Avanzar en el proceso político en Hego Euskal Herria con la organización y la movilización

Boltxe inicia una nueva modalidad de análisis político destinado a nuestras lectoras y lectores. Con carácter mensual analizaremos los elementos de coyuntura que nos parecen más sobresalientes. E iniciamos esta nueva forma de editorial-web con una referencia a los manotazos de ahogado que el franquismo sociológico airea desde hace meses. No se debe perder de vista el rostro cariacontecido de Aznar y Rajoy el día que recibían la noticia del alto el fuego de Euskadi Ta Askatasuna con la expresión clara de que "era la peor noticia que podían haber recibido". Y lo fue, no cabe duda alguna. Esta propuesta de la Organización Socialista Revolucionaria ETA ha obligado al Estado a definirse y en esa definición quedan claras las dos propuestas de los grupos económicos y políticos que en la superestructura fáctica determinan el rumbo que ha de tomar el Estado español en su conjunto.
El franquismo histórico, organizado alrededor del Partido Popular (PP) no quiere siquiera oír hablar de una paz negociada, teniendo como única propuesta la continuación del dolor de forma generalizada hasta la consecución una victoria militar imposible sobre Euskal Herria. Temen que si el PSOE consigue finalizar con el "terrorismo" su nivel de representatividad institucional, se pueda quedar en nada. Es cierto que la ultraderecha española camuflada tras las siglas del PP cuenta con más de 10.000.000 de votos, pero también es cierto que el alejamiento del poder está abriendo brechas entre estas familias. Corre el rumor de movimientos en el ala más derechista del PP, buscando un perfil más duro frente al PSOE, pero la sombra de Ruiz Gallardón también planea sobre este debate de elementos franquistas trasnochados, buscando llevar el barco pepero hacia aguas más tranquilas de centro-derecha. Lo dice bien claro el mundo mediático del PSOE: cuanto más se escora el PP hacia la derecha más posibilidad existe de derrotarles en las urnas ya que, en el Madrid político el centro es el espacio natural de las mayorías absolutas.
Y el PSOE está encantado por la regresión en el tiempo que el PP continúa empeñado en profundizar. Los de Rajoy echan de menos los tiempos en que la Europa dura amparó sus posiciones, el tiempo en que Hitler -tan admirado por el pobrecillo Jimenez Losantos- con Mussolini ampararon y compartieron el golpe militar en el Estado español. Pero, cosas de la vida, Hitler se suicidó, Mussolini fue colgado de una viga con sus colaboradores más cercanos y Europa no ampara en este período histórico (de momento) procesos militares contra las instituciones de la Unión Europea, así que nuestros golpistas por ahora se quedan tan solo con las ganas del golpe.
El PSOE entre tanto, se ha remangado y comienza a trabajar para su señor, que no es otro que la fracción del capital que atiende a los deseos de normalidad política e institucional en el seno de la Unión Europea. Las instituciones europeas además han respaldado la negociación política entre las formaciones políticas vascas que se expresa en el Foro de Debate Nacional y en la próxima Mesa de Partidos que va a constituirse próximamente, a pesar del boicot del PP-UPN y de la ultraderecha del PSN y UGT de Nafarroa. El avance no va a pararse, veamos dos ejemplos como botón de muestra en Nafarroa: las voces que propugnan vetar a Chivite como candidato para las próximas elecciones forales en el territorio dado su tufo marcadamente afín a los hoolligans de UPN y la posición de Cándido Mendez desautorizando a la mayoría del unionismo ugetista en Nafarroa decantándose por una sola posición de la UGT en Hego Euskal Herria.
Por aquí va el camino, por sumar voluntades al marco vasco de Euskal Herria, los siete territorios sin fractura territorial alguna, frente al segregacionismo franquista desarrollado en forma institucional por la anomalía de que en Hego Euskal Herria, Nafarroa y la CAV sean dos marcos distintos.Y no lo son, por lo que corresponde a este proceso político normalizar esta situación. Los cuatro territorios de Hego Euskal Herria juntos ahora para ir al encuentro de Zuberoa, Lapurdi y Baxe Nabarra, reconociendo las diferencias existentes entre herrialdes pero unidos en un único proyecto de futuro.
Éste es un tiempo de vértigo para la ultraderecha. De ahí que hasta la Conferencia Episcopal trate de saltar al ruedo con un tedeum por la unidad de la España fascista con la que la secta nacionalsindicalista disfrutó de todos los privilegios imaginables por parte de la Dictadura. No han perdido perdón nuestros obispos por su relevante contribución a la matanza y a los asesinatos de la postguerra. No lo harán, por ser una estructura vertical y soberbia, no. No pedirán perdón sencillamente por su naturaleza reaccionaria y abiertamente pro fascista.
La izquierda abertzale demostró en el BEC de Barakaldo y ha demostrado en Iruña que a pesar de Marlasca y Garzón nada ni nadie puede poner puertas al campo de la movilización abertzale. Señaló con evidente acierto Martin McGuinnes, persona referencia de la lucha por la construcción de una Irlanda libre y unificada, que el proceso de paz en Irlanda y en Euskal Herria son en sí mismos un frente de lucha, en el que la audacia, la inteligencia, los principios y la dosificación de los esfuerzos tácticos, así como los instrumentos son la cuestión central, el arco de bóveda del proceso que nos lleva a la independencia de una Euskal Herria unificada e independiente.
Frente a la grandeza política y el sacrificio del MLNV se presentan las miserias de los de Josu Jon y su curioso partido nacionalista, ése que un día sí y otro también se apresta a comer las berzas que un día predijo el defenestrado Arzalluz que nuestro pueblo comería si se llevaba a efecto el proceso de autodeterminación defendido los últimos años en solitario por la Izquierda Abertzale y ...¡atención!, asumida finalmente individual y colectivamente también por las fuerzas politicas de las izquierdas nacionalistas y las fuerzas democráticas de la izquierda revolucionaria del Estado.
Esto se mueve, unitariamente y hacia adelante, es el tiempo de los aciertos políticos y del diálogo entre las fuerzas democráticas y revolucionarias, frente al intento de querer plantearnos un nuevo estatuto, de querer hacer un referéndum en condiciones no democráticas, como han hecho en Catalunya. El pueblo vasco se ha de organizar para que la iniciativa del proceso no la tenga la burguesía, debe ser el pueblo trabajador vasco quien debe marcar las pautas por las que debe avanzar el proceso de resolución del conflicto, porque sino no habrá resolución del conflicto. El pueblo trabajador vasco es el que tiene que organizarse y movilizarse, no debe esperar que las cosas se resuelvan por arriba, es en la base, en la calle que se dirimirá la situación final de Euskal Herria. El proceso de solución del conflicto ha empezado, pero no se ha de olvidar en ningún momento que la lucha de clases continúa, que la sociedad patriarcal está en pleno apogeo, que la represión continúa... por lo que la lucha debe continuar en las fábricas, en los centros de estudios, en la calle. Aurrera bolie!







