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Nacionales E.Herria :: 07/11/2007

La propuesta del presidente vascongado: los muchos recelos que suscita ( y II)

Askapena
II. boletin sobre la Propuesta de Ibarretxe: ¿en qué consiste dicha "hoja de ruta"? Aquí os mostramos su contenido, tempus y los motivos para suponer un intento de nuevo fraude por parte del pnv y el psoe.

Contenido y secuencia
Según sus impulsores, se trata de una iniciativa para alcanzar un pacto de libre adhesión a un acuerdo de convivencia con el Gobierno español. Acuerdo que debería de tener reflejo constitucional (modificación de la actual constitución) y que garantizaría un encaje armonioso y voluntario del País Vasco en España. Esta, por su parte, reconocería al pueblo vasco como sujeto político con derecho a decidir.
La secuencia del proceso planteado es la siguiente:
Oferta de Pacto Político al Presidente del Gobierno español (a trabajar a partir del 16.10.07)
Pleno del Parlamento Vasco (junio. 2008) para refrendar el pacto político alcanzado con el Estado y autorizar una consulta jurídicamente vinculante para su ratificación; o bien para autorizar la celebración de una consulta habilitadora que abra un proceso de solución
Consulta popular (25 de octubre de 2008) para la ratificación del Pacto alcanzado con el Estado o consulta habilitadora para abrir un proceso de solución.
Proceso de Negociación y Referéndum resolutivo en el segundo semestre de 2010.

La referida propuesta acarrea toda una serie de preguntas: ¿Por qué presupone que la sociedad vasca aspira a un encaje armonioso dentro del Estado? ¿Por qué asume Ibarretxe en exclusiva la interlocución de los vascos? ¿Dónde quedan el resto de fuerzas políticas que no forman parte del Gobierno tripartito pero sí de la sociedad vasca? ¿Van a poder participar en este proceso los vascos de Nafarroa que pertenecen a Euskal Herria pero no a la actual división administrativa de la Comunidad Autónoma Vasca? ¿Va a ser una consulta vinculante o una mera encuesta de opinión, jurídicamente nula? ¿Hasta donde piensa llevar Ibarretxe la confrontación, si España le vuelve a dar un portazo y la sociedad vasca refrenda su aspiración soberanista? ¿Abrirá un proceso de ruptura con el Estado o se plegará a la exigencia de éste?

De momento, son muchas las preguntas y pocas las respuestas. Da la impresión de que se abre un proceso muy difícil de controlar y ni tan siquiera de predecir. Hay muchos factores en juego que pueden tener una influencia determinante en lo que suceda. El día 16 de octubre se reunieron en Madrid Zapatero e Ibarretxe. Ambos escenificaron un desacuerdo anunciado pero todos somos conscientes de que no era más que el preámbulo de un largo guión que sólo ellos conocen. Por lo que respecta a nosotros, esta escenificación nos provoca grandes recelos.

Motivos para la desconfianza
La historia del PNV. Son los herederos políticos de los 'jauntxos' ("señores"); burguesía vasca que, desde hace siglos, dio la espalda a los intereses de su pueblo y se alió con la Corona española. Aunque este partido se proclama defensor de su nación, no cree en ella ni trabaja por construirla: primero el partido y luego, muy luego, los demás.
Durante todos los años de la transición han aplicado esta política pactista. Nada les ha resultado más rentable que el entendimiento con el Estado y la gestión de la parcela autonómica que éste les ha "regalado". El PNV ha sido el gran beneficiario de la reforma diseñada por el franquismo: han controlado y controlan la mayor parte del aparato institucional. Esto les permite manejar ingentes cantidades de dinero y de influencias, alimentar una constelación de empresas que viven del poder institucional, ejercen el nepotismo ubicando en cargos públicos a la afiliación y a la parentela. El propio Arzallus (líder durante muchos años del partido) llegó a decir que "ETA sacude el nogal y nosotros recogemos las nueces".
Esta política de alianzas con el Estado es la estrategia clave que mantiene en la actualidad el PNV. Han pactado la construcción de macro estructuras como el Tren de Alta Velocidad, el apoyo mutuo para sacar adelante los presupuestos generales tanto a nivel de Estado como a nivel autonómico; la vigencia de la Ley de Partidos y su aplicación en el País Vasco, la transigencia cómplice con la política de dispersión respecto de los presos... ¿Qué credibilidad se puede dar a un partido pactista cuando anuncia que está dispuesto a abrir un proceso de confrontación con el Estado?
Esta desconfianza no es exclusiva de la izquierda vasca. El sindicato ELA (primer sindicato en afiliados en el sur del país, muchos de ellos del PNV), en su análisis del 10 de octubre fue contundente: "la propuesta de Ibarretxe está vacía de coherencia con lo que hace su gobierno día a día... esta iniciativa es un viaje a la nada, llueve sobre mojado, repite la promesa de compromisos incumplidos, no aspira a otra cosa que a garantizarse la pura gestión".
La actual hoja de ruta va precedida de anteriores y escandalosos incumplimientos. En julio de 2002, el mismo Ibarretxe anunció solemnemente que, ante la obstinación del Gobierno central, se comprometía a asumir de forma unilateral las competencias que Madrid le negaba. Nunca cumplió aquella "promesa-amenaza". En Diciembre de 2004, el Parlamento Vasco aprobó por mayoría absoluta una propuesta de pacto con el estado similar a la de ahora. Ibarretxe anunció que defendería la propuesta en el Parlamento español. Si éste le cerraba el paso, convocaría una consulta. Recibió un portazo en toda regla y no cumplió lo prometido: en vez de convocar consulta convocó elecciones anticipadas confiando rentabilizar su escenificación en Madrid.
El PNV no tiene cultura democrática. Alardea de dar la palabra al pueblo pero, en la práctica no es así. Como partido de derechas, intenta de mil formas silenciar la voz del pueblo: ocupando cargos y alcaldías que no le pertenecen, intrigando para que la izquierda no pueda exponer su punto de vista en la casa vasca de Rosario (Argentina), oponiéndose y negando validez a los referéndum municipales respecto al paso del tren de alta velocidad por Euskal Herria. Diariamente reprime a su pueblo en cumplimiento de la legislación española que dice criticar pero que asume de forma servil.
El partido maneja intereses cortoplacistas a los que no alude pero que, sin duda, están detrás de la iniciativa: necesita cohesionar un partido que se encuentra enfrentado (en sus bases), recuperar el respaldo social que ha perdido en las últimas elecciones. Y, como siempre, aprovechar la persecución que está sufriendo la izquierda vasca para intentar liquidarla. Aspiración que baraja el PNV desde hace muchos años y que la intenta cada vez que se le presenta la oportunidad.

Euskal Herria, 6 de Noviembre de 2007.

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