Inmediata respuesta popular al arresto de Joseba Álvarez y fuga policial de Alde Zaharra

Pasadas las 16.30, dos dotaciones de la Policía española irrumpían en Alde Zaharra de Donostia en compañía de otros tantos vehículos de camuflaje y agentes de paisano. Se dirigieron directamente al portal número 15 de la concurrida calle Fermín Calbetón. Inmediatamente después, un vecino informaba del operativo policial a GARA; a los escasos minutos se supo de la detención de Joseba Alvarez, y en paralelo, decenas de personas se agolpaban ante el portal de su vivienda. Los policías, ufanos, incluso reían ante los cánticos de los concentrados: «Que se vayan, se vayan...». Pero lo que no adivinaban es que a las 18.50, una vez finalizado el registro del domicilio del mahaikide, tendrían que, literalmente, huir de Alde Zaharra ante la cascada de objetos (sillas, botellas...) que los concentrados les lanzaron.
«La represión no es la solución», «PSOE terrorista», «Hablan de paz, torturan y asesinan» o «Violencia la vuestra, torturadores» fueron las consignas que de forma continua se podían oír en las inmediaciones de la Fermín Calbetón. Pertrechados con fusiles y escudos, y los rostros tapados con capuchas, los policías intentaron, en vano, dispersar al gentío allí arremolinado. Una multitud que a cada minuto iba en aumento, en paralelo al nerviosismo de los agentes policiales. Un policía, a cara descubierta, intentó cortocircuitar el tránsito de los vecinos cruzando una furgoneta. Pero también fue en balde. El padre del mahaikide, José Luis Alvarez Enparantza, Txillardegi, al igual que los concentrados, tampoco se inmutó.
Fue en ese momento cuando, gracias a la llamada de otro agente, se supo que al mando policial le denominaban «Patxi». En seguida comenzaron los gritos de «¡Patxi, torturador!», «¡Patxi, asesino!». Unos calificativos a los que, en primera línea y a cara descubierta, el policía respondía con «¡Mira cómo ladran, como perros!». Después de un sinfín de amagos, pasadas las 18.50, la Policía española introdujo en el furgón policial al mahaikide donostiarra.
Fue tal la revuelta espontánea que se generó en ese instante que cuando los policias pretendían reprimir a los presentes, que seguían impertérritos golpeando las furgonetas y lanzando desde sillas hasta botellas, al menos tres agentes cayeron al suelo. El gentío logró abrir por dos veces la puerta del furgón y, sin otra opción, los policias protagonizaron una fuga en toda regla. En el Boulevard, en cambio, era la Ertzaintza la que aguardaba con el material antidisturbio en mano. En escasos minutos, Joseba Alvarez ya se encontraba en la Subdelegación del Gobierno español de Amara.
Video en El Mundo del momento en que introducen a Joseba Álvarez en el furgón policial
Los golpes represivos no cambian el rumbo
Editorial Gara
No fue una jornada especial la que se vivió ayer en Euskal Herria: policías franceses y españoles, a las órdenes de jueces franceses y españoles, detuvieron a tres ciudadanos vascos: Oihana Agirre, Joseba Alvarez y Asier Tapia.
A los tres se les imputan delitos relacionados con «actividades terroristas». Los hechos por los que se les persiguen son: participar en ruedas de prensa o convocar manifestaciones. Además, se les pretende hacer responsables de los acontecimientos que ocurrieron en esas movilizaciones porque, previamente, un tribunal especial español o -como ocurrió con la manifestación del pasado 9 de setiembre en Donostia- el Gobierno de Juan José Ibarretxe motu propio habían dictaminado que la ciudadanía vasca sólo puede ejercer el derecho a la libertad de expresión cuando y donde al «Estado de Derecho» se le antoja.
Euskal Herria es escenario, un día sí y otro también, del estado de excepción con el que las autoridades españolas y francesas pretenden quebrar la firme voluntad, respaldada por gran parte de sus ciudadanas y ciudadanos, de ejercer su capacidad de decisión como una nación más dentro de la rica pluralidad de naciones que conviven en Europa. La estrategia represiva que ambos estados vienen desarrollando con el objetivo de enterrar el derecho de autodeterminación del pueblo vasco ya ha fracasado, porque la ciudadanía de Euskal Herria y, concretamente, la izquierda abertzale ya han demostrado sobradamente que esos golpes no van a desviar la nave que se dirige hacia un horizonte de democracia y paz que este país ve cada día más cerca.
Horas después de que expertos internacionales en resolución de conflictos se reunieran con representantes de la izquierda abertzale, entre ellos miembros de su Comisión Negociadora, Madrid vuelve a mostrar su déficit democrático deteniendo a un mahakide de Batasuna y a una portavoz de Askatasuna. Una muestra más de que la credibilidad del Gobierno del PSOE a la hora de afrontar la solución del conflicto aún está bajo mínimos.
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