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21/12/2021 :: Nacionales E.Herria, Venezuela

Entrevista con María Díaz, compañera de Asier Guridi Zaloña (refugiado politico vasco en Venezuela)

x Juanjo Basterra
La verdad es que no le veía sentido a volver a poner su vida en peligro, porque sé que era para llegar hasta el final”

“Me alegro de que por fin tenga un rayito de luz en medio de tanta oscuridad”

“He visto muchas cosas injustas y mentiras que rodean la historia de Asier y también he visto su capacidad de salir adelante a pesar de todo eso”

“Me gustaría que viniera, sobre todo, antes de que sus padres no estén”

Juanjo Basterra, kazetaria eta m. soziala * E.H

María Díaz, compañera del oñatiarra Asier Guridi Zaloña (refugiado politico vasco en Venezuela), es médico siquiatra. Habla de la situación que atraviesan en Oñati, tras llegar desde Venezuela en diciembre de 2019, y reconoce que está esperando que transcurra el tiempo para poder regularizar su situación y homologar su título, lo que le beneficiará también a su hijo Iban. 

Recuerda el duro proceso por el que ha atravesado Asier Guridi desde que la Interpol le detuvo cuando llevaba a su hijo al colegio en 2013 y, aunque se alegra de que ha logrado que le concedan el estatus de refugiado, mantiene que no será fácil su vida allí. Admite que “la esperanza es lo último que se pierde” y afirma que se enteró de la huelga de hambre de Asier Guridi cuando la inició. “La verdad es que no le veía sentido a volver a poner su vida en peligro, porque sé que era para llegar hasta el final”. No está muy convencida de que le vaya a ir mejor a Asier Guridi con el estatus de refugiado, pero sí cree que es “un rayito de luz entre tanta oscuridad”.

Primero, ¿Cómo estáis Iban y tu?

Estamos de manera irregular desde hace dos años. Estoy buscándome la vida para mantener a mi hijo.

Si no puedes ejercer de médico, ¿qué trabajos haces?

Pues, cada quince días cuido a una persona mayor. Y de vez en cuando hago temporaditas que me salen para cuidar a alguien, limpiar una casa, ayudar a alguien después del centro de día, pero no tengo nada asegurado. Cuando se acaba el mes no sé si voy a tener algo para cobrar otra vez.

¿Se hace duro?

Bastante duro. Porque habiendo un niño de por medio es más duro. Vivo en casa de los padres de Asier, pero tengo que pagar los gastos que genero, alimentar al niño, cubrir las necesidades básicas y esenciales es difícil.

Con la consecución del estatuto de refugiado de Asier, tras cinco días en huelga de hambre, ¿crees que va a ser posible regularizar la situación?

Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, pero es que ¡nos han pasado tantas cosas en el camino! Asier no deja que estas cosas le superen el ánimo, que pierda el norte, porque he visto cada cosa en el transcurso de la vida que he hecho al lado de él que realmente no sé si esto le va a poder ayudar o no. 

Son ocho años que ha estado ahí, como refugiado, bueno ni siquiera como refugiado, con un papel que no le servía absolutamente para nada. He ido con él a una oficina de Derechos Humanos de Venezuela donde le han dicho que no le pueden dar documento de identidad, porque tuitea en contra de la línea de algún partido o no sé que. Eso me lo han dicho a mi, a mi hijo, a Asier. Si cuando alguien de Derechos Humanos delante de un niño le dice tu no puedes tener identidad, porque no se la vamos a dar a tu papá. No es literal, pero sí lo que quisieron decir, entonces cómo puedo creer que las cosas van a mejorar en algún momento. No lo sé.

La esperanza que tengo es más bien la de cualquier migrante que viene aquí. Estar los tres años y encontrar a alguien que me contrate y hacerme los papeles y, con ellos, intentar conseguir la legalidad también de Iban, que parece un poco difícil. Porque un poder que me otorgue Asier tampoco lo puede hacer y si Asier no tiene documentación en Venezuela, nunca va a poder hacer ese poder.

Cuando te enteraste que Asier iba a iniciar una huelga de hambre o la había iniciado, ¿qué pensaste, que recorrió por tu cabeza?

Me enteré cuando ya se había puesto en huelga de hambre. Hablé con él la noche anterior, no me dijo nada. Entiendo que lo hace para no preocuparnos. Cuando me dijo, a ver siempre respeto sus decisiones aunque no esté de acuerdo con ellas, pero me parecía que era un riesgo. Asier ha estado ocho años en esa situación (apátrida). La verdad es que no le veía sentido a volver a poner su vida en peligro, porque sé que era para llegar hasta el final.

Pero bueno, cuando lo consiguió, me alegró. Me alegra por él porque también es muy difícil estar no solo 8 años, Asier desde que llegó, lleva 15 años en Venezuela, con otra identidad, luego se quedó sin identidad. Ha tardado quince años, eran un don nadie. Eso a ninguna persona le hace bien. Síquicamente que no seas nadie ante la sociedad es duro, es durísimo. Me alegro de que por fin tenga un rayito de luz en medio de tanta oscuridad.

¿Crees que algún día Asier volverá a su pueblo, a Oñati, donde estáis vosotros ahora?

Me gustaría que viniera, sobre todo, antes de que sus padres no estén. Su madre siempre mantuvo la esperanza de ver a su hijo aquí. Me gustaría que volviera, pero la verdad creo que no va a volver. Sus padres son mayores. Su padre está en una residencia con Alzheimer desde 2018, su madre tuvo un ictus y dejó de caminar y ya le falla la memoria.

En todo este tiempo ha habido gente que rechaza la lucha que estaba llevando Asier Guridi para que se le reconozcan sus derechos como persona, como vasco y habitante del mundo, ¿qué has pensado en este tiempo con lo que estaba ocurriendo?

A ver, primero a mi la palabra lucha, y todo lo que tiene que ver con política me da un poco de repelús. No me gusta ese mundo, personalmente. Pero me junté con alguien que está muy metido en este mundo y he aprendido a respetar lo que piensa cada quien. 

He visto muchas cosas injustas y mentiras que rodean la historia de Asier y también he visto su capacidad de salir adelante a pesar de todo eso y que algunas personas pueden decir que este hombre es un poco loco, por esas cosas tan inclusivas, porque no pone los frenos cuando va hablar, pero sí percato que esas cosas, de alguna manera, le han hecho mantenerse vivo. Porque viendo la soledad y el abandono en que estaba Asier, cualquier persona en la piel de Asier seguramente hubiera aguantado tanto en su mundo, porque es duro como vive y mucha gente que está como él. No solo Asier, sino en otras partes del mundo están viviendo esa situación. No tienen lo que ha tenido Asier como es la oportunidad de expresarse a través de una red social.

Para mi, en realidad, es complicado leer todas esas cosas que dicen, porque tengo un hijo ya adolescente que mira estas cosas o que alguien le pueda decir todas estas cosas que están diciendo, mintiendo e inventando argumentos sobre su padre y desde luego nos afecta a los tres como familia.

¿Crees que desde aquí le están apoyando lo suficiente, a nivel institucional gente de EH Bildu?

No entiendo bien como va esa movida aquí. Asier pertenecía a lo que era todo una unidad y ahora ya no existe tal unidad. No entiendo y no quiero opinar en temas que no comprendo. No sé qué es lo que pasa. Pero ciertamente sé que ha recibido ayuda por parte de gente que se dice no oficialista mucho más que gente que dice serlo. En Oñati no percibo un rechazo hacia Asier, un rechazo evidente. No van haciendo una propaganda en su contra, pero son bastante pasivos respecto a lo que sucede. Entonces, pueden pecar por omisión muchas veces.

Si quieres añadir alguna cosa más

Te puedo hablar de nuestras vidas en Venezuela, de las mentiras que se dicen sobre su detención en 2013 ya que fui la única persona que estaba ahí y estoy empapada de lo que le ocurrió.

Cuéntame la situación que viviste en 2013 cuando detuvieron a Asier.

En 2013, unos días nos estábamos quedando en casa de mi madre. Nosotros vivíamos en otra ciudad diferente a la de mis padres. Luego habíamos puesto a estudiar al niño en la zona de mis padres y Asier venía desde donde vivíamos a buscar a Iban para llevarle al colegio. Y cuando nos bajamos en el colegio para dejar al niño, un coche nos adelantó y nos bloqueó. Se bajaron tres personas apuntándonos, le dijeron que se bajara del coche y que eran de la Interpol y nos dijeron si sabíamos porqué estaban allí.

Todo esto pasó frente a la escuela donde estaban los niños, maestras. Iban tenía cinco años. Todo lleno de niños pequeños con sus padres. Esas personas nos venían siguiendo desde antes de que Asier fuese a la casa de mis padres a buscarnos. No entiendo que si se paró en casa de mis padres, estuvo una rato esperando a que saliera con Iban, porqué no detuvieron a Asier allí. Y montaron el show en la escuela de Iban. Fueron ellos quienes montaron el show, no fue Asier, como alguna persona se ha atrevido a decir.

¿Qué le dijeron?

Le dijeron ‘tienes cargos en España [que han prescrito] y en Francia’ por no sequé, en ningún momento escuché nada que le dijeran que tenía que ver con unos euros que cambió, como le pusieron en un tuit. No le dijeron nada de euros, sino de delitos. Esas tres personas fueron conmigo hasta la casa de mis padres. Y uno de ellos, no sé porqué, me dijo se lo van a llevar ahora mismo hasta Caracas y después de no sé qué le van a llevar al aeropuerto y se va. 

Me dijo ‘si quieres hablar con él antes de que se monte en el avión, te dejo mi número de teléfono’. En el momento que nos despedimos me dijo Asier ‘ve y llama a esta persona’. Estaba muy nerviosa, porque mis padres se estaban enterando de la vida de Asier en ese momento. No sabían absolutamente nada de porqué Asier estaba en Venezuela, ni el nombre verdadero de Asier, era muy tumultuoso en ese momento. Como pude, mantuve la calma y le dije a mi padre que me llevara en su coche hasta el teléfono publico más lejano que nos quedara de casa y llamé a la persona que le dijo que le llamara. Yo también le conocía, le dije que soy la madre de Iban, se llevan a llevar al padre de Iban. Colgué y fui a casa de mis padres a explicarles lo que estaba pasando. En casa, mi padre estaba viendo la televisión española y ya estaba diciendo que le habían cogido a Asier, el Gobierno español había dado la noticia que habían cogido a un vasco en Venezuela, pero no hicieron referencia por cambiar unos euros, lo que era demasiado difícil,

Lo cierto es que cuatro horas llamé a la persona que me dio el numero de teléfono cuando se llevaron a Asier y que en ese momento estaba en Caracas, y que me dijo que me llamarían. Había pensado que se lo traían y que era definitivo que lo iban a llevar a España. Pasé dos horas y volví a llamar a esa persona, no me cogía el teléfono, volví y tampoco… No sé cuántas veces lo hice, hasta que como a las nueve de la noche me coge el teléfono, me dijo a tu compañero no se lo van a llevar. Lo hemos entregado a otro ente policial. Y son los que están a cargo de tu compañero.

Y les pregunté donde lo tenían, pero mi interlocutor me dijo que no sabía donde estaba. Tendrás que venir a Caracas y búscalo.

¿Quė hiciste?

Fue un sábado, esperé para que me llamaran. Al no hacerlo, me fui con mi hermano y el niño pequeño y nos quedamos en un hotel. A las 6 de la mañana fui a uno de esos centros. Y me dijeron que había un español y se lo llevaron ayer. Me extrañó. Mi hermano estaba apoyándome y cuando íbamos saliendo de ese sitio, vino una persona en una motocicleta y me dijo tu eres la compañera de Guridi, está allí. Sube, lo puedes ver. Era el encargado/director. El me dijo: cómprale unas chanclas, agua, comida, todo lo que puedas, porque ahí no le damos nada a nadie. 

Compramos agua, fruta, cosas para que pasara el tiempo (crucigramas…) lo primero que se me ocurrió y le pudimos ver. El niño, no, pero mi hermano, sí. Me dijo que habían intentado ponerse en contacto conmigo, pero como llamaba de teléfono público no podían devolverme la llamada. Me dijo ve a este sitio para que hables con estas personas. Fui con mi hermano, a donde esas personas, que eran vascas y que se encargaban de ayudar a refugiados, etc, pero esas personas nunca me dijeron que Asier estaba detenido por un delito cambiario, asumieron que se lo iban a llevar para extraditarlo por las penas pendientes en Europa. Estuve con ellas y me dijeron que fuera al día siguiente donde una persona, que va a ser el abogado de Asier, que le representó, aunque judicialmente no se llegó nunca a hacer nada con Asier. Era el abogado que ayudó a Chávez cuando estuvo en la cárcel. Mi hermano se fue, me quedé con el niño y estuve esa semana en Caracas haciendo cosas, yo sola, me acompañaban a algunos sitios, pero fui yo a la Fiscalía, a la Cancillería, Defensoría del Pueblo, poniendo documentos y llenando denuncias y no sé qué. En algunos sitios se reían de mi, porque iba a poner una denuncia sobre un ciudadano español. Nos decían que no podían hacer nada con eso. 

No recibí ninguna palabra de apoyo, de aliento, nada de eso de tranquila te vamos a llevar, ni siquiera porque había un menor involucrado. Denunciaba que sacaron las armas ante el colegio, cuando lo podían haber hecho en un sitio más discreto. Y avalaban la conducta, porque decían que era lo que tenía que hacer la Policía. Si eso es lo que tenía que hacer ante un niño de cinco años, supongo que es lo que hace la policía.

Allí a Asier no le daban comida, no le daban nada. Tenía que viajar sola, 90 kms para llevarle agua y comida, porque si no iba no comía, no bebía agua. Una de esas personas encargada de los refugiados vascos en Venezuela, me dijo no tienes que venir todos los días, yo puedo mandar a alguien que le lleve agua y comida. 

¿Fue así?

Me pasó que un día cansada, porque me tenía que ir de Maracay a Caracas, dije no voy a ir hoy porque me siento casada, física y mentalmente, y no fui. Al día siguiente, cuando fui, Asier no había ni comido ni bebido agua, porque no le llevaron y esa persona me dijo que tranquilamente me podía quedar en casa, que se encargarían, pero no fue así.

Pasó todo ese tiempo, le escribió una carta a su abogado de las cosas que había visto en donde estaba y su abogado decidió publicar. No lo vimos como una ofensa ante nadie, sino que Asier estaba contando cosas que le parecían duras, fuertes. Esa carta se publicó y fue la maldición para Asier, creo. Desde entonces si su vida era dura, a partir de ahí fue mucho más. Porque aquellas personas que estaban de parte del Gobierno, porque recibían un sueldo o algo, la decisión de Asier le hizo a sus ojos ser un traidor, porque estaba contando cosas que estaban pasando. Toda persona, todo ser humano, cuando ve una injusticia tienes que quejarse y hablar de ella. No quedarte callado porque es simpatizante de un partido político o de una ideología. Eso no quita que Asier tenga muy claro a qué ideología pertenece. Quien le haya dicho o criticado por decir cosas que ha visto allí, no quiere decir que haya renunciado, que sea opositor, o sea no sé qué. Simplemente era un hombre que estaba pasando por una situación dura y que veía que los que estaban a su alrededor estaban siendo tratados todavía más duramente que él. Creo que eso debiera de haber hecho cualquier ser humano.

Y después inició la primera huelga de hambre, ¿no?

Sí, después de cierto tiempo de la huelga de hambre estuvo muy mal. Llegó a estar superdeshidratado y mal, y en ese momento decidieron liberarlo, sin ninguna explicación, ni como había quedado. Simplemente llegó una persona a la noche a la casa de mis padres, llamaron a la puerta y nos trajeron un papel que decía que Asier había estado en resguardo humanitario y que a partir de ahora podría hacer una vida normal. 

Pero, en vez de mejorar la situación, en ese momento empeoró, porque no tenía identificación, no tenía documentación, y le afectaba al niño y a mi, sobre todo, al niño, que había nacido con una identidad que no era la de él. Tuvimos que cambiar eso y al no tener esa documentación no se podía hacer de una manera legal. Siempre había que estar buscando los ‘caminos verdes’ para poner las cosas en orden, y claro y por esa vías no te puedes fiar de que se hagan las cosas como son realmente. Eso explica que yo puedo tener la residencia en un par de años y mi hijo, que es hijo de alguien que es de aquí, de Oñati, no pueda estar por eso, porque su padre no tiene una identidad que le pueda arreglar.

Te acuerdas perfectamente de lo que pasó. No se te ha olvidado.

Sí, porque nunca he estado involucrada en nada de estas cosas. Para mi fue bastante duro, me sentí bastante sola. Y es verdad que hubo algunas personas de aquí que me llamaron o me dieron un correo, pero luego más nada. Y claro era duro. No tenía a nadie más que a mi, y esto de la solidaridad y que les cuidamos eso no se dio en aquel caso. Estando en Venezuela, estaba tirado, estar pendiente de donde comía. Se convirtió en un estorbo para algunos. No tenía límite a escribir cosas en twitter, una persona que nadie quiere ver ni oír, aunque esté ahí en frente de ellos.

¿Siempre nos habían vendido que la solidaridad llegaba a los refugiados, exiliados, etc?

Recuerdo un hombre que conocimos en Venezuela, que le permití que jugara con mi hijo cuando era pequeño, vino a decir un montón de mentiras sobre Asier, que recibía una cantidad de dinero, que bebía y se drogaba con ese dinero. Imagínate que yo fui a Gernika hace unos años por primera vez con una amiga que conocí en otra ocasión que viajé. Me dijo: ‘Maria dicen que tu trabajabas en clínicas privadas, que tenías pasta de la hostia…’ En la primera vez que vine a Gernika, había alguien que sabía más de mi vida que yo. Fue una cosa, me da risa, pero es fuerte. Si no tienen argumentos políticos para rebatir lo que dice Asier, que le ataquen de forma rastrera es horrible, sabiendo que tiene personas a su lado que las van a ensuciar con esa mugre que van diciendo por ahí. En este caso, soy una persona adulta y puedo rebatir cualquier cosa, pero mi hijo, no. No tiene la culpa de nada de esta movida. Mi hijo no tiene porqué escuchar en la calle cosas de su padre. Porque mi hijo no tiene que escuchar eso. Asier siempre ha sido padre, no político, no le ha inculcado nada de política a Iban, se ha encargado de lo que se tiene que encargar un padre. Me parece injusto que esa persona que ha venido aquí, haya dicho todas las mentiras que ha podido decir, se lave las manos y no tenga cargo de conciencia, mientras que yo necesito trabajar para poder pagar a un sicólogo para mi hijo para que esas cosas en el futuro no le afecten en su vida.

A pesar de ese, hay un montón de gente que no conozco que me han apoyando, tanto o más que otros muchos que yo conozco. Lo que tengo claro es que ante esta nueva situación Asier tiene camino que andar, algo es algo. Significa mucho, para una persona. Lo ideal seria que nadie necesitara demostrar quien es, pero vivimos en una sociedad que te exige un papel y él no tenía identidad.

Nicolas Maduro otorgó estatus de refugiado al exiliado político vasco, Asier Guridi Zaloña

Estas son las entrevistas anteriores a esta concesión

- Asier Guridi, exiliado vasco: “Tengo toda intención de seguir con la huelga de hambre adelante hasta que se restituyan los derechos de mi hijo y los míos”

https://sareantifaxista.blogspot.com/2021/12/caracas-venezuela-entrevista-con-el.html

Asier Guridi (refugiado vasco en Venezuela): “En 2014 un político profesional y abogado me mandó parar y ocultarme, sin ninguna garantía para poder vivir”

https://sareantifaxista.blogspot.com/2021/03/asier-guridi-zalona-refugiado-vasco-en.html

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