Las mordazas del imperialismo español

Aliados algunas veces con las causas populares y, en la mayoría de los casos, enemigos. Agitadores permanentes contra la Unidad Popular en Chile, instigadores golpistas en la Venezuela bolivariana, justificadores del terrorismo imperialista contra Irak, encubridores del genocidio sionista contra el pueblo palestino. Son de gran utilidad los estudios críticos que se están haciendo respecto al papel de los media como agentes de la contrainsurgencia y difusores dela ideología reaccionaria.
Como no podía ser de otra forma, también los medios están teniendo un papel destacado en el conflicto vasco: la mayor parte de ellos se han alineado en contra de nuestras reivindicaciones, tratando de reforzarlas tesis de la derecha y del centralismo español. Algunos de los medios que no se han alineado en este frente, han sido víctimas de la intolerancia imperialista de Madrid. El Estado español amordaza las voces que le incomodan.
Gracias a la iniciativa popular nació el proyecto informativo que se materializó en el diario Egin y en la emisora Egin Irratia. Llegó a constituir una iniciativa única en su género; "la voz de los sin voz"; miles de trabajadores que habían aportado su dinero eran los "accionistas" de la empresa; cuando se produjo una huelga de estibadores portuarios, los únicos camiones que cargaron eran los que llevaban las bobinas de papel para que Egin estuviera el día siguiente en la calle. Y, cuando el periódico sufrió el zarpazo represivo, a las 24 horas estaba en la calle "Euskadi Información"; un producto de cuatro hojas, testigo audaz de que el pueblo no renunciaba a su proyecto informativo.
La "triste alianza" entre el vasquismo pactista y Madrid, funcionó. El gobierno vasco y todas sus múltiples sucursales, hicieron boicot a Egin; le negaron cualquier propaganda institucional lo cual dejaba a los lectores de ese medio en grave desventaja; discriminación que se hacía con fondos públicos. Como el proyecto sobrevivía, el PNV comenzó a criminalizar el diario; un corrosivo Consejero de Interior preparó el terreno asociando el periódico con las acciones armadas de ETA: "cada mañana se reparten en sus páginas unos gramos de goma 2". Se estaba abriendo el camino a la criminalización.
En 1994, la policía vascongada registró minuciosamente las dependencias del periódico; estaban dando al Estado la pista de lo que debía de hacer e hizo. El día 15 de julio de 1998, el juez Garzón de la Audiencia Nacional dictó orden de cierre cautelar contra el periódico Egin y contra la emisora de radio Egin Irratia. La guardia civil ocupó todas las dependencias, requisó piezas claves de las rotativas que, de esa manera, quedaban inutilizadas. Ambos medios quedaron bajo la administración judicial del Estado que no hizo nada por preservar su integridad; es más, compareció para testificar en el macro sumario 18/98 y reconoció que, expresamente, había dejado morir aquella iniciativa informativa y popular que tenía 20 años de vida. Cuando, años más tarde, se pudo realizar una visita a las dependencias, el espectáculo fue desolador: las instalaciones y los equipos, que en su día fueron de gran calidad,estaban destrozados. La derecha vasco española había conseguido su objetivo: mediante una arbitraria medida judicial, había destruido un espacio de libertad y contraste.
No fue la única arremetida: en agosto de 1998 fue detenido Pepe Rey, el jefe de la sección de investigación con que contaba Egin. Tras ser puesto en libertad provisional, el mismo periodista volvió a ser detenido en 1999. Tras salir de la cárcel, puso en marcha otro proyecto informativo de investigación en formato de revista "Ardi Beltza" (oveja negra). Durante su breve vida, la publicación desenmascaró incontables casos de corrupción. El año 2001, Ardi Beltza corre la misma suerte de Egin y es clausurada por orden de la Audiencia Nacional.
El 20 defebrero de 2003, la Audiencia Nacional cierra cautelarmente el periódico "Euskaldunon Egunkaria"; periódico que se publicaba íntegramente en euskera. Sus responsables sufrieron cárcel y crueles torturas.
La causa contra Egin fue incorporada al proceso 18/98 que ha sido juzgado.Los encausados acaban de ser encarcelados; según los datos de la sentencia filtrados, su trabajo informativo les ha supuesto unas condenas de cárcel de entre 4 y 19 años. No se trata de una pesadilla truculenta, es la cruda realidad que impone a los vascos el Estado español.
La valoración de los juristas internacionales
Durante los primeros días de noviembre se ha celebrado un encuentro de juristas internacionales que han hecho una reflexión sobre "Medios de comunicación y conflicto" ciñéndose a la realidad de Euskal Herria. Tomaron parte señalados juristas de Alemania, Estado español, Estados Unidos y Holanda. Estas son algunas de las conclusiones recogidas en el informe final:
La libertad de expresión es piedra angular de una sociedad democrática; que el derecho a recibir cualquier información y a conocer la expresión del pensamiento ajeno, forma parte del contenido esencial del derecho y de la libertad de expresión; sin que el derecho a la libertad de expresión sea un derecho absoluto.
Los expertos recuerdan que el Tribunal Constitucional entiende que la medida del cierre provisional de medios de difusión, si se aplicase a supuestos casos de terrorismo,supondría una limitación de derechos reconocidos o una suspensión de los mismos.
Los cierres de Egin, Egin Irratia y Euskaldunon Egunkaria violan los artículos 10 y 15 del Convenio Europeo de Derechos Humanos por su carácter desproporcionado al existir otras medidas menos gravosas y traducirse, en la práctica, en la disolución de unos medios con independencia del resultado de los procesos penales en los cuales se ha adoptado la medida.
Los cierres violan la Constitución española porque la medida implica, en la práctica, la suspensión del derecho fundamental a la libertad de prensa. Un derecho no suspendible salvo en los de estado de excepción y de sitio (art. 55.1 de la Constitución)
Por si fuera poco lo anterior, es de subrayar la falta de cobertura constitucional en la aplicación del art. 129.2 del Código penal relativo a la suspensión de de actividades y cierre de empresa de los medios de comunicación.
Los expertos concluyen que, en la actuación judicial contra Egin, Egin Irratia y Euskaldunon Egunkaria no se respetaron los criterios judiciales básicos que establece el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Un llama que sigue vive
Las mordazas españolas no han conseguido ahogar la voz de la calle. Mataron Egin y nació Gara, otro agente informativo con voluntad de servir a la causa popular. Cerraron Euskaldunon Egunkaria y nació Berria, otro medio nuevo y también euskaldun.
Silenciaron Egin Irratia y se está estructurando una red de radios, fieles servidoras de la libertad de expresión.
Euskal Herria,de 2007.







