Colocar al PNV en su sitio

En estos momentos y durante los últimos días y horas la ertzaintza está diseñando cómo y cuándo secuestrar a la vecina de Ondarroa Urtza Alkorta para ponerla en manos de una justicia torturadora de un estado ilegítimo a la que ningún vasco ni vasca de bien debería obedecer. Una justicia que no tiene competencia sobre el pueblo vasco por ser extranjera y porque jamás la ha elegido nadie sino que ha sido impuesta y viene directamente del aparato franquista.
Los encapuchados de la ertzaintza que intentarán detenerla frente al muro popular que se ha levantado para impedirlo forman parte de un cuerpo policial español que se debe a las leyes españolas. Leyes que tampoco tienen ninguna legitimidad en Euskal Herria.
En los años 30 la ertzaintza era un cuerpo de élite en el que entraban los hijos de papa del PNV para librarse del frente. Mientras obreros y abertzales “sin enchufe” caían en los montes, los “bonitos” ertzainas estaban en Bilbo, pavoneándose con sus motos, escoltando al PNV de Aguirre y evitando lo peor. Posteriormente el PNV recuperó a su grupo de mercenarios engañando al pueblo y aprovechando la amplia demanda popular de expulsión de las fuerzas de ocupación vendiéndolo como un paso pragmático en ese camino.
“España concederá algún día una amplia autonomía a Catalunya, Galiza… a Euskadi también. Los unionistas formarán entonces el ejercito vasco de regulares armado por España y con él combatirán a sangre y fuego sin piedad a los rebeldes separatistas vascos .. y entonces ellos mismos , nuestros compatriotas – nos fusilarán… No exageramos”. Eso dejó escrito Eli Gallastegi “gudari” en 1933 y la historia no ha hecho más que confirmarlo. No se han dedicado a otra cosa que no sea golpear a obreros, perseguir abertzales, detener insumisos, destruir gaztetxes, emboscar a la resistencia vasca, ponerse a las ordenes de jueces torturadores y extender la represión por las calles vascas a golpe de bocacha.
El PNV no es simplemente defensor o gestor actual de la ertzaintza sino que es un grupo armado nacido de su propio seno. Desde esa perspectiva pedir al PNV que no mande a su criatura a secuestrar es como pedir a una nube tormentosa que no lance lluvia. Y es que la única forma para que la ertzaintza abandone su represión solo vendrá de la mano de su total y completa disolución. Mientras las leyes españolas estén activas, toda policía estará al servicio del estado y nos fusilará.
El PNV tuvo tiempo durante el franquismo, en Txiberta, en Lizarra-Garazi o mas recientemente para hacer una apuesta democrática que encauzara las ansias nacionales de este país. Desgraciadamente ese barco ya zarpó y las interpelaciones nostálgicas lejos de conseguir sus efectos o en caso contrario erosionarle lo que están causando es que logre una centralidad que no se merece además de causar una dependencia psicológica a lo que haga o no haga su dirección desvirtuando a su vez la responsabilidad directa que este partido tiene en la represión, la ofensiva capitalista y demás elementos que no es algo que les haya caído del cielo. En definitiva , que los intereses son antagónicos. Es el pueblo trabajador vasco el que debe ser interpelado porque ese va a ser el sujeto que produzca los cambios y no la política de salón partidista o electoral. El PNV debe ser firmemente denunciado y puesto en su lugar.
Y unido a ello se tiene que poner en efectivo el ejemplo de los partidos soberanistas y de izquierda en el ámbito desobediente al igual que el realizado por las clases populares y la juventud como se demostró en Donostia y se está demostrando ahora en Ondarroa para quitar margen de maniobra al PNV al alegar que si el soberanismo de izquierda institucional se ciñe a la ley porqué ellos no deberían hacerlo.
El tiempo de la opresión, la persecución y el castigo a la clase trabajadora vasca no ha terminado y solo el pueblo organizado y la lucha popular abrirá uno nuevo. Construyendo un muro ante sus ataques y destruyendo el que han levantado ellos para cercar las ansias de liberación nacional y social.







