Represión: Un sueño imposible

De nuevo nos encontramos hoy con detenciones practicadas por la policía en una operación que según los portavoces de la propaganda de guerra estatal estaría relacionada con la organización armada vasca que tras decenas de miles de detenciones ha sido imposible de doblegar mediante la acción policial, militar o de guerra sucia. Un dato objetivo del que son conscientes los estados.
Así como son conscientes de que la represión tampoco ha podido evitar ninguna de las expresiones de la resistencia vasca y la lucha popular aunque paradójicamente algunos sectores influenciados por esa propaganda de guerra se hayan auto-convencido de lo contrario.
Los estados buscan la victoria aunque no han conseguido la presión suficiente para conseguirla. Entre otras cosas por su fracaso parcial en los objetivos represivos y por su incapacidad para derrotar a ETA. De esta manera, no pueden escenificar una victoria negociando o dialogando con el supuesto perdedor ya que esto en su opinión alienta la creencia de la eficacia de la lucha del MLNV.
La negativa del Estado a establecer diálogo, defendiendo las vías represivas, aporta credibilidad a la posición estatal garantizando que el status-quo se anteponga a todo lo demás. O al menos eso creen. De la misma manera que creen que seguir insistiendo en el enfrentamiento policial y la represión forzará que sectores de la sociedad vasca interpelen a ETA para que haga lo que el estado no puede conseguir, intentando dar continuidad a estrategias pasadas que les han reportado cierto éxito. Como la estrategia del “todo es ETA” que tenía como objetivo prioritario que nada lo fuera y extender la represión contra población civil. De ahí las peticiones a la auto-disolución y desarme que son acompañadas estratégicamente desde el PNV al PP pasando por el PSOE. Así creen que pueden evitar realizar cualquier paso y que el tiempo correrá a su favor de cara a focalizar en ETA el bloqueo. Desde esa perspectiva y una vez logrado ese objetivo podrían asentar una victoria como mínimo simbólica y dar inicio a una estrategia asimiladora de profundidad. Estrategia que se les hace aún incompatible con conseguir el objetivo número uno de la “lucha antiterrorista”.
Y es que continuar indefinidamente en los mismos parámetros represivos no es una buena decisión táctica y les imposibilita vencer. Son muchos los que en el estado ya lo han interiorizado pese a la fuerte oposición con la que se encuentran en sectores de sus propias filas. Y no es una buena decisión para ellos porque esa estrategia está agotada. Las necesidades contra-insurgentes hoy pasan por el destensionamiento de esa vía represiva y la re-formulación de la estrategia. ¿Hacia dónde?. Es obvio que una vez conseguido parcialmente algunos de sus objetivos es posible que solo les quede una vía, la de la asimilación. Y esa vía choca frontalmente con actividades represivas clásicas a las que están acostumbrados ya que genera un tensionamiento político y posicionamiento psicológico que no les favorece en principio, aunque si la debilidad ideológica se radicalizara estaría por ver. Es en esa encrucijada y en esa paradoja donde se encuentran. Intentar acabar con su presa más codiciada como prioridad en su estrategia aunque suponga no poder poner en efectivo una estrategia asimiladora de profundidad. La goma se puede romper. Si la sociedad vasca no cae en sus trampas, es capaz de crear nuevos generadores de presión y por lo tanto la confrontación ocupa el lugar que le corresponde, la estrategia estatal puede acabar bloqueada despejándose caminos para movimientos unilaterales emancipadores. De lo contrario, una estrategia unilateral mal calculada y sin confrontación puede precipitar un proceso asimilador de máxima profundidad, con o sin diálogo.
Lo cierto es que los estados no han vencido ni el MLNV tampoco. Y esa es simple y llanamente la clave profunda que da cuerpo al bloqueo actual por encima de todas las declaraciones que leeremos y oiremos en las siguientes horas. Algunas tan estúpidas como las del ministro español de Interior que al ser preguntado esta mañana por el aborto, en su obsesión ha contestado que luego hablaría de ello porque no tiene que ver con ETA. Aunque luego ha añadido: “Bueno algo tiene que ver ¿verdad?”.







