La mentira del asesino
Intentaron robar otro cachito más de la juventud vasca. Pero Pitu caminará siempre con ella. Y algún día esa juventud será libre. No olvidamos, no perdonamos
“Cuando son los mismos que producen diversos actos delictivos los que lo investigan e incluso son los mismos los que los juzgan todos sabemos lo que puede ocurrir y ocurre. Décadas de historia vasca son testigo de ello”. Eso escribía en un post hace ahora un año en relación a la muerte de Iñigo Cabacas en la emboscada asesina protagonizada por la ertzaintza que acabó con la vida de este joven bilbotarra. Y eso que todos sabemos que ocurre ha ocurrido.
Empezaron con silenciamiento en los medios. Luego llegaron las sucias mentiras. Contradiciendo lo que todo el mundo vio y a los testigos. Intentaron crear un marco donde la duda de las causas de la muerte calara en la opinión pública pese a que ellos ya sabían lo ocurrido de primera mano. No tuvieron ningún complejo en intentar además implicar a la izquierda abertzale en ello o mezclarlo interesadamente con sucesos relacionados con el deporte o con cualquier excusa que se les pasara por la cabeza antes de aceptar su responsabilidad criminal. Después se desatendieron de la investigación y por si fuera poco intentaron comprar el silencio de la familia, a la cual humillaron desde el primer día y continúan haciéndolo. Con Ares o con Gervasio.
También escribía hace un año: “dicen que el paso del tiempo lo cura todo, y desde esa perspectiva y sin ninguna intención de esclarecer judicialmente lo ocurrido y con la perversidad de que la sociedad vasca vaya olvidando, el bloqueo es absoluto.”. Y en ese bloqueo nos mantenemos. Si no se hubiera elevado la voz de protesta, si la familia y amigos no hubieran presionado en exigencia de justicia puede que incluso las víctimas serían verdugos a día de hoy y los verdugos víctimas.
Ares, EITB, la ertzaintza , el gobierno ilegítimo del pucherazo del PSOE y PP, al que hay que unirle el actual del PNV han sido y son el entramado necesario y soporte para que estas acciones se lleven a cabo y pasen impunes. Los lacayos del sistema y del estado español. Los que nos hablan de paz. Los que como el impresentable de Basagoiti se atreven a pedir un esclarecimiento pasado un año y cuando han hecho todo lo posible y más para echar humo sobre los sucesos. O como el responsable de la ertzaintza Gervasio Gabirondo que se atreve a hablar de “accidentes”. El cinismo y la desverguenza llevados al límite.
La batalla por la verdad y justicia será dura. Y una de las victorias consistirá en el final del esquema policial represivo de unos cuerpos de seguridad que como objetivo prioritario tienen combatir las ansias de libertad de este pueblo y pisar a la juventud vasca en una estrategia política violenta, mentirosa y despreciable que solo defiende al poderoso y al ladrón.
Se ha cumplido un año del asesinato de Iñigo. Un año de impunidad. En Bilbo se realizaba un homenaje de recuerdo sentido y en los próximos días se llevarán a cabo diferentes actos para exigir responsabilidades y justicia, incluida una manifestación para el día 13.
La impunidad es la marca registrada de la ética de los estados que ha dejado miles de muertos, miles de torturados y miles de heridos sin verdad, sin justicia y sin reparación en la historia reciente de Euskal Herria. Ellos mismos gestionan las consecuencias políticas de su violencia y es la que les ha colocado donde están a los poderes económicos, políticos, judiciales y policiales en este país.
Intentaron robar otro cachito más de la juventud vasca. Pero Pitu caminará siempre con ella. Y algún día esa juventud será libre. No olvidamos, no perdonamos.







