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Nacionales E.Herria :: 23/04/2013

Bases y estrategia independentista

Borroka Garaia
La construcción nacional y social de Euskal Herria a través del movimiento popular y que el tensionamiento político y la lucha, son los generadores de conciencia

Hace un par de semanas un lector me planteaba dos temas para el debate en el blog; cómo estructurar la hegemonía social necesaria de cara a la independencia y la necesidad de una organización revolucionaria troncal dentro del MLNV. El tema de la organización ya fue tratado y hoy le vamos a hincar el diente a lo que queda pendiente.

El objetivo de un proceso de liberación nacional como el vasco frente a los estados ocupantes es la independencia. En realidad, la soberanía no es exactamente un proyecto político sino la condición para que cualquier proyecto político vasco pueda llevarse a cabo con éxito. En nuestro caso el estado socialista, que es el único que garantiza la independencia nacional y de clase. No es posible el proyecto socialista sin liberación nacional porque la unidad básica del socialismo es la patria libre. Esa es la base donde se levanta el socialismo internacionalista. Y nuestra base irrenunciable es Euskal Herria, oprimida nacionalmente por el estado español y por el francés. Para cualquier demócrata, revolucionarixs incluidxs, la autodeterminación es una condición pre-política,un derecho fundamental de los pueblos. En el contexto de Euskal Herria eso no es suficiente para un abertzale y para un socialista, solo es la herramienta hacia los objetivos de independencia y socialismo. Esa herramienta la tenemos negada y secuestrada por la fuerza de las armas y la violencia de estado.

Dicho esto, y ya centrándonos en el tema de como conseguir y estructurar la hegemonía social necesaria de cara a la independencia habría que hacer dos distinciones que en principio son autónomas pero que se relacionan entre sí. Por una parte, las bases en las cuales se generan independentistas y por otra la propia estrategia independentista. Para que una estrategia independentista tenga éxito es necesario que haya un número de independentistas adecuado. Pero eso no es suficiente, sino que es la base para que el proceso independentista pueda llegar a a tener éxito. Un número de independentistas adecuado no genera por sí solo la independencia, para ello se necesita una estrategia independentista que rompa las imposiciones.

¿Por qué eres abertzale?. ¿Por qué te sientes independentista?. ¿Por qué defiendes el socialismo?. Ante estas preguntas cada cual puede soltar un número mayor o menor de argumentos teóricos y razonamientos y si nos damos cuenta la mayor parte de estos ejes habrán sido interiorizados posteriormente a optar por ellos. Es decir, cuando se inicia el proceso de ideologización generalmente tomamos una opción y posteriormente la alimentamos. ¿Por qué tomamos diferentes opciones?. No es un proceso lineal y pueden existir múltiples factores; desde el entorno familiar, el círculo de amistades, un impulso emocional creado por algún detonante, una forma de adaptarte a tu medio cercano o por el contrario a veces por alejarte de él. El caso es que inicialmente la toma de conciencia nacional o social es un proceso difuso que al igual que el proceso de ideologización suele surgir a muy temprana edad cuando las herramientas que contamos para impulsar tales pensamientos y razonamientos no están aún muy desarrolladas, siendo quizás el componente emocional uno de los factores más importantes. Es por ello que intentar convencer a un adulto que sea independentista y socialista puede ser tarea más que ardua por muy demoledores que sean los argumentos si previamente no se ha prendido de alguna manera ese proceso de conciencia nacional o de clase y en algún momento no se le adhiere también algún tipo de componente emocional. Un contexto de opresión nacional y social, unos argumentos y teorías desarrolladas para dar respuesta a ese contexto no generan por sí solo independentistas y socialistas. Esa es la mayor limitación de la lucha ideológíca y la que la convierte en insuficiente para todos los retos requeridos.

Por tanto, para crear independentistas y socialistas tienen que existir de entrada generadores de conciencia nacional y generadores de conciencia social. Tiene que existir a su vez un eco-sistema social propicio para que esos planteamientos puedan alimentarse. Y además de todo ello tienen que existir parámetros en los cuales se genera componente emocional.

Un abertzale que opte por la vía autonomista tiene boletos para convertirse en independentista o alguien con sentido de la justicia igualmente los tiene para convertirse en socialista. De esta forma, tener sentimiento de adhesión a Euskal Herria y un sentido de la justicia avanzado es realmente el vivero de la creación de independentistas y socialistas.

¿Es la lucha ideológica el impulsor y cuidador de ese vivero?. Ciertamente por si sola difícilmente lo sea sino que es un regulador que puede intensificar y alimentar esa conciencia nacional y social previamente adquirida dando soluciones prácticas que a su vez pueden generar adhesión hacia proyectos concretos.

¿Qué significa todo esto?. Que la construcción nacional y social de Euskal Herria a través del movimiento popular y que el tensionamiento político y la lucha, son los generadores de conciencia nacional y social, los que crean un eco-sistema propicio para que esos planteamientos puedan alimentarse y de los que emanan componentes emocionales.

Por todo ello, la lucha por el estado socialista, con todo lo que esto supone, no es algo a dejar para “después” de la independencia, sino que debe ser el núcleo central de la izquierda vasca hoy y ahora, y a su vez vehiculizar el contenido democrático general contra la opresión de sectores de la población aún no socialistas encaminándolos hacia la independencia con los instrumentos que sean necesarios.

Como comentaba antes, no es lo mismo la estrategia de cara a la independencia que como se generan independentistas. Pese a que la lucha ideológica, incluso la electoral en determinados momentos pero sobre todo la construcción nacional y social de Euskal Herria sean imprescindibles, sin estrategia independentista no se estructura la hegemonía social necesaria de cara a la independencia. Es necesaria una apuesta concreta que de sentido a la acumulación de fuerzas independentistas. Es decir, un camino lo más exacto y detallado posible hacia la independencia donde realmente los y las independentistas puedan ejercer la fuerza acumulada para romper las imposiciones. Y es precisamente en esa estrategia independentista donde se intensifica el independentismo, valga la redundancia, y se crea hegemonía.

En resumidas cuentas, la mejor manera de sumar independentistas hegemónicamente es fortaleciendo la base donde se generan a través de la construcción nacional y social y mediante una estrategia clara hacia la independencia, que no es una estrategia electoral. Sino que la estrategia electoral es solo parte de la estrategia independentista y que puede ser no electoral también si el contexto lo requiere. Ahora bien ¿Cuál es o cuál debe ser la estrategia de cara a la independencia?. Ese sería ya otro debate y que para colocarlo en su justo lugar debe responder a cómo el pueblo puede acceder a esa herramienta de la autodeterminación que la tenemos negada y secuestrada por la fuerza de las armas y la violencia de estado. Una pregunta que a 22 de abril de 2013 tiene respuestas más difusas que hace no mucho.

Posiblemente y si exceptuamos otras vías que en mi opinión son viables, valga la redundancia otra vez, y sin descartar absolutamente nada, un proceso de confrontación-represión-confrontación que básicamente sería la misma vía usada históricamente por el MLNV en diversas etapas solo que sustituyendo las herramientas de confrontación clásicas por un proceso en espiral de desobediencia e insumisión hasta hacer inestable la ocupación extranjera forzando una ruptura negociada o siendo el preliminar de una declaración unilateral sea una estrategia que tenga algunas posibilidades de tener éxito. La creación de una autoridad nacional vasca de clase podría ser un instrumento también importante para la clase trabajadora. Que solvente contradicciones entre diferentes sectores y que con la participación de todos proponga unos puntos mínimos acordados para la intervención nacional y social, respetando la autonomía de cada cual. Un punto de encuentro donde se definan los mínimo común denominadores de cara a a la acción y a los objetivos tácticos en todos los frentes que pueda acumular fuerzas sociales, institucionales y sindicales.

En Euskal Herria, la ensimismación en un proceso de normalización política que además nunca va a ser acompañado por el Estado, si eso no supone la completa derrota ideológica del nacionalismo vasco y especialmente de la izquierda abertzale, además de erosionar la determinación combativa de este pueblo, y desviarle de sus objetivos vitales de independencia y socialismo, relegándolos a un segundo plano, está dejando escapar estructuras de oportunidad política y posiblemente un desarrollo teórico y práctico de una estrategia independentista que aún no se ve claramente y que por fuerza tendrá que ser rupturista y de carácter revolucionario. El camino se hace al andar y las condiciones surgen en la lucha. Y en esa lucha es donde se pueden crear algunas condiciones que en apariencia para algunos ahora pueden parecer algo lejanas.

 

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