Los nos del señor ZP

A día de hoy, en Euskalherria, los partidarios de la autodeterminación nos sentimos impotentes ante el muro del no levantado por el gobierno español. Se cierran, una tras otra, todas las vías para un cambio de marco democrático que ponga en marcha el derecho a decidir de nuestro pueblo. Se agotan también las posibilidades de fin de la violencia política. En pocos meses hemos asistido: a la ilegalización de dos formaciones políticas, ANV y EHAK, y del movimiento popular de apoyo a presos y presas; a la prohibición de una consulta no vinculante (que no un referéndum como se insiste desde los medios españoles) sobre la paz y el derecho a decidir, impulsada por la mayoría parlamentaria vasca; al procesamiento judicial de los políticos de distinto signo que participaron en las negociaciones de paz, desgraciadamente frustradas.
La sintonía entre el poder político y judicial es total en este tema. Se impone un rodillo sin fisuras a la mayoría de los ciudadanos vascos que, según encuestas y elecciones, apoyan el derecho a decidir del pueblo vasco.
Esta apisonadora, sin embargo, no es exclusiva del partido en el gobierno español y su principal opositor, sino que se extiende a los sectores empresariales del PNV, esos que consiguen puestos ejecutivos en grandes empresas cuando dejan la política; a la derecha neoliberal vasca que pacta con el gobierno grandes infraestructuras, algunas tan cuestionadas como el Tren de Alta Velocidad, o los propios presupuestos del gobierno central. Así las cosas, el Lehendakari Ibarretxe aparece cada día más aislado; atacado desde dos frentes, el judicial español y el del ala derecha de su propio partido.
ETA parece incapaz de superar su rutina armada, a pesar de algunas voces, como la del recién excarcelado Arnaldo Otegi, junto a otras desde las cárceles y el exilio- sin querer compararlas- que instan a dejar paso a la política y la movilización social. Aunque hemos asistido a tímidos movimientos para conseguir un consenso político soberanista, la situación, de momento, no tiene visos de mejorar.
Una vez más todo se fía a las próximas elecciones autonómicas, que dejarán fuera a una parte importante de la sociedad tras las últimas ilegalizaciones. Los partidos afilan sus aparatos de propaganda, y la ciudadanía, más harta que nunca, preocupada por la crisis económica, que, pese a la propaganda del Gobierno Vasco, está afectando y afectará todavía más a la sociedad vasca. Malos tiempos para la política con mayúsculas. La vieja sentencia de que el dinero no tiene patria, ni ideología, se hace más realidad que nunca en tiempos de crisis.
eutsi.org







