Ermua y el sofismo o esta nueva democracia

Hoy intentaremos ver que significa exactamente uno de estos vocablos. Hoy intentaremos saber que es exactamente eso tan manido llamado democracia.
Existe un mundo ideal en el que unos tolerantes demócratas intentan por todos los medios hacer una gestión adecuada de la sociedad, debido a que, como es bien sabido, homo homini lupus, el hombre es un lobo para el hombre, por lo que necesitamos acuerdos contractuales que posibiliten que estos nuevos sofistas, políticos-gestores profesionales, dirijan esta inmadura sociedad hacia el ideal de democracia tantas veces descrito y nunca alcanzado.
Ciertamente, este es el sendero por el que transcurre actualmente la deriva ideológica de la dirección del PP, así como de todos sus grupos satélite. A ellos les corresponde la exaltación de estos valores. Para la cara de poli bueno ya está el PSOE, con su talante reformador.
El hecho es que el miércoles 4 de abril del presente año, el ayuntamiento de la localidad vizcaína de Ermua aprobó con los votos a favor de todo el pleno, y la única oposición de dos de los tres concejales del PP (el otro votó a favor, tras darse de baja en el partido) una moción en la que demanda al Foro de Ermua que deje de utilizar el nombre de ese pueblo con el objeto de "criminalizar el dialogo y la pluralidad’. De esta manera, el consistorio se adhiere a una propuesta firmada por 3.500 de los 17.000 vecinos de esta localidad en la que se exige a la plataforma que preside Mikel Buesa que deje de utilizar el nombre de Ermua para "atacar y acusar de ser cómplice del terrorismo a todo aquel que difiere de unos planteamientos intolerantes".
Hablemos ahora de cómo han gestionado la democracia ante esta situación los miembros del PP y su satélite, el Foro de Ermua.
Tras la noticia, con todo el respeto y la tolerancia del mundo, la primera reacción del líder popular en Vizcaya, Antonio Basagoiti, fue declarar que estas cosas pasan por la dificultad añadida para confeccionar las listas debido a la amenaza de ETA, por lo que "se acercan hasta nosotros personas con autentica vocación y algunos que actúan como si les faltara un tornillo". Tras esto, silencio. Autocrítica, ninguna.
Más explícita fue la respuesta del propio foro, que, en un durísimo comunicado en el que da los nombres y apellidos de los nueve ediles socialistas para su "escarnio", anunció que no necesita "permiso" de los nacionalistas ni de los socialistas para "defender la libertad’. Acusaron a los promotores de la iniciativa, además, de ser parte integrante de la izquierda abertzale, cosa que estos niegan rotundamente. Una vez más, autocrítica, ninguna.
Parece ser que lo que estas personas entienden por democracia es el entronizarse a si mismos como eternos gestores y dirigentes. Discrepar, claro está, es absolutamente antidemocrático. Es por este motivo que la verdadera democracia (el gobierno de todos, en su origen etimológico griego) ha de tener necesariamente otros contenidos. No necesitamos gurús que nos enseñen como se gestiona la democracia, hemos de ser capaces de ejercitarla, de crear y destruir todas aquellas estructuras que decidamos necesarias o no.
Lo único que parece ser queda claro en toda esta polémica es que la democracia de la burguesía es opresión para el pueblo. Que se lo pregunten al pueblo de Ermua, que ha visto secuestrado su nombre y nada podrá hacer, porque, pese a que ya han advertido los promotores de esta iniciativa de que "el pueblo les ha desautorizado expresamente para utilizar su nombre y si se niegan estarán demostrando su propia ilegitimidad’, la respuesta de Mikel Buesa, presidente del foro, es clara, "nuestra asociación está inscrita en el registro de patentes y marcas, no vaya a ser que a alguien se le ocurra la idea de hacernos callar simplemente robándonos el nombre y el logotipo. Los derechos de la propiedad industrial corresponden al Foro Ermua".
Claro, frente a los derechos de un pueblo ha de primar la propiedad privada. Y este Estado, por supuesto, garantizará que el pueblo de Ermua calle. Democracia para la burguesía, opresión para el pueblo.
kimetz.org







