Relato sobre la operación policial que desembocó en la detención de Aitor y Arkaitz

A parte de todos los datos que expondremos a continuación, queremos destacar el papel que han jugado los medios de comunicación, no podemos pasar por alto la labor de los supuestos medios de comunicación, la intoxicación mediatica a la que asistimos durante más de 1 semana, directamente impulsada por la consejería de interior del Gobierno Vasco y el Ministerio de interior español, convirtiendo las detenciones en verdaderos circos mediaticos.
A pesar de la situación de incomunicación de los detenidos y el secreto de sumario, se filtran imputaciones a los medios, para que estos hagan pomposos titulares violando el derecho a la presunción de inocencia de nuestros vecinos, realizando unos montajes en total sintonía con la versión policial, sin contrastar la más mínima noticia. Es una realidad tan habitual como bochornosa, la actuación de los medios de comunicación en el conflicto político que atraviesa Euskal Herria, por lo que les hacemos un llamamiento a que utilicen esa ética profesional que en otras ocasiones defienden tan fogosamente, y también las instituciones, ya que tanto el Ministerio del Interior español, como la Consejería de Interior vascongada, a pesar del secreto de sumario y la incomunicación, empezaron a filtrar datos que relacionaban a los detenidos con un montón de acciones de "kale borroka", con lo cual vulneraron el derecho que se presupone a cualquier persona detenida de presunción de inocencia. También queremos denunciar la forma en que se produjeron las detenciones y registros, aplicando la ley de la patada en la puerta, sin ordenes de registro, ni orden de detención, sin testigos en los registros, todo un cumulo de irregularidades.
Por otra parte, también denunciamos el montaje al que fueron sometidos nuestros vecinos, que fueron detenidos por ser jóvenes y por ser conocidos por su trabajo dentro de la izquierda abertzale.
AITOR URTASUN
A Aitor de 23 años le detuvieron a las 7:30h, cuando salía de su casa para ir a la Universidad, le esperaron en el portal, en la puerta de casa, al menos en la detención participaron una quincena de Ertzainas, encapuchados y con armas de asalto, en la entrada de la calle Genaro Oraa, de la que es vecino, se podían ver varias dotaciones de la brigada móvil de la Ertzaintza, 2 furgonetas y 2 coches (1 patrulla y otro de secreta), que llegaron incluso a cortar la calle al trafico.
Al abrir la puerta se encontró con la Ertzaintza, entonces Aitor grito llamando a su Ama, esta y su hermano pequeño se despertaron.
Una vez detenido sacaron a su ama y al hermano de forma bastante violenta, y les tuvieron en el descansillo del portal el tiempo que duró el registro (más de 2 horas), en una esquina, sin poder ver nada de lo que hizo la Ertzaintza dentro de su casa. Taparon las mirillas de las puertas del resto de vecinos del piso. Registraron la casa, sobre todo su cuarto, que dejaron patas arriba, también registraron el coche y el camarote. Hay que resaltar que todo esto lo hicieron sin enseñar la orden de registro, ni la orden de detención, aunque les fueron requeridas en varias ocasiones por los familiares de Aitor. Del registro sacaron 2 bolsas y 1 caja (ordenador y el móvil), el registro finalizó sobre las 10h. Tras permanecer más de 3 días en manos de la Ertzaintza, en las que ha relatado a los abogados y familiares constantes presiones y amenazas, como estar largas horas de pies con los brazos extendidos, amenazas con la detención de familiares, le enseñaron la orden de detención de varios de sus allegados, que la Ertzaintza no dudo en utilizar para derrumbar a Aitor, como tampoco dudaron en hacerle firmar la declaración policial sin tener las gafas puestas, por lo que no vio absolutamente nada de lo que firmó. El día 11 comparece ante el titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 de la Audiencia Nacional, Fernando Andreu, que decreta su ingreso en la prisión de Soto del Real (Madrid). Allí por fin le han devuelto las gafas que le fueron robadas en el momento de su detención, por la Ertzaintza.
TESTIMONIO AITOR URTASUN
La detención se produjo el día 8 sobre las 7.30 de la mañana. Abrí la puerta para ir a clase y me encontré con un montón de Ertzainas que me apuntaron con sus armas y me dijeron que no me moviera. Seguidamente me tiraron al suelo, fuera de la casa, y me esposaron las manos detrás
Luego, me llevaron a Arkaute, donde procedieron a desnudarme, tomarme las huellas, fotos. Me dieron una manta y una esterilla. A todos los lados me llevaban mirando para abajo. Me obligaron a permanecer de pie contra la pared, luego empezaron los interrogatorios.
Cuando me llevaban al calabozo me sentaba o me tumbaba, pero al de cinco minutos venían, aporreaban la puerta y me decían que no me querían ver dormir. Esto continuó durante no sé cuánto tiempo, lo de ir a un interrogatorio, después al calabozo y obligarme a permanecer de pie.
Luego comenzaron los interrogatorios sobre kale borroka. Me empezaron a amenazar con detener a mi novia y a mi hermano, incluso trajeron la petición de orden de detención y la firmaron delante de mí. A partir de aquí empezaron a obligarme a permanecer en posturas raras, como tener las piernas medio flexionadas mientras me insultaban (terrorista, asesino...), y comenzaban a decirme cosas sobre mis amigos y mi vida personal. Sacaron una hoja en la que aparecían unos cuantos sabotajes, cómo se habían llevado a cabo y qué personas habían tomado parte. Me hicieron leerla y luego pusieron mi voz por unos altavoces. Firmé una hoja en la que pedía declarar ante el juez.
Llegó un momento en el que ya casi no podía mantenerme de pie, veía imágenes en la pared, no sabía cuántos días llevaba en comisaría, me llevaban de un lado para otro...
Me hicieron firmar un montón de hojas, en dos ocasiones en un sitio al que creo que había que subir unas escaleras y parecía como un despacho, supongo que sería la sala de declaraciones. Le conté al médico forense la situación en la que me encontraba.
Al final me dejaron dormir un rato, me trajeron ropa para que me diera una ducha y me trasladaron a la Audiencia Nacional.
ARKAITZ ARROYO
A Arkaitz de 21 años, le detuvieron a las 9:30h, de forma muy violenta los Ertzainas que se presentaron en su casa, la presencia policial fue más grande que en el caso de Aitor Urtasun, ya que se desplazaron hasta el lugar, 3 furgonetas y 3 coches de los Beltzas.
La detención y el registro posterior se produjo en las mismas circunstancias que en casa de Aitor, es decir, sin orden de registro, ni orden de detención. Los familiares que se encontraban en casa de Arkaitz, su ama y aita, sufrieron un trato denigrante, teniendo que esperar a que la Ertzaintza registrara el piso, en el descansillo del portal, al llegar el representante del juzgado dejaron entrar de nuevo en la casa a estos familiares, en ese momento dejaron que estarían con su hijo detenido. Del registro sacaron 3 cajas grandes, al parecer un ordenador nuevo, recién comprado y sin usar, listín telefónico, todas las fotos de toda la familia, cintas de vídeo y música, la bandera por la repatriación de los presos, también se llevaron algunas camisetas, la gran mayoría de las cosas que se llevo la Ertzaintza después de montar y llenar las cajas en casa no pertenecían a Arkaitz sino que eran cosas de la casa, de la familia, también registraron el camarote en presencia de los aitas de Arkaitz. El registro finalizó sobre las 11:30h. Paso más de 3 días en la comisaria de Arkaute de la Ertzaintza, sobre los que comunico, una vez finalizado el periodo de incomunicación, a sus familiares y abogados, malos tratos y continuas presiones psicológicas a las que había sido sometido mientras estuvo en manos de la Ertzaintza. El día 11 paso a declarar ante el Juez Fernando Andreu, el cual decretó su ingreso en la prisión de Soto del Real (Madrid).
TESTIMONIO ARKAITZ ARROYO
Sobre las 8:50h o así empezaron a aporrear la puerta gritando mi nombre y diciendo que era la policía. Mi ama abrió la puerta y en aquel momento a ella y a mi aita les sacaron de casa de malas maneras, y se los llevaron al piso de arriba. A mí que estaba en calzoncillos, me bajaron al piso de abajo, donde me esposaron, rodeado por unas 15 policías, y allí mismo me leyeron mis derechos. Me subieron de nuevo a casa. Comenzó el registro de mi habitación, llevándose pegatinas, algún póster, programas de ordenador, música, el ordenador... Siguieron registrando la cocina, la sala (cogieron alguna revista, el listín telefónico, facturas de teléfono...), la despensa, el baño (cogieron revistas), y el camarote. Una vez terminado el registro, me dejaron vestirme y despedirme de mis aitas. Me bajaron de casa, y seguidamente me llevaron a Arkaute. Una vez allí, me agacharon, no me dejaban ponerme recto, ni tocar la pared del calabozo.
Al poco rato de estar en la comisaría, llegó el primer interrogatorio. Los traslados del calabozo a la sala de interrogatorios, siempre era agachado. Me pusieron contra una esquina de la habitación, de cuclillas pero de pie, con la cabeza hacia abajo y los brazos para atrás. Dos policías, uno en cada oído, me empezaron a preguntar por Hodei Galarraga y sobre ETA, durante no sé cuánto tiempo. Al sacarme de aquella habitación para llevarme al calabozo casi no podía ni andar de lo cansadas que tenia las piernas.
En el calabozo, cada vez que me apoyaba, había alguien que aporreaba la puerta y me insultaba. En el siguiente interrogatorio me empezaron a contar mi vida desde que tenía 14 años hasta hoy en día. Me volvieron a llevar al calabozo, "para que pensase" me dijeron. Cuando me volvieron a llevar al calabozo, me empezaron a decir que se estaban cansando y que lo hacíamos por las buenas o a muy malas. Me decían que me habían cantado, que cuantas veces e ido a Iparralde, mientras golpeaban fuertemente en la mesa. Este interrogatorio duro muy poco. Pero en el siguiente, me pusieron cara a cara con uno de ellos. Este me hablaba de gente del pueblo, de actos que presuntamente yo había hecho y cuando le decía que yo no había hecho nada, se enfadaba. Entonces entraba otro que comenzaba a golpear en la mesa. Yo intentaba aguantar, y por las comidas que me daban, calculaba que era la segunda noche, creo. Y seguían sin dejarme ni apoyarme tan siquiera, por lo que yo empezaba a tambalearme. Veía salir humo de la pared, y en aquel momento me pareció que encendían un generador alternamente durante unos minutos. También, después del primer día, creo, ponían la música muy alta y parecía que se oían gritos. Los agentes golpeaban en todas las puertas, gritaban e insultaban.
Una vez llegado a este momento, yo ya no era persona, me llevaban donde ellos querían. Y en el siguiente interrogatorio, que fue muy largo, me dieron un guión con la declaración que me tenía que aprender, con datos, nombres y demás. Después de aquello, me llevaron al piso de arriba, donde estaba el abogado de oficio y declare lo que ellos me dijeron. También me enseñaron unas fotografías, y tenía que reconocer a la gente que en ella había. Fueron unas diez hojas o así.
Después de haber hecho la declaración como ellos querían, me seguían insultando, no me dejaban dormir y seguían poniendo la música muy alta de nuevo. Esto sería sobre el tercer día. Este mismo día, un ertzaina me trajo una hoja donde se me comunicaba la prórroga de la incomunicación. Me dio un bajón increíble, y no sé, pero creo que me desmayé en aquel momento.
Me dejaron dormir un poco, y a la mañana siguiente me hicieron ducharme, porque en las condiciones en que me encontraba parecía un vagabundo. En el tercer día vi a la médico forense, que no hizo nada del otro mundo. A la mañana me metieron en un celular y me llevaron a Madrid, a la Audiencia Nacional."
Acto político en solidaridad con los/as presos políticos vascos y con sus familiares:
Intervendrán, Arkaitz Arroyo Blanco y Aitor Urtasun González, los últimos presos del pueblo puesto en libertad, tras pasar 3 años encarcelados en las mazmorras del estado español, el pasado día 6 de Octubre, por fin recuperaron la libertad y tras ser recibidos ese día en el pueblo, el próximo Sábado 22 de Octubre a la 19:30h de nuevo tienen una cita en el Parque de Santurtzi, en un acto que bajo el lema (ORAIN konponbidea, AMNISTIA ETA ASKATASUNA !!), pretende ser también un altavoz en la lucha que desde el pasado mes de Enero esta llevando a cabo el Colectivo de Presos/as Políticos Vascos (EPPK), exigiendo su estatus político así como la participación activa del Colectivo como agente necesario que es para la resolución del conflicto, tras el acto se realizará una manifestación por las calles de pueblo y posteriormente una cena popular.







