Nacionales E.Herria :: 02/03/2014
Antimateria: Responder y resistir no es vencer pero sí ingrediente de la victoria
Tensionamiento inteligente,subversión,firmeza ideológica y flexibidad táctica es lo que genera condiciones nuevas de avance
De resistencia, ofensiva, alternativa, construcción y destrucción.
Un Estado no es una estructura neutral, es una dictadura de clase. Y solo puede ser de dos tipos. Que dominen los de arriba o que dominen los de abajo. Si dominan los de arriba es una dictadura burguesa como las existentes en el estado español o francés. Si domina la clase trabajadora se le llama dictadura del proletariado que es sinónimo de democracia socialista o Estado socialista. Es decir, dentro de democracias burguesas como las que sufrimos a norte y sur de nuestro país el cambio político institucional por si solo no varía la dictadura de clase ni el marco nacional.
El objetivo del MLNV es la construcción de un estado vasco socialista y la destrucción / desaparición del estado español y francés en Euskal Herria porque ambos proyectos se destruyen entre sí al ser irreconciliables.
Cuando un Estado recibe ataques o se le plantean situaciones determinadas responde. Es una necesidad evidente aunque no suficiente. A parte de responder y resistir los embates, estratégicamente necesitará de ofensivas, anular las alternativas al Statu quo que defiende, seguir construyendo su modelo asentándolo y destruir toda amenaza. Todo eso es necesario para que un régimen determinado no caiga, para que un estado determinado no se erosione.
Cuando un movimiento de liberación pretende liberar ocurre exactamente lo mismo. Se hace necesaria la resistencia, ofensiva, alternativa, construcción y destrucción.
¿Qué ocurre cuando una fuerza está siendo ejercida sobre un objeto que opone poca resistencia? Que esa fuerza condicionará el movimiento del objeto con más eficacia.
La voluntad de un pueblo o de una clase social es del todo insuficiente sin elementos que hagan imponer esa voluntad democrática frente a las fuerzas contrarias. Sin ello (esa fuerza) Euskal Herria no existiría, ya que no existiría oposición a las fuerzas que empujan en el sentido de esa destrucción nacional y social vasca. Fuerzas opositoras irreconciliables con sus opuestos y totalmente anti-democráticas con las cuales es del todo imposible una conciliación y convivencia salvo que se dejen intocables sus privilegios.
¿Se podría hablar realmente de que se ha terminado la fase de resistencia?. La resistencia técnicamente es la oposición a la acción de una fuerza. En el terreno más humano se entendería como la capacidad para resistir, para aguantar, soportar o sufrir. En términos políticos clásicos la resistencia es el Movimiento de los habitantes de un país invadido. El MLNV desde esa perspectiva política no dejará de ser un movimiento de resistencia hasta la plena soberanía e inevitablemente debido a la fuerza necesaria que necesitan los estados para mantener su acción opresiva han generado, generan y generarán sufrimiento mientras esa opresión se mantenga, sumando cargas que tendrán que soportar amplios sectores de la población. Resistencia, ofensiva, alternativa, construcción y destrucción siempre serán elementos de cualquier fase del conflicto se expresen o se estructuren de cualquier forma.
¿Es incompatible la cultura de resistencia con ponerse a la ofensiva o dar pasos decisivos en la consecución de objetivos?
Personalmente creo que no. Creo que la la cultura de resistencia es un elemento sin el cual no puede existir ofensiva ni resolución. Sería en definitiva un elemento compatible y reforzador de los pasos necesarios en una estrategia acumuladora y ofensiva además de fuerza necesaria para confrontar con los estados y el capital. Y es además su definición práctica y puesta en marcha de una manera adecuada precisamente la incógnita no resuelta de la ecuación liberadora que pueda abrir un nuevo tiempo y el punto más débil actual dentro del eslabón de las fuerzas de cambio. Quizás el no entenderlo así pueda ser uno de los motivos de los problemas existentes de cara a la activación de la confrontación y energía necesaria.
Y es que aun en el caso de llevar adelante un proceso unilateral de liberación o precisamente por ello el enfrentamiento está asegurado. No puede existir unilateralidad sin tensionamiento o choque.
La raíz profunda del desprestigio de la resistencia como tótem de un nuevo tiempo que no ha llegado y la no imbricación de lucha de clases como ariete para dar paso a una reconciliación nacional interclasista con los ejes de opresión sin tocar, sería por tanto desistir del proyecto estratégico de estado vasco socialista.
De la misma manera que si esa resistencia no va acompañada de un proceso de construcción nacional y social para abrir paso a una alternativa sería perder la fuerza en vano. La alternativa y cambio real no se puede engendrar en un cambio institucional ya que el cambio institucional solo puede ser una palanca, un medio y no un fin. En el camino a esas “mayorías” de votantes se han desfigurado y han sido derrotadas todas las izquierdas al alterar el orden prioritario de prioridades apartando además la resistencia.
De marginar la resistencia o la respuesta y la construcción nacional y social, teniendo como referente prioritario el cambio institucional, estos cuatro ejes imprescindibles para la alternativa como escribía un lector en un comentario se erosionan:
1.- La lucha ideológica mediante la vertebración del debate en torno a los ejes estratégicos que han dado sentido histórico al surgimiento de la izquierda abertzale: la construcción nacional y la liberación social del Pueblo Trabajador Vasco.
2.- El nivel de organización social de las clases populares en torno a organizaciones sociales de base, su capacidad de confrontación, de movilización y decisión.
3.- La capacidad de articular una estrategia política e institucional constituyente de una nueva realidad económica y política.
4.- El nivel de voluntad de superación de las dificultades consustanciales a la lucha de contrarios, lucha de clases, que tiene como finalidad la emancipación nacional y social de nuestro pueblo.
El equilibrio entre ofensiva, defensa, respuesta, reforzamiento de posiciones, vulnerabilidad de los opuestos, atracción y confrontación es lo que abre paso. Por lo tanto, posturas que solo se concentren en uno de los apartados y descarten los demás hacen fracasar una apuesta de liberación.
Tensionamiento inteligente,subversión,firmeza ideológica y flexibidad táctica es lo que genera condiciones nuevas de avance.
¿Se podría hablar realmente de que se ha terminado la fase de resistencia?. La resistencia técnicamente es la oposición a la acción de una fuerza. En el terreno más humano se entendería como la capacidad para resistir, para aguantar, soportar o sufrir. En términos políticos clásicos la resistencia es el Movimiento de los habitantes de un país invadido. El MLNV desde esa perspectiva política no dejará de ser un movimiento de resistencia hasta la plena soberanía e inevitablemente debido a la fuerza necesaria que necesitan los estados para mantener su acción opresiva han generado, generan y generarán sufrimiento mientras esa opresión se mantenga, sumando cargas que tendrán que soportar amplios sectores de la población. Resistencia, ofensiva, alternativa, construcción y destrucción siempre serán elementos de cualquier fase del conflicto se expresen o se estructuren de cualquier forma.
¿Es incompatible la cultura de resistencia con ponerse a la ofensiva o dar pasos decisivos en la consecución de objetivos?
Personalmente creo que no. Creo que la la cultura de resistencia es un elemento sin el cual no puede existir ofensiva ni resolución. Sería en definitiva un elemento compatible y reforzador de los pasos necesarios en una estrategia acumuladora y ofensiva además de fuerza necesaria para confrontar con los estados y el capital. Y es además su definición práctica y puesta en marcha de una manera adecuada precisamente la incógnita no resuelta de la ecuación liberadora que pueda abrir un nuevo tiempo y el punto más débil actual dentro del eslabón de las fuerzas de cambio. Quizás el no entenderlo así pueda ser uno de los motivos de los problemas existentes de cara a la activación de la confrontación y energía necesaria.
Y es que aun en el caso de llevar adelante un proceso unilateral de liberación o precisamente por ello el enfrentamiento está asegurado. No puede existir unilateralidad sin tensionamiento o choque.
La raíz profunda del desprestigio de la resistencia como tótem de un nuevo tiempo que no ha llegado y la no imbricación de lucha de clases como ariete para dar paso a una reconciliación nacional interclasista con los ejes de opresión sin tocar, sería por tanto desistir del proyecto estratégico de estado vasco socialista.
De la misma manera que si esa resistencia no va acompañada de un proceso de construcción nacional y social para abrir paso a una alternativa sería perder la fuerza en vano. La alternativa y cambio real no se puede engendrar en un cambio institucional ya que el cambio institucional solo puede ser una palanca, un medio y no un fin. En el camino a esas “mayorías” de votantes se han desfigurado y han sido derrotadas todas las izquierdas al alterar el orden prioritario de prioridades apartando además la resistencia.
De marginar la resistencia o la respuesta y la construcción nacional y social, teniendo como referente prioritario el cambio institucional, estos cuatro ejes imprescindibles para la alternativa como escribía un lector en un comentario se erosionan:
1.- La lucha ideológica mediante la vertebración del debate en torno a los ejes estratégicos que han dado sentido histórico al surgimiento de la izquierda abertzale: la construcción nacional y la liberación social del Pueblo Trabajador Vasco.
2.- El nivel de organización social de las clases populares en torno a organizaciones sociales de base, su capacidad de confrontación, de movilización y decisión.
3.- La capacidad de articular una estrategia política e institucional constituyente de una nueva realidad económica y política.
4.- El nivel de voluntad de superación de las dificultades consustanciales a la lucha de contrarios, lucha de clases, que tiene como finalidad la emancipación nacional y social de nuestro pueblo.
El equilibrio entre ofensiva, defensa, respuesta, reforzamiento de posiciones, vulnerabilidad de los opuestos, atracción y confrontación es lo que abre paso. Por lo tanto, posturas que solo se concentren en uno de los apartados y descarten los demás hacen fracasar una apuesta de liberación.
Tensionamiento inteligente,subversión,firmeza ideológica y flexibidad táctica es lo que genera condiciones nuevas de avance.






