Oukapcion-Auotgestoin et lo dcie tu instnito

Volveremos para el 8 de octubre
¡Hola amigos! ¿Os acordais? Sí, somos nosotros, los iratxos (duendes) del bosque que aparecimos en Gasteiz, los que hace 3 años dejamos las casitas de las raíces de las hayas en defensa del gaztetxe,
Como es normal con las sociedades, el encuentro que hemos tenido ha sido dulce-amargo. Dulce, porque hemos hecho surgir una sonrisita en los labios a tantos y tantos gasteiztarras, porque nos sentimos de ayuda para la protección del gaztetxe cuando desde hace tiempo tuvimos la oportunidad de tener relación con vosotros alrededor de unas cervezas. Amargo, porque a muchos de nosotros los secuestraron unos uniformados, porque conocimos de primera mano la chulería y desidia de los gobernantes de la ciudad y de sus ayudantes.
Pero, sin duda, se quedó grabado en nuestro recuerdo el último sabor que fue tan gustoso como la miel (son increíbles los rifi-rafes que tenemos con los osos sobre este tema). Porque después de la manifestación a favor del gaztetxe y de la diversidad que ocupó las calles de gasteiz nos volvimos a los bosques. Muchos tranquilos, porque el grito de la ciudad había sido suficientemente alto.
AL parecer, andábamos equivocados. Ya sabíamos que el alcalde Alonso y sus ayudantes eran sordos a lo que les pedían los gasteiztarras, que cerraban los ojos y hacían como que no veían ante sus reivindicaciones. Pero siendo aquel grito tan uniforme y claro, no sabíamos que podían llegar a ser tan duros y tan ciegos (mudos no, porque muestran una facilidad increíble para soltar verdades redondas sobre cualquier cosa)
Tomamos con sorpresa los aires que recibimos de nuevo de gasteiz: amenazas, autoritarismo, planes e intenciones que ponen las cosas por encima de las personas.. De nuevo, el gaztetxe en su punto de mira! De nuevo, en danza el PERI con el que, sin hacer caso a las necesidades y opiniones de vecinos, quieren poner el barrio en función del mercado. Pero, menos mal, junto a esos aires que tienen un olor a enrarecido y cerrado, también nos llegaron aires frescos de protesta. Por eso hemos vuelto. Para convertir en la tempestad de mañana los aires de protestas de hoy que harán desaparecer el autoritarismo y la chulería del ayuntamiento. Con la intención de sumar nuestras manitas a ese esfuerzo colectivo.
Como siempre, con humor pero con cabezonería, tan luchadores como imaginativos. Preparados para tomar unas cervezas y para mostrar los dientes. Contentos o enfadados. Porque la paciencia de los iratxos también tiene límiete. ¿Cuántos adhesiones colectivos o personales, cuántas acciones de denuncia, movilizaciones gigantes? ¿Cuánto apoyo deben mostrar los jóvenes del gaztetxe de gasteiz para que les dejen en paz? Nos siguen ordenando bajo la misma lógica: el pueblo es demasiado tonto para gobernarse, para pensar por sí mismo y para decidir. Por su bien decidamos nosotros (lo que siempre habíamos comentado entre los iratxos: vaya si estos son los que son los listos)
¿No son suficientes más de 90 colectivos de todos los colores? ¿O el apoyo de todos los sindicatos? ¿O de las asociaciones de vecinos? ¿O el dar a explicar la clara opinión de los vecinos mediante una encuesta sociológica? ¿O una manifestación que reunió a más de 10.000 personas? Y, lo que de verdad es importante, ¿no tienen suficientes razones? Ocuparon una casa que estaba vacía hace 17 años. Una casa muerta, preciada, sin valor. Gracias al trabajo hecho desde entonces, a la renovación de su sangre, hoy teneis una casa viva en la colina de Alde Zaharra (del casco viejo). Con valor, sin precio. Encantada. Impregnando las paredes de actividades sociales, culturales y políticas, con la responsabilidad crítica hacia las realidades que se pueden oler en sus salas, mediante la autogestión que le da un aire mágico imposible de explicar a la Casa de la Colina. Como hemos dicho, ¿no es suficiente? Nosotros pensamos que sí. Que es suficiente y de sobra. Por eso nos veis con la cara cambiada, como enfadados, porque también hemos cambiado algo. Pero tranquilos, no le daremos tanta importancia ni al alcalde Alonso ni a nadie que esté al servicio del señor de las tinieblas para que nos avinagre. Seguiremos siendo iratxos
A lo mejor, ese es el auténtico problema. Que han mostrado muchas cosas de sobra, demasiadas. Que puede haber otras realidades. Otros modos de organizarse, y otras relaciones entre personas, entre colectivos humanos. Y lo que más asusta a los que mandan: porque deja al aire una mentira básica que las personas tienen muy interiorizada. La mentira de que, para dar pasitos y para intentar ese u otros caminos, es decir, para vivir, ellos y sus instituciones nos son imprescindibles. Los jóvenes que han aprendido a desarrollarse y organizarse por su cuenta son un modelo peligroso. "No sois capaces, y, de una manera y otra, necesitais nuestra ayuda y nuestro apoyo" les dicen. "Somos capaces y no queremos nada de vosotros" les contestan.
Así desaparecieron los Troles. Hace mucho, nosotros dependíamos de los troles. Los iratxos vivíamos a sus órdenes. Ante el mundo que se nos hacía tenebroso, nos ofrecían protección. Nos organizaban para conseguirnos comida, para prepararnos contra los riesgos sobre nuestros lugares de vida y para que no hubiera peleas entre nosotros. Y, a cambio, recibían la mejor comida, los mejores lugares de descanso y la admiración y agradecimiento de la mayoría de nosotros. Qué ibamos a hacer nosotros, iratxos incapaces y frágiles, sin troles? Poco a poco, nuestros antepasados se atrevieron a vivir por su cuenta. Muy pocos al principio. Cada vez más, cuando mostraron que las prácticas que parecían una loca elección era una opción totalmente factible. Sentimos que los iratxos éramos capaces. Que podíamos organizarnos para conseguir comida o construír cobijos agradables. Que el mundo es más agradable que terrible y que debíamos vivir más con la esperanza de nuevos amigos que de miedo a peleas entre nosotros. Los Troles respondieron con violencia. Porque quedó patente la insensatez de su identidad, su falta de motivo. Vaciaron nuestras casas autogestionadas de debajo de las raíces y derribaron los árboles, nos llevaron presos. Pero para entonces estábamos convencidos de que éramos capaces. Como no podía ser de otro manera, de un modo natural, los Troles fueron desapareciendo. Porque no hay Trol que pueda vivir sin súbditos. Pero tampoco, una vez que es dueño de su capacidad, no hay un iratxo que puede convertir en súbdito.
La Asamblea de Iratxos de los Bosques se ha reunido y ha tomado una decisión. Empezando desde hoy y hasta el próximo 8 de octubre, nos volveremos a ver en las calles, parques y bares. Como hicimos en el pasado, responderemos a la llamada del gaztetxe. Estaremos el 8 de octubre en el gaztetxe Eguna, y ayudaremos desde hoy en su preparación. Siguiendo nuestro instinto. Porque nosotros también llevamos la autogestión y la ocupación en el corazón. De la misma forma que la mayoría de vosotros lo llevais. Nuestras aportaciones, serán la imaginación y la firmeza. Y, por supuesto, un poco de magia. Pon tú la tuya.
Hacemos nuestro el lema del gaztetxe: «Oukapzioa-Auotgestoia seank diostu/ Oukapcion-Auotgestoin et lo dcie tu instnito. Adle Zaahrra biizrik!».







