Sabino Arana el delincuente común

Lo cierto es que después de la semana que hemos pasado no tenía ninguna gana de volver a escribir hoy de nuevo sobre el PNV pero parece que ha tocado un nuevo fondo de colaboración violenta con el estado español y degeneración ética.
Gracias a su abstención en el parlamento español sito en Gasteiz, la minoría nacionalista española del entramado institucional vascongadillo ha proclamado que en Euskal Herria no existen presos políticos ya que el estado español es democrático, un estado de derecho donde obviamente el pueblo vasco tiene garantizados todos sus derechos, incluidos los nacionales, claro está. Y que no existen problemas para defender las ideas políticas.
Supongo que al PNV no le parecerá un problema que el derecho de autodeterminación esté expresamente negado por el estado de derecho español gracias a sus armas y tiene suficiente con reivindicarlo en el alderdi eguna entre txakolis, ya que cumplirlo sería ir contra la ley. Y si es de derecho que Euskal Herria no tenga derechos universales como el ser o el decidir, Euzkadi no existe tal como afirma el nacionalismo español, ni es la única patria de los vascos. Y si existe es español ya que un estado de derecho respeta el derecho a decidir a las naciones. En resumidas cuentas, la abstención del PNV ha escenificado que Euzkadi es española o no existe.
Y si Euzkadi no existe o es española, tampoco existen presos políticos vascos. ¿Cómo va a haberlos en un país inexistente o libremente español?.
El negacionismo de la existencia de presos políticos vascos simplemente responde a una estrategia muy transparente. En primera instancia negar a Euskal Herria su condición de nación como base fundamental para la negación del propio conflicto político. Sin nación vasca y sin conflicto político no hay presos políticos vascos. ¡Que listos!.
Sin embargo los hay, ya que un preso político es todo aquel que entra en prisión a consecuencia de motivaciones políticas. Y ahí entran los presos de guerra como la militancia política armada, los civiles que ayudan a la resistencia, los periodistas que son quitados de en medio, los políticos y la militancia que simplemente trabaja en organizaciones juveniles, políticas, sociales o sindicales, la sociedad que protesta en la calle, los insumisos a leyes, todo aquel que entra en la cárcel tras pasar por tortura de carácter político o todos los que han sido encarcelados por falsas acusaciones, algunas bajo tortura o por ser amigos de todos los anteriores. De todos estos diferentes tipos y más hay presos políticos vascos en las cárceles españolas y francesas. Negar su existencia simplemente supone defender la violencia de estado, la opresión nacional y social de Euskal Herria y las medidas de exterminio contra presos políticos y familiares.
Pero no solo eso, negar la existencia de presos políticos, hoy y ahora, como acaba de ayudar a hacer el PNV, es dar el visto bueno a la represión que se está fraguando en estos momentos para atacar a la población civil que simplemente haga uso del término preso político, conculcando la libertad de expresión para que el estado pueda continuar con su violencia. El PNV se ha hecho corresponsable de todo lo que pueda pasar a partir de ahora a la sociedad vasca que rechace la criminal política penitenciaria española y francesa contra los presos políticos vascos.
Hoy llenaremos las plazas de Euskal Herria porque no queremos ningún preso político más. Al contrario que el séquito de politicuchos profesionales. Los queremos en casa, en una Euskal Herria libre y en paz. Porque no es libre es por lo que no está en paz ni hay justicia y por eso hay presos políticos vascos desde hace más de un siglo.







