Brindis al Sol

En 1935 (y que quede clara la fecha), 1935 no es 1936, el recién constituido Partido Comunista de Euzkadi en su primer documento público lanza la siguiente consigna: “¡Organicemos la batalla por la liberación nacional y social de Euskadi!¡Fuera de Euskadi las fuerzas de ocupación imperialista”. No fue el primer sector político en defender la retirada de las fuerzas policiales y militares extranjeras. Tres años antes salía el primer número de la revista Jagi-Jagi, en teoría el nombre de la prensa del Bizkai Mendigoxale Batza, pero en la práctica también el nombre de un emergente movimiento independentista que exigía la retirada de la policía y ejercito español de tierra vasca. Dos años antes del surgimiento de Jagi-Jagi, en 1930, EAE-ANV hacía lo propio. Desde la fundación del PNV (1895), la reivindicación de la expulsión de policías y militares españoles ha sido constante para todo partido y organización como mínimo demócrata y abertzale hasta el 2013.
Incluso si vamos algunas décadas atrás de la propia fundación del PNV, veremos que los soldados españoles liberales de la G.R.I (Guardia Real de Infantería) enviados a Euskal Herria para sofocar el carlismo que defendía los fueros vascos y que pese a su conservadurismo, en boca de Karl Marx “no es un puro movimiento dinástico y regresivo, como se empeñaron en decir y mentir los bien pagados historiadores liberales. Es un movimiento libre y popular en defensa de tradiciones mucho más liberales y regionalistas que el absorbente liberalismo oficial, plagiado por papanatas.”, recibieron el mote de ”guiris” (debido a las siglas G.R.I que lucían en los cascos) por los combatientes vascos. Efectivamente, la palabra tan común en lengua castellana de “guiri” que se usa para tildar a alguien o algo de “extranjero” es de origen carlista vasco. Tras la pérdida de las guerras carlistas, entre otras consecuencias los jóvenes vascos fueron obligados a insertarse en levas militares españolas que hasta ese momento habían quedado exentos debido al los exiguos restos de soberanía que aún perduraban tras el proceso histórico de ocupación española y francesa de Euskal Herria.
Todo esto viene a cuento de las ignorantes e insustanciales declaraciones de “sindicatos” policiales, partidos y políticos españoles que han afirmado tras la petición de repliegue de las FSE realizada por el PNV hace escasos días que se trata de “una reivindicación histórica de ETA como condición para la paz”. Y tienen parcialmente razón, pero no es solo de ETA sino que es una reivindicación democrática desde muchas décadas anteriores al surgimiento de la organización revolucionaria y ampliamente aceptada por la mayoría del pueblo vasco. Es una reivindicación casi tan vieja como desde la destrucción de la red de defensa de castillos del Reino de Nafarroa y su suplantación por la maquinaria extranjera de guerra.
Las FSE desplegadas en Euskal Herria por encima de la voluntad popular solo tienen una misión y ésta es política: Mantener mediante la violencia armada y la amenaza la ocupación de Euskal Herria y el cumpliento de las leyes extranjeras. Para ello utilizan la violencia legal y la ilegal. Esa misión es anterior al surgimiento de ETA y sigue manteniendose. Tan claro como que el agua es transparente.
La retirada de las fuerzas de ocupación españolas y francesas es condición para la paz y para la libertad. La retirada de las leyes extranjeras también es condición para la paz y la libertad porque una ertzaintza bajo leyes españolas es un cuerpo policial español de idénticas funciones a las FSE. Y ahí está parte del engaño del PNV. Que por un lado pide el repliegue y por otro lo justifica para dotar de integridad represiva en baremos españoles a la ertzaintza.
Sin embargo hay que dar la razón a esas voces que desde España afirman que esas peticiones son un brindis al Sol ya que las FSE no se van a ir si la sociedad vasca simplemente lo pide. Dejando en evidencia que no existe una agenda confrontadora para hacer realidad el “que se vayan” y que ya va siendo hora de que exista, haciendo insostenible esa presencia no querida y que tanto sufrimiento ha causado y causa a nuestro pueblo.







