Huelga general en Euskal Herria: Jornada anormal por la normalización

No cabía esperar una huelga general. De hecho, nadie la había convocado. El llamamiento hecho tuvo respuesta. Aunque con desigual incidencia según las zonas, las 24 horas estuvieron jalonadas de múltiples paros y movilizaciones. Fueron muchas las empresas que interrumpieron su trabajo para realizar concentraciones. Otras, entre ellas algunas firmas referenciales, hicieron huelga durante todos los turnos. Las manifestaciones, como se puede comprobar en fotografías e imágenes de televisión, fueron nutridas en las poblaciones más importantes.
La intervención policial fue dispar. La de la Ertzaintza distó mucho de la mantenida la pasada semana. Puede entenderse que ver su propia violencia reflejada en todos los medios de comunicación ícon el malestar que ha generado en amplios sectores sociales, incluso en las bases del tripartitoí haya propiciado un cambio de actitud en el Departamento de Interior, aunque la presencia de la Policía autonómica en muchas de las concentraciones fue asfixiante. En Nafarroa, Guardia Civil y Policía española volvieron a emplearse con contundencia, siguiendo las órdenes del delegado del Gobierno español, Vicente Ripa.
Y nadie podrá calificar de normal la intervención del juez Grande-Marlaska, que puso la guinda imputando supuestos delitos de «terrorismo» a representantes de Batasuna, LAB y del movimiento pro amnistía, por haber realizado públicamente el llamamiento a esta jornada de protesta.
Ayer decenas de miles de vascas y vascos mostraron su rechazo a la política carcelaria del PSOE, exigiendo el fin de la dispersión y de la conculcación de los derechos del colectivo de presos, una estrategia que la pasada semana llevó a la muerte a Igor Angulo y Roberto Sáinz. Al mismo tiempo, todos ellos hicieron una apuesta personal por la búsqueda de una resolución del conflicto en clave democrática que dé lugar a un estadio de paz estable y duradera, desde la base del respeto de todos los derechos individuales y colectivos. El día de ayer no fue un día normal. Se rompió la normalidad para reivindicar, precisamente, la normalización democrática de Euskal Herria. Porque lo normal es que cualquier nación sea lo que sus ciudadanos y ciudadanas quieran que sea.
Más información:
Decenas de miles de ciudadanos apoyan los actos contra la dispersión
«Normalidad» con cargas y heridos
Arnaldo Otegi: «Miles de personas han dado un paso más para construir nuevas condiciones»
La denuncia de la política carcelaria, hilo conductor de cientos de movilizaciones







