Aplazan el juicio a 3 agentes de la Policía Foral que propinaron una paliza a un detenido en Tutera

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Nafarroa decidió este jueves suspender el juicio previsto contra tres agentes de la Policía Foral investigados por una agresión a un detenido en los calabozos de la comisaría de Tutera. El tribunal acordó anular parcialmente las actuaciones al detectar un defecto formal: el Gobierno de Nafarroa, al que la Fiscalía atribuye una posible responsabilidad civil subsidiaria, no figuraba personado en el procedimiento ni contaba con representación legal. Como consecuencia, la causa regresará al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Tudela para corregir esta situación. Una vez subsanado el trámite, el juicio volverá a señalarse, previsiblemente a finales del mes de marzo.
En cuanto a las penas solicitadas, el Ministerio Fiscal reclama dos años y medio de prisión para uno de los agentes implicados y dos años para los otros dos. Por su parte, la acusación particular eleva la petición hasta tres años de cárcel para cada uno y 4.500 euros de multa.
Los hechos ocurrieron el 12 de febrero de 2025, alrededor de las 9:00 horas, cuando el denunciante se encontraba detenido en los calabozos bajo la custodia de los tres agentes. En ese momento, uno de ellos habría iniciado la agresión con golpes en el rostro, mientras los otros dos colaboraban en la actuación agarrando y inmovilizando a la victima.
La denuncia sostiene que, posteriormente, el detenido fue sacudido y golpeado repetidamente, llegando a ser derribado al suelo para colocarle los grilletes. Durante ese proceso, uno de los agentes habría ejercido presión sobre su cuello con la rodilla, mientras otro sujetaba sus extremidades. La agresión habría continuado con nuevos golpes en la cara.
Tras estos hechos, el detenido quedó en el suelo del calabozo, esposado, sangrando abundantemente por la nariz y sin asistencia medica inmediata. Minutos después, dos de los agentes regresaron a la celda, momento en el que, según la acusación, se produjeron nuevos empujones cuando el detenido intentaba levantarse.
El hombre fue puesto en libertad poco después, tras recibir asistencia letrada. Al día siguiente acudió al Hospital Reina Sofía de Tutera, donde se le diagnosticaron múltiples contusiones. El denunciante padece síndrome de Gilles de la Tourette y un trastorno disocial de la personalidad, circunstancias que, según la acusación, eran conocidas al menos por uno de los agentes implicados.
La Fiscalía califica los hechos como un delito contra la integridad moral y un delito leve de lesiones. En cambio, la acusación particular los considera constitutivos de un delito de tortura, además de lesiones leves, solicitando penas más elevadas y sanciones económicas superiores.







