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Nacionales E.Herria :: 13/08/2014

El día de la marmota vasca

Borroka Garaia
El día de la marmota al parecer volverá hoy. De momento el PNV debate como arrancar a tiras, tatuajes de Amnistía
El Día de la Marmota es un método folclórico usado por los granjeros, especialmente de Estados Unidos y Canadá, para predecir el fin del invierno, basados en el comportamiento del animal cuando sale de hibernar. Según la creencia, si la marmota al salir de su madriguera no ve su sombra, por ser un día nublado, dejará la madriguera, lo cual significa que el invierno terminará pronto. Si por el contrario, por ser un día soleado, la marmota “ve su sombra” y se mete de nuevo en su madriguera, significa que el invierno durará seis semanas más. El día de la marmota también es el título original de una película aunque en Euskal Herria fue conocida con el nombre de Atrapado en el tiempo. Un meteorólogo algo frustrado acude al pequeño pueblo de Punxsutawney para retransmitir el comportamiento de una marmota precisamente en el día de la marmota.. Lo que no imagina es que deberán pasar la noche en el pueblo debido a una tormenta de nieve y, a la mañana siguiente, misteriosamente volverá a vivir el mismo día. Y así, sucesivamente. Hace un par de años desde el estado español dieron por finiquitada la “vía Nanclares” al constatar una vez más que sus objetivos no les habían servido para sus intentos de chantaje vía “reinserción”. Siguiendo la misma filosofía chantajista lanzaron otra propuesta que no variaba las mismas intenciones. Al PNV le pareció bien. Aun así, hace escasos días Urkullu pedía a Rajoy que vuelva a impulsar y reactivar la “vía Nanclares”. Ahora nos vamos a Enero de este año. Operación armada de la guardia civil con múltiples detenciones, despliegue militar por pueblos y ciudades, criminalización, rabia y dolor. Así transcurría la semana mientras que se producían dos nuevos muertos por la precariedad capitalista de la patronal, la ertzaintza a mandato de un PNV que esperaba que las detenciones “estén plenamente justificadas” hacía el pasillo a la guardia civil, abría brechas en la cabeza, practicaba más detenciones y dejaba inconsciente a un joven que posteriormente sería denunciado. La policía nacional española, por su parte añadía otra detención y encarcelamiento de una joven desobediente en un nuevo ataque contra el movimiento juvenil vasco. Todo esto sucedía en el preámbulo de una movilización a favor de los derechos de los presos vascos que se esperaba histórica y masiva. Si el nivel de rechazo social que causaba la represión desatada para entonces era muy alto, solo había una cosa que podía subir el listón. Y así ocurrió. La movilización de Tantaz tanta fue prohibida mientras que se hizo público que la ertzaintza ya tenía ordenes políticas para desplegarse masivamente por las calles de Bilbo con el intento de reventar la movilización. Desbordados para entonces todos los límites de la indignación social, desde el primer minuto que se tuvo constancia de la decisión judicial de poner vallas al mar, espontáneamente un grito popular se hizo hegemónico: Ni banoa (Yo voy). Se palpaba en el ambiente que muchísimas gotas estaban dispuestas a desobedecer y, a pesar de la prohibición acudir a Bilbo, no solo ya por las reivindicaciones de la movilización sino hasta por el mismo derecho a manifestarse libremente. La determinación social no cae del cielo. Es fruto de decisiones y trabajo. Así pues, las semillas sembradas por la dinámica del movimiento desobediente vasco que en muros populares, desobediencia judicial, y diversas iniciativas se ha ido abriendo paso por Euskal Herria iba dando sus frutos y por primera vez en los últimos tiempos estaba al alcance visualizar un acto multitudinario masivo de desobediencia civil. Sin embargo, las cosas transcurrieron diferente. La movilización fue desconvocada. Las gotas, cada una de ellas, que habían sido el centro de la movilización pasaron a segundo plano y los partidos políticos tomaron el testigo. El PNV no tiene la posición histórica que tiene por casualidad. Es brillante en su ingeniería política. La decisión del PNV en ese contexto fue decidir entre dos opciones: desobedecer a las ordenes de Madrid creando un punto de inflexión en este país hacia su libertad o intentar reprimir y masacrar a una masa que se manifestaba en contra de algo que el partido jeltzale diseñó junto a otros como la dispersión, creando también un punto de inflexión en este país hacia su libertad. Su decisión fue ni una cosa ni la otra. Pasando de villano a heroe imprescindible en pocas horas. La reivindicación de los presos se cayó de la convocatoria y optaron por el silencio y una nueva manifestación. La izquierda abertzale optó por ese mismo cauce en vez de seguir una filosofía de confrontación y desobediencia al estado con la esperanza eterna de que eso pueda facilitar un acercamiento al PNV que sirva para la resolución del conflicto y el inicio de una “vía vasca”. Al PNV si algo le sobran son luces. Es decir, no son para nada tontos. En política “de altos vuelos”, de esas que se diseñan tácticas en plan laboratorio de Frankenstein y acomodados en butacas, a donde se llega a ellas generalmente pasando por una moqueta, les gusta hablar de”triangulación”. En geometría, es el uso de la trigonometría de triángulos para determinar posiciones de puntos, medidas de distancias o áreas de figuras. En política es algo parecido pero el objetivo es encontrar la “centralidad política”. Para ello se necesita colocarse en el centro y tener dos extremos pero que partes de esos bloques se van sintiendo atraídos como si el centro fuera un imán. En ese momento es cuando triunfa verdaderamente la triangulación. No es necesario que desde los dos extremos lo hagan, mientras uno lo haga la balanza ya se desnivela a favor. Esta forma de actuación es muy característica del PNV, la ha realizado con éxito evidente a lo largo del tiempo , aunque a partir del fiasco del plan fantasma de Ibarretxe les ha costado mucho más. Siguiendo con la criminal política penitenciaria, cuando se habla de supuestos “pasos a dar”, el PNV los interpreta de maravilla y sabe donde colocarse justo en cada momento donde pueda hacer tracción. Y eso ha hecho y hace. Todavía me pregunto si el pasado Enero no hubiera podido ser quizás la chispa de algo nuevo que en cascada hubiera podido romper la inercia de nuestro día particular de la marmota que se extiende ya demasiado tiempo: La dependencia hacia el PNV. También me pregunto si los infatigables de la supuesta conversión del PNV a abertzale o a defensor de los derechos de los presos, que en esos momentos donde el PNV realiza sus amagos y le son tan aplaudidos reforzando la dinámica lamentable que luego el PNV lleva a cabo, no van a dejar de ser infatigables jamás y en algún momento hacer caso al consejero amoroso argentino. Cortando esa dependencia dañina y bajo la propia iniciativa tejer un camino realista que en estos momentos pasa por alianzas no partidistas centradas en la clase trabajadora vasca que puedan abrir un camino con el impulso del movimiento popular. El día de la marmota al parecer volverá hoy. De momento el PNV debate como arrancar a tiras, tatuajes de Amnistía.
 

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