Caen por fin los etarras que asesinaron a Carrero Blanco

«Lo ha contado todo», se regodeó el ministro español. No dijo, eso sí, qué han hecho sus captores para que el joven vasco «cuente» todo lo que ellos han querido oír.
A pocas horas de que el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska acuda a tomarle declaración en el Hospital de Donostia, Igor Portu salió en la noche de ayer de la Unidad de Cuidados Intensivos y fue trasladado a una habitación de planta. Afirma que «lo ha contado todo», pero no explica cómo.
Desde que los medios de comunicación se hicieron eco del ingreso en el hospital de Igor Portu, no han dejado de atribuir a estos dos jóvenes lesakarras diferentes acciones y responsabilidades en ETA.
El lunes ya aseguraron haber encontrado un zulo en Huesca gracias a un mapa que portarían los detenidos, y el martes la Guardia Civil expuso todo tipo de material, que supuestamente habría incautado en el citado zulo. Ya por la tarde, informaron del posible hallazgo de otro escondite, esta vez en Lesaka, y que según dieron a conocer ayer contenía 26 kilogramos de explosivos.
Ayer, el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, compareció ante los medios para señalar a estos jóvenes como los «autores materiales» del atentado de Barajas, realizado el 30 de diciembre de 2006 y que causó grandes destrozos en la Terminal 4, así como la muerte de dos personas.
En esta línea, el ministro del Interior español apuntó que tanto Portu como Sarasola son también los «responsables» de la furgoneta que estalló en julio en un olivar de Castelló.
Además de la acción contra la T-4 de Barajas y la explosión de Castelló, los medios de comunicación aseguraron que estos jóvenes pretendían también «atentar con coche bomba» una zona comercial de Madrid, situada en las cercanías del estadio Santiago Bernabeu.
En la comparecencia realizada ante los medios, Rubalbaca ofreció todo tipo de datos sobre «estas investigaciones» y manifestó que Sarasola era «quien había relatado con pelos y señales cómo se perpetró estos atentados».
«Lo ha contado todo», se regodeó el ministro español. No dijo, eso sí, qué han hecho sus captores para que el joven vasco «cuente» todo lo que ellos han querido oír.
Oihana Llorente







