9 de Marzo: Contra la dispersión y por la solución democrática, A La Calle!!

Las expresiones de dolor y repulsa por las muertes de Igor Angulo y Roberto Sainz en Santurtzi, Portugalete y el 3 de marzo en Gasteiz han sido una ejemplar muestra de dignidad, por lo que en primer lugar debemos felicitar a todas las personas que han acudido a estos actos: Zorionak!
Esta semana pasada ha sido especialmente dura por la muerte de dos presos en las cárceles españolas como consecuencia directa de la política penitenciaria. Ante los que han atribuido estas muertes a la casualidad, hay que remarcar que estas muertes se han dado en un momento determinado, justo cuando estamos a las puertas de un proceso de cambio político para llevar a Euskal Herria por fin a un escenario democrático.
Y como no podía ser de otra manera, estos muertos también son de la Izquierda Abertzale. Nos llevan meses diciendo que un muerto supondría "el fin del proceso", pero cuando las víctimas pertenecen al espectro político de la Izquierda abertzale se quedan callados. Lo que evidencia que es precisamente la Izquierda Abertzale la que más está poniendo de su parte para superar le conflicto porque es en estos momentos cuando más está incidiendo en la necesidad de continuar con el proceso.
Ya dijimos que este proceso sería largo y duro, pero esta semana hemos conocido una vez más lo que realmente significan estas palabras. Y es precisamente en estos momentos cuando decimos que hay que seguir adelante, que no hay otro camino que buscar la resolución del conflicto. La ciudadanía de Euskal Herria necesita y desea que esto se supere de una vez y por eso la Izquierda Abertzale ha decidido que esta es su prioridad en este momento histórico. Especialmente en estas circunstancias tan duras es cuando esta voluntad hay que demostrarla en los actos, en la calle, movilizándose y reivindicando nuestros derechos.
Los sucesos de esta semana (dos presos muertos por la política penitenciaria y la bárbara actuación de la Ertzaintza) se deben situar en el contexto político general. Por un lado, el PSOE y el gobierno de Madrid han decidido aumentar la presión al colectivo de presos y presas vascas, como lo demuestra la re-escritura de la ley para instaurar en la práctica la cadena perpetua, y han empeorado aun más las condiciones de vida en las cárceles, como precisamente Roberto Sainz relataba en una carta enviada a un compañero.
El Estado español ha decidido apretar el acelerador de la presión sobre el eslabón más débil de la cadena y a esto se le llama chantaje político, porque con eso nos quieren decir que "o abandonáis determinadas reivindicaciones políticas o sino los presos seguirán en la cárcel para siempre". Las consecuencias de esta estrategia están siendo dramáticas, pueden ser aun peores si no se responde decididamente desde Euskal Herria que ese no es el camino.
La actuación especialmente agresiva de la Ertzaintza estos días también se debe enmarcar en este contexto. El PNV busca su espacio en este proceso de superación del conflicto político y va dando sus propios pasos. Se puede decir que el 31 de julio Josu Jon Imaz anunció las líneas maestras de la estrategia del PNV: dar cobertura política a cualquier cosa que haga el PSOE, es decir, volver a ser su socio ideal para los próximos 25 años. Las consecuencias de esta decisión se empezaron a notar con el pacto presupuestario, pero ha sido esta semana cuando han decidido dar un paso más y han mandado a la Ertzaintza a reventar los actos de despedida a Igor y Roberto. Con ello han enviado un mensaje claro a todo el mundo: "estamos dispuestos a hacer lo que sea para mantener una alianza con Madrid que garantice otros 25 años jelkides en la CAV, y si de paso dejamos de nuevo a la Izquierda Abertzale fuera del marco jurídico político, mejor que mejor".
Ante esta situación, es necesaria más que nunca una respuesta que a la vez sirva de impulso al proceso de resolución. Respuesta para decirles a los representantes del PSOE y del PNV que aumentar la presión sobre el colectivo de presos políticos vascos y apalear a una parte de la ciudadanía vasca no son el camino para llegar a la resolución, eso ya lo hemos visto durante 25 años y no ha servido para nada. Es responsabilidad de toda la ciudadanía vasca delimitar el camino hacia la paz y mañana 9 de marzo tenemos una cita inexcusable para advertir alto y claro mediante la huelga y la movilización que ese no es el camino.







