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28/05/2019 :: Nacionales E.Herria

De triunfalismos y resacas electorales

x Burkidetxo
Debemos asentar las bases de un movimiento revolucionario que aprenda de los errores cometidos en las últimas décadas, que reivindique la historia de lucha

Y ya son dos fiestas de la democracia las que nos ha tocado vivir el último mes. ¡Vaya empacho! Normal que a muchas, con la tripa tan llena, les cueste ver más allá del banquete y se hayan quedado con la copa y el puro. En este sentido los distintos análisis que desde las diferentes opciones políticas se hagan de los últimos dos festines, siempre responderán a los intereses cada cual. No, no existe ni una única lectura, ni un análisis objetivo y neutro. Como militante de base que hoy en día no siente especial afección por ninguna de las opciones políticas a elegir, me dispongo a lanzar ciertas claves. Valga decir que mi postura parte de una desafección progresiva del espacio político de Sortu pero también, de una determinación muy clara: el principal enemigo del pueblo trabajador en Euskal Herria es el PNV, el mismo que botín a botín se llena cada vez más la panza.

Vayamos al grano: el PNV concentra más poder institucional que nunca. Acaba de revalidar y profundizar su control institucional en la mayoría de lugares, y si esto lo unimos a las buenas migas que tienen con el PSE, está claro que nos viene por delante un ciclo de “normalidad democrática”. No hay, ni de lejos, posibilidad de disputar el terreno de juego institucional mientras el tándem PNV-PSE funcione, y se vea reforzado, además, con el PSOE en el Gobierno de España. Los grandes negocios vascos van a ir de la leche, vamos.

Tomando esto en cuenta, toca construir retaguardia, pensar a largo plazo y no dejarse enredar por ciclos electorales y campañas efímeras. O planteamos una batalla al capitalismo desde la articulación de la clase trabajadora en cada barrio y pueblo de Euskal Herria, o estamos abocadas a ser arrastradas por la “real politik” de “twitter y bulego” o de “bilera” semanal. Basta de engaños y falsas esperanzas: solo el pueblo salva el pueblo. Así de sencillo. He de subrayar que no es mi intención hacer apología barata de la abstención, pero es obvio que si trabajar en las instituciones debilita la “calle”, una de dos: o no tienes fuerza para mantener y potenciar los dos espacios, o es que simplemente no te interesa o no tienes ninguna esperanza en el propio pueblo.

Para sorpresa de mis oídos, y basándome en esta rápida lectura que he explicado, escuchar ayer al líder de EH Bildu en la radio con aires triunfalistas me pareció una falta de respeto hasta hacia su propia militancia. Pues bien Arnaldo, por mucho que EH Bildu sea primera fuerza en número de concejales y haya obtenido más votos que nunca, no es necesario ser doctora en ciencias políticas para observar que las tesis que se plantearon hace diez años de cara a la conformación de un polo soberanista de izquierdas que nos llevaría hacia la independencia y el socialismo, están haciendo aguas por todas partes. Los principales baluartes de la estrategia institucionalista de Sortu los últimos cuatro años (Nafarroa e Iruñea) han caído estrepitosamente. ¿Ha nadie le ha venido a la cabeza lo ocurrido con Gipuzkoa y Donosti tras la primera legislatura post-Aiete? ¿En qué se basarán esta vez para que miles de compañeras de buen corazón sigan depositando su confianza en un proyecto tan frágil como es el institucional? No hay ninguna posibilidad de realizar transformaciones profundas si se ponen todos los huevos en la misma cesta. No hay ninguna posibilidad de pasar al PNV queriendo parecer tan majos como ellos toda la legislatura e intentando seducirlos, por muchas ganas que se pongan en un cacareo pre-electoral. Coged los lemas y el imaginario político del PNV y de EH Bildu para estas elecciones, ¿en qué se diferencian? Básicamente en el tono del color verde. Tanto unos como otros podrían usar la misma propaganda del otro de cara a la galería.

Otro de los principales dirigentes de Sortu que me ha sorprendido con su valoración acerca de los resultados ha sido Eneko Compains. Aunque reconoce como “debilitado”, afirma que el “cambio” como “bloque político” sigue siendo primera fuerza en Nafarroa. Parece que está vez (a diferencia de los últimos años) se le ha olvidado incluir al PSN en el “bloque politico” del regimen. Trampas al solitario en toda regla. Y grandísimo error también. Tan erróneo como hicieron en el anterior festín, en el que poniendo el foco en el “trifachito” les dieron oxígeno tanto al PNV como al PSOE, regalándoles el centro del tablero.

Por supuesto que es necesario detenerse y reflexionar, debatir y sacar conclusiones de la jornadas electorales (hoy por hoy representan la mayor movilización en nuestro país solo por detrás del trabajo asalariado) pero lo que nos toca a las revolucionarias es seguir organizándonos. Puerta a puerta, piedra a piedra, sin perder el horizonte y con paciencia. Es momento de comprometerse a largo plazo, de cimentar confianzas que duren décadas. Mente fría y corazón caliente. Debemos asentar las bases de un movimiento revolucionario que aprenda de los errores cometidos en las últimas décadas, que reivindique y se enorgullezca de la historia de lucha de su pueblo y que todo su afán de lucha sea en pro de los intereses de las oprimidas del mundo.

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