Entrevista a Jakue Paskual: un sociólogo rebelde con causa (II)

BOLTXE: ¿Cómo ves a los distintos sectores de la "izquierda", sindicatos, etc... y qué función desempeñan en la protección de los intereses de las clases más desfavorecidas, en esta Euskal Herria que pertenece al primer mundo?
JAKUE PASKUAL: Yo estoy bastante desencantado con la práctica de los elementos corporativos de la izquierda, por ejemplo, de los sindicatos. El problema está en que la realidad sindical ha caído en un corporativismo peligroso. Se ha intentado avanzar en un sentido de construcción nacional, pero las respuestas que se están dando en el plano de las relaciones laborales y sociales son bastante dudosas en su conjunto. Tenemos una estructura de clases totalmente fragmentada y los sindicatos están implicados en esa fractura social. Excepto en luchas concretas, planteadas a modo de experimento, la posición sindical defiende un tipo de trabajo estable que ya no se corresponde con la realidad del sistema productivo. La posición corporativista, en definitiva, lo que defiende es un espacio de control concreto en el reparto administrativo de competencias laborales. Esto es muy peligroso, porque no responde a las necesidades objetivas del movimiento proletario en su conjunto y sólo pueden asociarse a estratos de clase obrera muy concretos y a veces, ni siquiera a sectores de clase, como en el caso del funcionariado estable. La dejación que se hace de la defensa de los subcontratados, de la mejora de condiciones de los trabajos precarios de la juventud, de la mujer, de los inmigrantes... Si a esto añadimos una serie de acuerdos sindicales que no responde a las necesidades objetivas del conjunto de la clase proletaria... La pregunta es: ¿este tipo de estructuras en estos momentos son las más adecuadas, cuando el proletariado en su conjunto está muy diversificado y hay que dar opciones a los diferentes sectores que lo componen? No puede ser que los intereses del obrero de fábrica o del funcionariado se impongan a una masa sujeta a desregularizaciones, a vejaciones contractuales desfavorecedoras, a una movilidad muy alta, a una presión para poder mantener una forma de vida normalizada, con dificultades de acceso a la vivienda...
BOLTXE: Dentro de los distintos sectores libertarios o de izquierda transformadora, revolucionaria, anticapitalista, antipatriarcal, abertzale, etc.... ¿Cuál es tu opinión lo que les separa y les une, y qué pasos se deberían dar para construir una opción creíble para la sociedad de Euskal Herria?
JAKUE PASKUAL: Siempre he creído que lo interesante es lo que nos une y que cada cuál, en su práctica concreta, debe intentar profundizar en el común de los denominadores. La concepción es asamblearia y el debate permanente. Se trata de enriquecer e ir creando un modelo vasco alternativo al modelo de relaciones sociales capitalistas. Bueno, el debate sobre las diferencias es más que nada un debate sobre la dirección que deben de tomar los procesos; cuestión que se supera con lo anteriormente expuesto. El movimiento actual es muy plural, va desde la socialdemocracia hasta lo libertario. Esto conlleva ineludiblemente contradicciones dentro del movimiento de la izquierda abertzale; pero que, precisamente por ser movimiento, está capacitado para ir superando los retos con los que se topa. Hay que trabajar respuestas conjuntas frente al modelo social imperante, a las agresiones al medio ambiente, a la militarización... También se trata de arrastrar con respuestas coherentes a sectores que no pertenecen directamente al ámbito de la izquierda abertzale. En el plano organizativo es un momento donde la articulación de los grupos, la operatividad, tiene que ser muy alta y donde tiene que haber unas definiciones comunes, que en un sentido y una perspectiva al movimiento en conjunto; pero a la vez, las respuetas tienen que ser plurales y tienen que abrir un marco propio de relaciones en la izquierda abertzale. Después pero más a largo plazo se entablarían relaciones coyunturales en el plano institucional. Grupos auto-consciente, con capacidad de producción autónoma, con una definición común, que desarrollan en su conjunto una pluralidad de prácticas y que perfilan la sociedad alternativa que pretendemos construir en Euskal Herria. Todavía estamos muy lejos de lo que pretendemos.
Con respecto a temas internacionales, después del fracaso que ha representado el movimiento antiglobalización, nos encontramos con la necesidad objetiva de crear una Internacional Aborigen. En la Internacional Aborigen, en el sentido más amplio del término, por un lado están los pueblos sin Estado, y por el otro los grupos que cuestionan las definiciones estatales cerradas y que exigen una mayor profundización democrática. Desde la lucha por el reconocimiento de la propia identidad o los grupos que evidencian contradicciones graves en el sistema productivo capitalista. Todo este movimiento encierra en sí mismo una potencia tan compleja, tan múltiple y tan desgranada que pierde la propia referencia a una política común. Recuperarla es fundamental, es la base para cualquier movimiento de solidaridad, para reconocerse e intercambiar expresiones. Cada cual debe impulsarlo en su ámbito concreto, pero cada cual tiene que saber qué es lo que tiene que potenciar de ese ámbito común. Los vascos no nos podemos sustraer de dos cosas, no podemos ignorar nuestra realidad aborigen y no nos podemos escapar de estar en el centro de la articulación de la producción de las relaciones sociales capitalistas.. Por eso lo que piensan y lo que hacen los vascos no estan baladí. Su ubicación no es tan baladí. Su ubicación no es sólo territorial, física, también es una ubicación mental que puede permitir jugar entre ambos mundos y entrever los aspectos más enriquecedores y duros de lo uno y lo otro. Ésa tiene que ser nuestra forma de repensar la alternativa social desde lo vasco. Nuestras relaciones tanto con los pueblos del mediterráneo o de América a lo largo de la historia nos facilita esta labor.
BOLTXE: ¿Cuál es el papel de la mujer en la actualidad y hacia dónde crees que evolucionará su papel en la sociedad del futuro?
JAKUE PASKUAL: Yo hablo del papel de las personas. No establezco diferencias a la hora de trabajar por la transformación de este país entre hombres y mujeres. Creo que en estos momentos las mujeres están más preparadas que los hombres, tienen una capacidad de análisis más fina que los hombres y, además, tienen una ventaja añadida, que pisan más sobre tierra. Antropológicamente los hombres somos más osados pero menos constantes, y una vez tomada una determinación podemos ir muy lejos pero a la hora de mantenerla somos más inconstantes. Las nuevas articulaciones en lo político van a ser muy interesantes, porque la política ya no es una cosa de hombres. Las relaciones sociales siguen marcadas por las relaciones desiguales de género y es ahí, donde hay que librar una dura batalla y quien la tiene que librar en primera línea es la gente joven. Lo que sucede también es que a la par hay un retroceso evidente por la aceptación en variados sectores sociales, de estereotipos mediáticos de género y comportamientos machistas, roles objetuales y estéticas dependientes... Ahí es donde hay que plantear la batalla sin contemplaciones, porque son comportamientos que van a llevar a nuevas generaciones a reproducir valores de género retrógrados. De hecho se están asumiendo en algunos sectores juveniles valores "teóricamente" superados. El trabajo contra la reproducción de la sociedad patriarcal tiene que estar enfocado también hacia las relaciones cotidianas.
BOLTXE: ¿Has podido percibir en tus estudios sociológicos si es cierto el mito de la existencia del matriarcado en Euskal Herria?
JAKUE PASKUAL: Sí, mira, tengo una tesis acabada hace tiempo que no he presentado y que no sé si presentaré. En esa investigación -que tiene diferentes fases: documental, analítica, metodológica- hice una serie de entrevistas cualitativas en profundidad, muy intensas, que narraban casos de vida. Cuando analizas al movimiento de los 80, cuando estudias los referentes feministas de los 80, observas cómo las entrevistadas aluden una y otra vez a un conocimiento directo del tema del matriarcado. Hacen una reflexión sobre el movimiento de mujeres en el seno del movimiento de resistencia juvenil y expresan el influjo que el matriarcado tiene en ellas y en el movimiento alternativo en su conjunto a partir de su propia vivencia como mujeres de esta relación matriarcal. De hecho creo que la amona (abuela) sigue siendo un elemento aglutinador real de la familia o clan vasco, no sólo una referencia mitológica de nuestra cultura. El matriarcado no es un mito, ha sido hasta ahora una de las estructuras sociales fundamentales no institucionalizadas de la sociedad vasca.
Boltxe nº 11
www.boltxe.info







