La incineradora y los engorda-billeteras

El Consejo de Administración del Consorcio para la Gestión de los Residuos de Gipuzkoa ha suspendido la ejecución de las obras de la incineradora de Zubieta por no cumplir con la normativa medioambiental exigida por Medio Ambiente de Lakua. Pese que es un razonamiento jurídico-técnico y ya se sabe que el que hizo la ley hizo la trampa, el hecho de paralizar las obras es un paso de gigante. El capital siempre intentará de alguna forma abrirse paso, en manos del pueblo organizado está cerrarle el camino.
La construcción de la incineradora simplemente es un negocio que enriquece a unos pocos y dañino para el pueblo y el medio ambiente. Convierte residuos en contaminación del aire, el suelo y las aguas, no dando solución a la problemática y generando a su vez nuevos problemas.
La alternativa a ello es precisamente aquello contra lo que denodádamente las fuerzas reaccionarias se están empleando a fondo para salvar sus negocios e interés de rapiña llamando a los instintos más bajos de la población como salvaguarda de sus propios intereses. El puerta a puerta. Único sistema que se acerca más al objetivo de “zero waste” . Los planes de “Basura Cero” aplican principios de reducción, reutilización y reciclaje. Por lo tanto reduce la cantidad y toxicidad de los residuos a través de programas de prevención, de reciclaje y de compostaje.
Frente a todo sentido común, interés general, necesidades colectivas,cuidado de la Ama-lurra y con un afán claro de erosionar política y electoralmente al soberanismo de izquierda, la derecha bajo el trinomio PNV-PSOE-PP libra una batalla sin sentido e injusta.
Sin embargo, el debate sobre la gestión de residuos no puede ocultar el tema central que subyace y la verdadera guerra que no es otra más que el modelo de vida capitalista, consumista y degenerador de la sociedad y el medio ambiente.
El modelo capitalista no es viable e intentar gestionarlo desde una perspectiva verde es en definitiva un recurso necesario de resistencia pero a todas luces insuficiente de cara a una transformación radical. Es precisamente en esos debates sobre gestión donde quieren ahogarnos ya que se mueven con relativa facilidad mientras los ejes del capitalismo no se pongan en duda.
La organización y producción de desarrollo sostenible, tecnología apropiada y energía verde, con la correspondiente autonomía que conlleva al no depender ni de la agroindustria ni de las grandes plantas generadoras son elementos a estudiar. Así como marcos autogestionados e incluso propuestas de decrecimiento son las que en última instancia puede constituir una verdadera alternativa al ciclo capitalista. Un sistema socialista que mimetiza la fase de producción y consumo capitalista está condenado a repetir la agresión al medio ambiente y problemáticas derivadas del consumismo. Una verdadera soberanía nacional también supone que ningún intereses económico particular se imponga al colectivo nacional y que sea éste el que verdaderamente gestione sus recursos.
No es un debate sencillo pero el final del capitalismo también pasa por un cambio de paradigma en ese sentido. Un capitalismo que inexorablemente lleva a la la dependencia total de pueblos, la extinción de recursos, la destrucción del planeta, el final de la vida. Simplemente por el afán de lucro de una casta minoritaria de sinverguenzas como todos aquellos que aman el TAV, amaron la central de Lemoiz y toda empresa destructora del sentido común engorda-billeteras.







