Manifestación en Bilbao, de nuevo polémica

Dos semanas después, se va a volver a celebrar una manifestación a favor de la propuesta de pacificación "Ahora el pueblo, Ahora la paz". Vuelve la polémica, porque para una serie de personajillos, los derechos de los ciudadanos no son inherentes a ellos, sino que se les serán adjudicados según su obediencia al sistema que esos mismos personajillos establezcan. Como castigo a la izquierda abertzale por salirse del redil, se le pretende negar, una vez más el derecho de manifestación.
Y digo bien, a la izquierda abertzale, pues pese a los cambios habidos respecto a la convocatoria del acto de Donostia, la propuesta es la que puso encima de la mesa la izquierda abertzale, y es eso lo que se va a sacar a las calles de Bilbo. La propuesta, realizada por una serie de ciudadanos definidos ellos mismos como "abertzales de izquierdas", lleva el aval de todas las organizaciones que desde un principio vieron en el "Ahora el pueblo, ahora la paz" una propuesta seria que contenía los puntos básicos en torno a los que debería girar la solución al conflicto vasco.
De nuevo se pretende centrar el debate sobre la legalidad o ilegalidad de la convocatoria, de quiénes son sus impulsores desviándolo muy hábilmente del auténtico propósito: reclamar la puesta en marcha de un proceso irreversible de pacificación y normalización en Euskal Herria, mostrando en las calles cuál es la propuesta que hace un movimiento político. No se trata de que sea la izquierda abertzale quien esté manteniendo el conflicto en las calles como dice el señor Balza, ese "conflicto" al que el se refiere (los incidentes ocurridos en Donosita) se produce y se producirá siempre que pretendan parar por la fuerza cualquier manifestación pacífica. Es la izquierda abertzale la que se comprometió a sacar el verdadero conflicto (y no las escaramuzas en las que se entretiene el consejero de Interior, en las que se utiliza la violencia de manera totalmente indiscriminada y vergonzosa) de las calles, y quien ahora mismo, lo único que está llevando a las calles es su propuesta de paz. Que sea respetada ya sólo es cosa de lo que la ambigüedad del PNV decida.
Mañana tal vez vuelva a suceder lo mismo que en Donostia (pese al permiso que tiene la convocatoria, permítanme dudar de la palabra de algunos cargos del gobierno vasco y sus subordinados), o puede que la marcha se desarrolle como cualquier otra, en la que por fin el mensaje sea lo importante y no las circunstancias que rodean a la manifestación. Para el pueblo vasco, este último caso será una victoria, pese a que en cualquier otro sitio, sería un síntoma de normalidad; esa normalidad que aquí tanto añoramos. Por eso, el hecho de que se den este tipo de reacciones y se levanten estos revuelos alrededor de simples manifestaciones, nos recuerda, insistentemente que no se puede retrasar más la pacificación de este país. Así que desde aquí, animar a todos los ciudadanos que puedan a que secunden el llamamiento de estos ciudadanos a participar en la marcha de mañana. "Orain herria, orain bakea"







