Respecto al informe del Grupo de Verificación Internacional

Soy un jóven bilbaíno en paro y sin embargo vivo con ilusión y algo de
excepticismo, el momento histórico que vivimos en Euskal Herria. Leo
con esperanza el informe del Grupo de Verificación Internacional y me
gustaría compartir mis reflexiones como ciudadano comprometido con una
solución integral y democrática al conflicto político que vivimos para
llegar a una paz justa y duradera en Euskal Herria. El GVI afirma que
ha recibido información sobre que “han cesado los asesinatos,
atentados, agresiones, amenazas y extorsiones desde que ETA declaró un
alto el fuego el 8 de enero de 2011 y anunció el fin definitivo de la
violencia el 20 de octubre de 2011”. Informa del compromiso de ETA
para con esas declaraciones y entre otras cuestiones dice que “en este
momento delicado es imperativo que todos actúen de forma comedida y
responsable”.
ETA ha callado definitivamente las armas en un ejercicio de
responsabilidad histórica, pero las agresiones y las amenazas
continúan. Continúan desde las estructuras de dos Estados incapaces de
adecuarse a los nuevos tiempos y que sólo ofrecen las mismas recetas
represivas de las últimas décadas.
Es responsabilidad de todas estar a la altura de las circunstancias y
comprometerse en la solución, aportando desde nuestro papel de
ciudadanos, sin esperar a una clase política incapaz todavía de
quitarse las telarañas de una Transición que las jóvenes no hemos
vivido en primera persona. De una Constitución española que nuestros
padres rechazaron, una herencia del franquismo de la que derivan
todas sus consecuencias que nosotros sí vivimos en primera persona. 35
años después, la única oferta es la represión.
Desde aquí quiero mandar un abrazo a todas las jóvenes que como las
bilbaínas Bea, Zapi, Lorena, Danitxu, Moñi, Itzi o Ibai, que en los
últimos meses han sido encarceladas o están siendo juzgadas o aisladas
de sus compañeras, y a otras muchas que sufren día a día los
seguimientos atosigantes, los interrogatorios ilegales en controles de
carretera, las ofertas de colaboración por parte de todas la fuerzas
policiales que operan en Euskal Herria, el acoso policial, los juicios
políticos, la criminalización de la solidaridad, las amenazas
telefónicas, la vulneración del derecho de manifestación, una larga
lista de impunidad que no acaba de desaparecer.
Con todo el respeto y la confianza en las personas que con su buen
hacer trabajan día a día en la consecución de una solución dialogada
en el camino hacia la paz, simplemente quisiera compartir el sentir de
miles de vascas que vemos cada vez más claro que la pelota está en el
tejado de los dos Estados; dos Estados hegemónicos que con su negación
a respetar la decisión de este pueblo inició y alarga un conflicto que
tanto sufrimiento genera. Digo genera y no ha generado, pues ésta era
precisamente la razón por la que me atrevo a escribir estas líneas,
recordar que a día de hoy, los Gobiernos español y francés son los que
siguen enquistados en el uso de la violencia y la represión contra
Euskal Herria.







