Comunicado de Corriente Roja ante los macrojuicios-farsa y la escalada represiva en Euskal Herria

El hilo inculpatorio es simple: KAS es ETA, todo lo que integrara KAS es ETA y todo lo identificable con el MNLV (Movimiento Nacional de Liberación Vasco) es ETA. Queda, naturalmente, abierto a la imaginación garzoniana la composición de KAS y las posibles identificaciones con el MNLV. Para qué ponerse límites. La farsa judicial se cierra con la absoluta circunstancialidad de unas pruebas avaladas por el "sentido común" policial, y el hecho de que basta con pertenecer a cualquiera de las innumerables organizaciones, asociaciones, medios de comunicación y colectivos para ser imputado, de forma que desaparezca la individualización de la justicia.
El macrosumario 18/98 es un engendro estrictamente político que utiliza la vulneración de derechos colectivos e individuales como los derechos de asociación, de reunión o de disidencia, para silenciar por la vía del miedo y el engaño a una buena parte de la sociedad vasca. Sin embargo, los derechos cercenados y las libertades cuestionadas son de todos y no sólo de los imputados. Nos corresponde a todos, pues, denunciar toda esta regresión política y prepararnos para sus consecuencias en cualquier parte del Estado. El único delito imputable a los jóvenes de las organizaciones juveniles vascas es el de la mera militancia. Debe servirnos a todos como llamada de atención.
No condenaremos en este comunicado, porque no es la condena una herramienta que utilice el abertzalismo, el papel represivo y retrógrado del partido del gobierno, cada día menos distinguible del partido de la oposición en los temas fundamentales. Tampoco condenaremos la farsa judicial sostenida férreamente en la presunción de culpabilidad y las constantes violaciones de derechos humanos bajo el paraguas de la ley antiterrorista. Ni siquiera condenaremos a esa izquierda parlamentaria sumida en el pasmo bobalicón desde que aprobara la ley de partidos y cuya cobardía a la hora de afrontar temas tan graves como los derechos civiles y democráticos o el reconocimiento de autodeterminación de los pueblos, podría ser hasta dolorosa. Aunque no lo sea ya.
Pero denunciamos todo ello. Denunciamos también el silencio de los medios de comunicación acerca del juicio y las circunstancias que lo rodean; el trato de favor que se dispensa en la Audiencia al grupo de apoyo a la Asociación de Víctimas del Terrorismo en detrimento del público general y de los familiares y amigos de los imputados. Sospechamos que toda la maniobra política venga emparejada a un acuerdo de los actores represivos respecto a las elevadas condenas solicitadas, a modo de escarmiento y para sentar precedente hacia juicios venideros. Denunciamos el escandaloso uso de la figura de prisión preventiva que ha mantenido y aún mantiene a muchos jóvenes durante cuatro años encarcelados en espera de juicio.
No nos cabe la menor duda de que cualquier acercamiento a una solución del problema nacional de los pueblos del Estado pasa por una estrategia de negociación incompatible con la ilegalización y el encarcelamiento de sus interlocutores. Si Euskal-Herría vive de facto inmersa en el estado de excepción, todos vivimos en el mismo. La próxima llegada de un parlamento ilegítimo y antidemocrático no abre buenas perspectivas para la normalización política.
Confiamos, no obstante, junto con los jóvenes y todos los ciudadanos y militantes excluidos, en que la represión no triunfará, y tarde o temprano los presos y presas políticos estarán entre nosotros.
LIBERTAD PARA TODOS LOS PRESOS/AS POLÃTICOS/AS
DEROGACIóN DE LAS LEYES ANTITERRORISTA Y DE PARTIDOS
EN DEFENSA DE LOS DERECHOS CIVILES Y POLÃTICOS. JóVENES, ADELANTE.







