lahaine.org
Nacionales E.Herria :: 27/09/2006

Fiesta y reivindicación

Askapena
En Euskal Herria se mantiene un fenómeno interesante. La izquierda, consciente del peso social y político que tiene la fiesta, incorpora en ella la dimensión reivindicativa.

El mes de septiembre marca el final de las festividades populares, muy
frecuentes durante los meses de verano. La fiesta de pueblos y
ciudades encierra una importante carga de contenido cultural, social y
también político. Las diferentes instituciones gustan de aparecer
ocupando espacios preferenciales en el programa. Se refuerzan
mutuamente presidiendo de forma conjunta los actos oficiales tanto
civiles como los religiosos. La ciudadanía, con su presencia masiva,
aporta un reconocimiento explícito a las jerarquías. Sobra decir que
éstas aprovechan la adhesión social que les facilita la fiesta para
reforzarse como poderes establecidos.

En Euskal Herria se mantiene un fenómeno interesante. La izquierda,
consciente del peso social y político que tiene la fiesta, incorpora
en ella la dimensión reivindicativa. Este año no ha sido excepción.

Unos "sanfermines" poco publicitados

Las fiestas de San Fermín en Iruñea son conocidas a nivel mundial: el
ambiente de la fiesta, los encierros. Pero hay algo que no se
incorpora en los spots propagandísticos y que resulta de gran interés:
la contestación popular a los abusos de un gobierno municipal de
ultraderecha.

El inicio de la fiesta tuvo lugar en una plaza repleta de gente y
delante de un palacio municipal donde está prohibido exhibir la
bandera vasca. Muchos de los asistentes se encargaron de hacer
presente lo que el acto oficial ocultaba: denuncia de la dispersión
carcelaria, presencia de la ikurriña prohibida?.La procesión del 7 de
julio tuvo también un fuerte componente político: en unos casos, de
adhesión y en otros, de repulsa del despotismo municipal mientras la
Corporación desfilaba por unas calles estrechas repletas de público.
Ese mismo día, y como manda la tradición, la alcaldesa (de UPN-PP)
presidió la corrida de toros. También la corrida se convirtió en una
confrontación ideológica entre la burguesía local que arropaba el
talante reaccionario de UPN-PP y los sectores populares que, desde los
tendidos de sol, abuchearon constantemente a la alcaldesa.

El sábado 8 de julio, y en pleno escenario festivo, se celebró una
multitudinaria manifestación. El año 1978 la policía española entró en
el recinto taurino cuando terminaba la corrida, reventó la fiesta y
dejó un saldo de numerosos heridos de bala y un asesinado. Nadie ha
respondido por aquel atropello. La izquierda vasca rememora todos los
años aquel asalto salvaje, evoca al asesinado y reclama que se juzgue
a los culpables. A esta reivindicación histórica se une la defensa de
los luchadores que todavía siguen presos. Al mediodía se celebró una
comida de reconocimiento a los familiares de los encarcelados y de
homenaje a los que han recuperado la libertad a lo largo del año. En
la manifestación de la tarde las fotografías de los presos actuales
acompañaban a la del joven asesinado en 1978. La denuncia de la
impunidad con la que se aplica la violencia de Estado fue el eje de la
reivindicación.

Gasteiz toma el relevo

A las seis de la tarde del día 4 de agosto la fiesta estalla en
Vitoria-Gasteiz. Y la reivindicación popular también se hace presente.
Hábiles escaladores colgaron con antelación en el monumento central
unas enormes pancartas que recordaban a los presos políticos y
reivindicaban "Libertad’. Muchas ikurriñas colocadas en lugares
estratégicos suplían su ausencia en la balconada de autoridades.
Cuando el alcalde de la ciudad, también del PP, hizo acto de presencia
para inaugurar las fiestas, el rechazo de muchos de los presentes se
hizo palpable: silbidos ensordecedores, lanzamiento de corchos, de
huevos?

Horas más tarde, las autoridades abandonaban el templo donde habían
asistido a una oración vespertina de carácter institucional. Al ser un
viernes, la salida de autoridades coincidió en la misma plaza con la
encartelada semanal a favor de la repatriación de los presos. Cientos
de concentrados alzaron sus carteles habituales y la plaza se
convirtió en un grito unánime "los presos vascos, a casa". Los
concejales hubieron de soportar el reproche pero sus numerosos
guardaespaldas provocaron a los concentrados hasta conseguir un
detenido a quien cargarle la responsabilidad de la protesta.

El día 5, fiesta principal, las autoridades se encontraron con una
nutrida concentración que les reprochaba el apartheid político al que
han sometido a la izquierda soberanista. Al mediodía se celebró un
acto festivo de homenaje a la enseña vasca y posteriormente, en el
marco de una comida popular, 500 personas recordaron a los presos y
homenajearon a sus familiares. A las 9 de la noche de ese día tuvo
lugar una concurrida manifestación encabezada por las fotografías de
todos los presos políticos. La marcha concluyó en el recinto festivo
que, como todos los años, han montado los organismos populares y las
organizaciones sociales de la izquierda vasca.

Merece una referencia especial esta iniciativa. Son muchas las fiestas
en las que la izquierda vasca instala un espacio propio caracterizado
por las numerosas pancartas y carteles que recuerdan los temas
candentes de la lucha social, internacionalista y política. Lugar de
encuentro, de fiesta, de reivindicación y de financiación, sobra decir
que todos estos organismos, aunque despliegan a lo largo del año una
gran actividad, no cuentan con el respaldo económico de las
instituciones. Son atendidos por cientos de militantes, personas
voluntarias que compaginan los días de la fiesta con el compromiso
sociopolítico.

Donosti, la manifestación ya relatada

Ya dimos información de la acosada manifestación de Donosti. No
fue el único acto reivindicativo que se celebró. Los jóvenes de
izquierda convocaron una manifestación a la que respondieron unas 400
personas. La policía cipaya del PNV reprimió el acto con abundante
material antidisturbios a pesar de estar desarrollándose en un espacio
repleto, a esa hora, de familias con niños pequeños.

Bilbao, una nueva movilización de la izquierda

El sábado 19 de agosto, a las 6 de la tarde, daban comienzo las
fiestas de Bilbo. El día 21, un grupo de cuarenta personas que se
definen de la izquierda y soberanistas convocan a una manifestación
para revindicar el derecho de autodeterminación del pueblo vasco. El
día 25 de agosto una gran marcha, conformada por 10.000 personas,
recorre las calles de Bilbao. En aquel contexto festivo miles de
personas reclaman la autodeterminación, la independencia, la vuelta de
los presos?..Batasuna no pudo hacerse presente de forma oficial pero
sus bases sociales hicieron oír sus reivindicaciones principales.

El breve espacio del Paso no permite hacer referencia a otras muchas
iniciativas. Pero, en honor a la justicia, queremos dejar constancia
de otros muchos actos desarrollados de forma militante y entusiasta en
pueblos, barrios y ciudades para conjugar fiesta y reivindicación: la
denuncia del apartheid, la defensa del euskera, del entorno natural,
la participación igualitaria de la mujer, el recuerdo a los presos, el
homenaje a sus familiares, la denuncia de la ilegalización política
fueron lemas recurrentes en todas estas reivindicaciones populares.

Euskal Herria, 25 de septiembre de 2006.
www.askapena.org // info@askapena.org

 

Contactar con La Haine

 

La Haine - Proyecto de desobediencia informativa, acción directa y revolución social

::  [ Acerca de La Haine ]    [ Nota legal ]    Creative Commons License ::

Principal