PSOE: O rendición, o represión

Otra actitud es la inversa: la de mirar hacia el pasado y hacer todo lo posible para que las relaciones, aunque sean injustas, se mantengan como están; quienes adoptan esta actitud intentan ahogar con todos los medios a su alcance las reivindicaciones populares. Hay una tercera actitud que es una variable de la anterior: quienes aparentan asumir el conflicto, ganar la confianza de los adversarios y, una vez que los tienen a tiro, tratarlos con la misma brutalidad que los del segundo grupo.
En el caso del frustrado proceso vasco, ha sido la izquierda la que se ha empleado con todo el empeño en la resolución justa del mismo. La derecha española del PP asumió la segunda actitud; se consideraba con mucha más fuerza que el soberanismo vasco y trató de machacar este movimiento dando por hecho que acabaría con él.
El PSOE ha jugado la tercera opción (una variable de la segunda): Ha tratado de aparentar una actitud más dialogante y negociadora; ha aceptado abrir conversaciones tanto con la organización armada ETA como con Batasuna, formación política de la izquierda vasca. Los hechos han confirmado que todo aquello no era más que un movimiento envolvente: maniatar al soberanismo vasco y coaccionarlo con todas las herramientas represivas que había dejado en sus manos el PP.
Durante el proceso, quien pudo ser interlocutor resolutivo actúa como inquisidor
Desde este pequeño altavoz, queremos desenmascarar y denunciar al Partido Socialista Obrero Español y al Presidente de Gobierno Zapatero ya que no ha tenido la talla de un estadista, sino la mezquindad de un estafador
Desde el año 2002 se abre una línea de contactos y conversaciones PSOE- Izquierda Vasca, que permiten abrigar ilusiones ¿una nueva estrategia resolutiva?. Los hechos desmienten las apariencias. Tras un largo recorrido de conversaciones y de acuerdos, ETA declara el alto el fuego indefinido en marzo de 2006. Como era de suponer, detrás de aquella decisión subyace el compromiso del Gobierno español de respetar la iniciativa y el trabajo de las organizaciones de la izquierda vasca. Aquellos compromisos fueron humo. El Gobierno español siguió la autopista represiva que había abierto el PP: utilizó la ley de Partidos para mantener amordazada a la izquierda y ahogar sus reivindicaciones. El movimiento de masas, arma fundamental de los sectores populares, fue severamente reprimido y golpeado. Actitud absolutamente contraria a un proceso negociador honesto: "yo utilizo todas las herramientas de que dispongo pero amordazo a mi interlocutor para que no me condicione".
Este proceder tramposo del PSOE tuvo diferentes expresiones, todas en la misma dirección: con la ayuda inestimable del PNV, reprimió las movilizaciones; con la colaboración del Estado francés, encarcela a miembros del equipo negociador de ETA a los que tenía perfectamente identificados y localizados; con las herramientas de tortura diseñadas por el PP, activa juicios políticos contra militantes de la izquierda (concurrencia diaria a todas las sesiones del juicio que se celebraban a muchos kilómetros de distancia; condenas muy severas a la juventud vasca encausada; amenaza de condenas muy fuertes a los encausados en otros procesos...) medidas que mantienen casi neutralizadas a muchas personas comprometidas con el proyecto de izquierda...
Preparando el terreno para una ruptura cruenta
Al PSOE no le cuadran las cuentas. Comprobó el empeño de la izquierda por encontrar una solución y pensó que la rendición de los vascos estaba al caer. Sus cálculos no se ajustaban a la realidad. La brutal presión que ejerció durante el proceso, no daba los resultados apetecidos: la izquierda puso sobre la mesa varias propuestas; la última de ellas (un régimen de autonomía transitoria con derecho a decidir en el sur de Euskal Herria y otro propuesta de autonomía para el norte) era perfectamente asumible dentro del actual marco constitucional español. Al PSOE no le bastaba, no buscaba la flexibilización de posturas sino la claudicación de los adversarios. Y eso nunca llegaba, ni llegó.
La inminencia de las elecciones municipales de marzo le permitió jugar a su antojo con la voluntad de los vascos: ilegalizó sin pensárselo dos veces la nueva firma política que presentó la izquierda vasca; ilegalizó las candidaturas municipales que se presentaron con un nombre semejante. Y dejó fuera de la contienda electoral a la mayor parte de las candidaturas que presentó un partido como ANV, fundado en 1930. El Gobierno español estaba haciendo un alarde de fuerza y de arrogancia para que la izquierda se rindiera antes de dar por cerradas las conversaciones (que no, negociaciones). Estaba dando un mensaje contundente: la única propuesta que España considerará válida es la de la claudicación, todas las demás son inútiles.
La etapa post- proceso, el tiempo de la espada
Este fue el mensaje que lanzó el Duque de Alba a la población de Pamplona dos días antes de la conquista (1512): "si os rendís, habrá comprensión; si no os rendís, la espada y el saqueo". El Estado español sigue la misma estrategia. El soberanismo vasco no se rindió y el Gobierno español, al levantarse de la mesa dejó muy claro que había llegado el tiempo de la espada.
De forma casi fulminante, fue detenido Arnaldo Otegi, interlocutor reconocido de Batasuna. Quien había estado durante muchas horas en el proceso de conversaciones pasó de la sala de reuniones a la celda de la cárcel. El día 10 de septiembre fue otro líder reconocido en el movimiento antirrepresivo el que fue encarcelado: Juan Mari Olano (esta vez detenido por iniciativa del socio del PSOE: el PNV). El Gobierno de España necesita y busca trofeos, nombres cualificados a los que presentar entre las rejas. Una nueva forma de humillar a sus opositores y de advertir que nadie está libre de sufrir el mismo castigo ya que los líderes han sido los primeros encarcelados. Siguiendo en la línea nunca abandonada, el PSOE ha activado nuevos macro procesos para que los nuevos encausados y sus familias empiecen a temblar. También en la línea ya experimentada, ha advertido que las pocas candidaturas de ANV que fueren admitidas, pueden quedar ilegalizadas; que nadie olvide que las tales candidaturas no son una expresión de los derechos ciudadanos sino un graciosa concesión del Gobierno español y, quien concede un privilegio, lo puede revocar
Mención especial merece el acoso implacable contra los militantes de ETA tanto en el Estado español como en otros países, sobre todo, en Francia.
Verdugos de ilusiones
Toda esta oleada represiva va acompañada de un mensaje que el Gobierno y sus lacayos del PNV repiten de forma reiterada: quien ha desperdiciado la oportunidad que se le concedió (de rendirse), que abandone toda esperanza; nada podrá conseguir a partir de ahora
El nuestro es un pueblo viejo. Ha oído muchas veces antes de ahora ese mismo mensaje y aquí estamos. Los nuevos conquistadores se ensañarán con nosotros pero no conseguirán ahogar nuestra esperanza.







