Los conciertos, para los gaztetxes

La conquista e invasión extranjera del Reino de Nafarroa fue un proceso que se extendió durante muchos años. Tantos, que aún en las guerras carlistas del siglo XIX, el reino de España a manos de liberales centralistas españoles y colaboracionistas burgueses capitalinos autóctonos se enfrentaron en diferentes guerras contra obreros y campesinos vascos ya que necesitaban eliminar las aduanas económicas existentes entre el territorio vasco y el español e insertar a la juventud vasca en las levas militares españolas, de las que no participaban, para embarcarles en las aventuras africanas y sudamericanas. Necesitaban a toda costa acabar con los restos de soberanía que aún perduraban en las cuatro provincias vascas del sur de Euskal Herria.
Ese centralismo hispanófilo tenía una visión burguesa y mercantilista y confrontaba radicalmente contra lo que ellos llamaban “particularismos feudales”, “privilegios” además de contra las clases populares.
Ganaron las guerras y mediante la traición en Bergara no cumplieron si quiera las miserias pactadas. Desaparecido ya el ejército carlista, impusieron desde su primer artículo la ”unidad constitucional de la monarquía”. No se alcanzó una paz política, lo cual daría paso al surgimiento posterior del nacionalismo vasco. Los exiguos restos de soberanía se transformaron en “conciertos económicos”. La ley del vencedor. Es decir, los actuales conciertos económicos de la comunidad autónoma del País Vasco y la comunidad foral de Navarra son en realidad las condiciones impuesta por el liberalismo español, padre del nacionalismo español, tras la victoria en la guerra. Una desfiguración de la soberanía política y económica vasca que ha llegado hasta nuestros días. Siendo exiguos restos de soberanía, más bien sus residuos.
A muchos en Euskal Herria han sorprendido las recientes declaraciones de un destacado miembro del PSC tachando de “privilegios” los conciertos económicos. Como se puede ver, esta historia viene de lejos. El oportunismo y nacionalismo español del PSC que estuvo coaligado con ERC y que a este último partido le costó escisiones y el desprecio de las bases independentistas, fue considerado un drama nacional para muchos patriotas catalanes. Y también una de las razones que a posteriori hizo cambiar ciertas políticas de arriba a abajo en ERC. Siendo esto uno de entre los muchos diferentes elementos que explican en parte la actual situación en Catalunya.
Con los conciertos económicos ocurre una cosa muy curiosa en Euskal Herria. No existe un solo sector político desde la izquierda a la derecha, desde el nacionalismo español hasta el nacionalismo vasco que se oponga frontalmente a ellos. Cosa que posiblemente no pase con ninguna otra cosa. Unos porque ven en ellos los restos y residuos de la soberanía vasca y otros porque ven en ellos el difícil equilibrio de la imposición de la ocupación española.
En cualquier caso, los conciertos económicos en realidad no son caballo de batalla de nadie ya que la batalla real es otra. La libertad de Euskal Herria para decidir en todos los ámbítos o la falta de esa libertad. Para el nacionalismo español los derechos nacionales vascos no son derechos. Eso es lo que ha dicho exactamente ese destacado patriota español del PSC.
Solo falta que los patriotas vascos hagan sus deberes y dejen de perder guerras o creer falsas promesas. Eliminando los conciertos económicos para siempre y sustituyéndolos por una soberanía nacional y económica total, ejerciendo lo que nos corresponde como pueblo que no es otra cosa mas que la autodeterminación. Que no es un privilegio sino un derecho que concretamente para los patriotas vascos de izquierda supondrá la independencia y socialismo en este país donde cíclicamente parece que nos dicen, decimos y pasa lo mismo, hasta que aprendamos de la historia.
Donde realmente se puede visualizar con cierta claridad restos de soberanía es en las tradiciones circulares vascas que aún hoy día se mantienen. El auzolan, con su solidaridad, apoyo mutuo, en el que participa directamente el pueblo y la batzarre o forma primigénea de toma de decisiones directas mediante la asamblea. Todo lo demás, dictadura del capital.







