Es la hora de la verdad

ETA goza de buena salud
Muchas voces han tratado de interpretar el comunicado en la misma clave de siempre: la firmeza de los demócratas ha derrotado a los violentos, ETA estaba en su fase terminal y no le ha quedado más remedio que anunciar su liquidación. La verdad es otra. ETA no ha renunciado a los objetivos que ha defendido durante cuarenta años. Ha demostrado capacidad de regeneración, de acción y de condicionar la realidad hasta el día anterior al comunicado. Desde ese día ha adquirido una referencialidad que para sí quisieran otros agentes. Ha sido la protagonista principal en el escenario político de esta semana. Los hechos han revalidado su condición de agente político de primer orden que siempre se le negaba.
Todo el mundo asume que la decisión es el resultado de un proceso negociador que está en marcha. ETA ha demostrado una capacidad negociadora y una flexibilidad que no se le quería reconocer. Queda al descubierto la verdadera caracterización de una organización política que se vio urgida a practicar la lucha armada. Sólo así se explica el disgusto y malestar que invade a quienes hicieron todo lo posible por acabar con ella. Hoy, la pregunta que se hacen los ciudadanos es: ¿cuáles serán los términos del acuerdo? o, en expresión más amarga ¿qué precio habrá que pagar?
Los Gobiernos
El español disfruta de la situación que lo ha colocado en la cresta de la ola. Pide calma aunque sabe que tendrá que dar respuestas. El francés se contradice: considera lo ocurrido como una cuestión ajena pero forma parte de la UE que se ha implicado de lleno dando respaldo a Zapatero para buscar una solución. Los socialistas franceses discrepan: unos consideran que el conflicto es ajeno y otro piensan lo contrario.
La izquierda soberanista se reafirma en su tarea
La izquierda vasca vive un momento de euforia y está clarificando conceptos:
• Alto el fuego no es sinónimo de paz. Esta solo llegará cuando se alcance el reconocimiento de derechos irrenunciables.
• La desactivación de la violencia ha sido unilateral. El Estado mantiene activados todos sus mecanismos represivos. Crece el clamor en el sentido de que el Estado debe desactivar de forma urgente sus violencias.
• Alto el fuego no es sinónimo de liquidación de la lucha popular. Todo lo contrario, la lucha de masas debe cubrir el vacío confrontativo que deja la decisión de ETA.
• No estamos ni ante un final ni ante un comienzo, más bien, ante una revalidación. Tenía sentido la movilización popular, la lucha de masas, la lucha ideológica. El nuevo escenario es el resultado de la confluencia de todas ellas. Y es una llamada a mantener la esperanza y el compromiso que han sido los rasgos definitorios de la izquierda soberanista.
Las excusas tenían fecha de caducidad
Un sector de la sociedad vasca reiteró que estaban por la labor de implicarse en la resolución del conflicto pero que no podían hacerlo mientras ETA mantuviese la actividad armada. Esos razonamientos han caducado. Si sus palabras eran sinceras, les ha llegado el momento de abandonar sus ambigüedades, saltar a la arena y asumir compromisos concretos en el desarrollo del proceso.
La derecha descolocada y discrepando
Al PP el alto el fuego les ha pillado a contrapié. Debían celebrar lo positivo del alto el fuego pero no podían disimular su contrariedad, porque la iniciativa la ha rentabilizado el PSOE y porque ETA ha adquirido un espectacular protagonismo. En contra del sentimiento generalizado, tratan de minimizar lo conseguido por el Gobierno: ETA todavía continúa, no ha entregado las armas, no ha pedido perdón.No les queda más remedio que aceptar la invitación del Gobierno a reunirse pero advirtiendo que nadie los moverá del Pacto Antiterrorista. Se han escuchado algunas voces (Basagoiti del PP vasco) que discrepan de la línea oficial. Y las AVT han emitido un comunicado en el que flexibilizan su discurso habitual valorando la oportunidad que se abre.
Cisma en la iglesia
El Cardenal de Toledo, dejando corto al PP, invoca la unidad de la patria. Los obispos vascos ( el de Iruñea se ha quedado mudo) celebran el anuncio, aplauden la posibilidad de negociaciones y se ofrecen a facilitarla. Inmediatamente, y desde Roma, Rouco Varela descalifica esta oferta alegando que la negociación es un ejercicio político del que la iglesia debe de quedar al margen.
El confuso papel del PNV
También al PNV le ha sentado mal un alto el fuego en cuya gestación no ha participado como agente principal. Como de costumbre, ha querido rentabilizar el trabajo ajeno y el presidente vasco, en su comparecencia institucional, ya adelantó que sería él quien tomase la batuta. La reacción del PSOE ha sido tan fulminante que el PNV ha tenido que modular su discurso admitiendo que es Zapatero quien debe de gestionar la situación.
El PNV queda descolocado también ante la sociedad vasca. Gran parte de ésta se va a movilizar el día 1 de Abril exigiendo cambios en política penitenciaria. El PNV respondió de forma inmediata y prepotente que no participaría en dicho acto. Ahora se debate en el dilema. Izquierda Unida, como siempre, sigue la rueda del PNV.
Servicio informativo de ASKAPENA
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