Denuncia de SOS racismo ante una extraña muerte en Donostia

El pasado martes, día 30, aparecía ahorcada de un árbol en el Hospital de Donostia, Charity Odege, de 32 años. La víspera había sido conducida hasta el Hospital por la Ertzantza, que intervino para evitar el intento de suicidio que había protagonizado en Zarautz, en el puente que sobrevuela la autopista. Llegó esposada, tras ser derivada desde el hospital psiquiátrico de Mendaro. A las dos horas dejó el hospital una vez que, según informa el diario Berria, el médico que la atendió afirmara que no había razones para ingresarla. A las pocas horas apareció suicidada, colgando de un árbol, a pocos metros del servicio de urgencias donde no encontraron motivos para ingresarla.
NOTA DE SOS RACISMO
¿Algo más que un fracaso médico?
La reciente muerte ocurrida el pasado día 30 de agosto de Charity Odege, al parecer por suicidio, en el exterior del hospital Donostia, donde apareció ahorcada en un árbol, plantea problemas de envergadura sobre la atención sanitaria a pacientes extranjeros.
Lo primero que cabe constatar, en este caso, es el fracaso médico. No puede calificarse de otra forma el hecho de que una mujer que es llevada por la Ertzantza al centro médico tras protagonizar un intento de suicidio, en estado de "agresividad y nerviosismo", sea dada de alta a las dos horas, al "no encontrar razones para ingresarla" y salga de allí para ir directamente a colgarse de un árbol, a pocos metros del servicio de urgencias donde le dan el alta médica.
Si en este suceso interviene además alguna otra circunstancia que quepa atribuir a un "error médico" o similar, será algo que habrá de deducirse de la investigación judicial oportuna. SOS Racismo, ha decidido personarse en la misma para evitar que, dada la condición de inmigrante de Charity, la posible falta de un entorno familiar que impulse la investigación pueda derivar en la inexistencia de la misma. Queremos, de esta forma, contribuir al correcto funcionamiento de la instancias jusdiciales, por si algo fuera exigible desde ese ámbito.
Pero más allá de esa dimensión judicial, es necesario retener un dato: la creciente afluencia a la sanidad pública de pacientes que provienen de la emigración plantea la necesidad de adecuar los servicios sanitarios a las peculiaridades de esas personas. Porque estamos hablando de hombres y mujeres que, en muchos casos, tienen dificultades para comunicarse con los profesionales de la sanidad, al no dominar ninguno de los idiomas autóctonos. A esta incomunicación verbal, se suman en ocasiones los diferentes códigos culturales que manejan estas personas, así como los factores de riesgo específicos a los que están sometidas dada la excepcional situación laboral, legal, habitacional, familiar y social en que se desenvuelve su estancia aquí. Todo ello influye, directamente, en su salud y es preciso poner a disposición de los profesionales de la sanidad los recursos necesarios para abordar satisfactoriamente esta situación.
Éste es un elemento estructural que ha de ser abordado directamente por Osakidetza, al igual que otras instituciones empiezan a hacer en sus correspondientes ámbitos competenciales. En Donostia tenemos un plan de inmigración de reciente aprobación, que parte de un estudio previo sobre las características de la inmigración en nuestra ciudad y que contempla toda una serie de medidas destinadas a que las personas inmigrantes puedan desenvolverse en igualdad de condiciones al resto de la ciudadanía. Y, por ejemplo, hay contratadas seis personas que ejercen de mediadoras de forma que sea posible tener en cuenta las peculiaridades antes citadas.
¿Existe un diagnóstico en Osakidetza sobre las peculiaridades que, en el ámbito de la salud, tienen los diferentes colectivos de inmigrantes, que empiezan a constituir un número significativo de pacientes a los que tiene que atender? ¿Se han puesto en marcha algún tipo de medidas acordes con lo anterior? ¿Se oferta algún tipo de formación específica a los profesionales de la sanidad?
Nos limitaremos a un único campo, el de la salud mental, que tiene una relación directa con el trágico suceso que motiva este escrito. El pasado mes de junio, SOS Racismo organizó un seminario de dos días en el Koldo Mitxelena de Donostia sobre salud mental e inmigración. Comprobamos en aquella ocasión la gran demanda que existe, en esta materia, al vernos desbordados en la solicitud de inscripciones, a muchas de las cuales no pudimos atender. En el desarrollo del seminario, dirigido por profesionales de la Psiquiatría y de la Psicología Social, además de constatar las grandes carencias existentes en este terreno en el ámbito de la Salud Pública, se profundizó en el Síndrome del Inmigrante con Estrés Crónico y Múltiple o Síndrome de Ulises (haciendo mención al héroe griego que padeció innumerables adversidades y peligros lejos de sus seres queridos). Un cuadro clínico que constituye hoy un problema de salud emergente en los países de acogida de los inmigrantes y que surge en el contexto de una globalización injustamente planteada, en la que las condiciones de vida de gran parte de los que llegan han empeorado notablemente. En el seminario se planteó que existe una relación directa e inequívoca entre el grado de estrés límite que viven estos inmigrantes y la aparición de sus síntomas psicopatológicos. Se consideró que ante esta nueva problemática, los profesionales de la salud mental no pueden mirar hacia otro lado y que han de impulsar este debate en la opinión pública para su resolución.
Como se ve, planteamiento y conclusiones que no pueden estar más de actualidad.
Peio M. Aierbe
SOS Arrazakeria - SOS Racismo







