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Nacionales E.Herria :: 25/12/2006

Colaboración necesaria

Txusa Etxeandia
Pero mientras, Iñaki de Juana se muere. Atado a una cama de un hospital madrileño, por querer conservar su dignidad. Jon Garmendia "Txuria" también en huelga de hambre como Iñaki, arriesga su vida en una celda de aislamiento de Navalcarnero, exigiendo la atención médica necesaria que se le niega para su grave enfermedad. Son dos situaciones sangrantes.

Serían innumerables e indescriptibles las vulneraciones de derechos silenciadas, las demostraciones de ausencia absoluta de una verdadera situación democrática o la inexistencia de eso que ellos llaman un estado de derecho. Pero es que, contra los malos, esos malos fabricados a conveniencia de los intereses más rastreros y ocultos, vale todo.

Si existen palabras utilizadas y manipuladas hasta la desvergüenza en este nuevo siglo 21, éstos son: democracia, justicia, estado de derecho y derechos humanos.

Y precisamente, son todos los que más se llenan la boca con estas palabras y los que se rasgan las vestiduras acusando a otros de no respetarlos, los que tienen su gran teatro montado para dotarse de los medios necesarios que les permitan no ya vulnerarlos, sino conseguir con plena consciencia que sean eso, meras palabras que únicamente existen en un diccionario, al que ni siquiera consultan ya, por si les recuerda su significado.

Encontramos en cualquier medio de comunicación declaraciones de periodistas, tertulianos, políticos, obispos, juristas, supuestos intelectuales, personajes o personajillos de cualquier ámbito de la sociedad, defendiendo a ultranza la aplicación y defensa de todas ellas.

Eso sí, acusando al contrario de no respetarlos. De encontrarse al margen de los "Buenos" con mayúscula. Ellos, ésos "Buenos", que intentan mantener esos grandes valores, contra esos bárbaros que se mueven en su sociedad. Esos bárbaros que intentan imponer por la fuerza o por otras formas de lo que definen como violencia, unas aspiraciones que argumentan es posible defender en el escenario de su teatro sin la menor dificultad. Y es que para demostrar su bondad y su buen hacer, lo más eficaz es convencer o por lo menos intentarlo, de lo "malos" que son los de al lado.

Pero mientras, Iñaki de Juana se muere. Atado a una cama de un hospital madrileño, por querer conservar su dignidad. Jon Garmendia "Txuria" también en huelga de hambre como Iñaki, arriesga su vida en una celda de aislamiento de Navalcarnero, exigiendo la atención médica necesaria que se le niega para su grave enfermedad.

Son dos situaciones sangrantes. Serían innumerables e indescriptibles las vulneraciones de derechos silenciadas, las demostraciones de ausencia absoluta de una verdadera situación democrática o la inexistencia de eso que ellos llaman un estado de derecho.

Pero es que, contra los malos, esos malos fabricados a conveniencia de los intereses más rastreros y ocultos, vale todo.

Pero algo falla. No encontramos a todos ésos buenos que se llenan la boca de palabras vacías haciendo nada por defender su discurso y evitar tanto sufrimiento. Excepto eso, llenar de párrafos teatrales bien diseñados, emisoras de radio, periódicos, parlamentos, iglesias, comisiones de derechos humanos, discursos de navidad, oficinas de defensores del pueblo, organizaciones para la consecución de la paz etc.etc. No les vemos con sus pancartas. Con sus cirios encendidos. Con sus paros de 15 minutos frente a las instituciones que presiden, ante tanta salvajada. Ni siquiera eso.

No se rasgan las vestiduras, porque no pueden ser defensores ni de la dignidad, ni de la vida, ni de los derechos individuales o colectivos, de los que ellos han convertido en los malos en su teatro. Y es que como dicen algunos "Siempre ha habido clases". Y todas las vidas no tienen el mismo valor para ellos. Ni la justicia es igual para todos. Ni los derechos, ya sean humanos o políticos los pueden ejercer todos por igual en éste su estado de derecho y su democracia.

El momento de las palabras ha pasado. El del teatro también. Más temprano que tarde subirá el telón y toda la miseria humana que arrastran en su obra quedará al descubierto. Las vidas de muchas personas están en juego. La de Iñaki. La de Txuria... las de tantos y tantas vascas que sufren las consecuencias de esos silencios culpables. De esa colaboración necesaria para mantener un nivel de sufrimiento incalculable.

Es el momento de las soluciones. De crear las condiciones necesarias para que palabras como democracia, justicia, estado de derecho y derechos humanos contengan su verdadero significado.

Entretanto algunos nos quedamos con otros términos del diccionario como dignidad, valentía, cariño y respeto, que son las que nos sugieren las personas que arriesgan su vida para defenderlas con su verdadero significado. Personas como Iñaki de Juana y Jon Garmendia "Txuria".

Gurasoak
(Difunde CAES)

 

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