Soñar
Al observar a Euskal Herria y a su clase trabajadora veo su derrota, pero también su victoria. Esperando agazapada a la pérdida del miedo a soñar.
Dicen que la desesperación es una de las mayores fuentes creativas, también se dice que el amor puede serlo. Curiosamente la desesperación y el amor es la base de todo accionar revolucionario, mientras que la contención de la desesperación y el maquillaje de lo que lo provoca junto a lo más bajo que pueda producir el ser humano lo es de la reacción.
Me da la impresión de que existe una relación muy íntima entre el grado de desesperación subjetivo que una persona pueda tener junto a como se posiciona a nivel colectivo a través del amor en su sentido más amplio, con la capacidad de respuesta a la opresión. Desde esa perspectiva, confío más en el grito desesperado de la calle que en laboratorios de creación artificial. Por tanto, veo inhumano el desprecio a lo humano, tal como la rabia, o el odio a la injusticia, que surge ante la inhumanidad. Entendiendo siempre, que jamás una misma cosa en apariencia, lo es cuando el contexto que lo rodea difiere tanto.
Algunos dicen que lo importante es la teoría, otros que la práctica.
Añaden algunos que teoría y práctica se necesitan mutuamente. Otros de más allá dijeron que son una misma cosa. Creo que fue Aristóteles uno de los primeros que hizo una distinción entre ellas. En cualquier caso, hay algo muchísimo más importante que todo ello. Algo muchísimo más importante que las estrategias, que las teorías e incluso que la práctica, todas ellas siempre con una variable de error más grande o más pequeña. Soñar y fantasear, eso y no otra cosa es lo más importante.
Algo muy leninista que al parecer muchos leninistas y antileninistas parece que descartan. Al no creer en sus sueños y no querer llevar a cabo sus fantasías escrupulosamente. La reacción no es más que un ataque a la intimidad del corazón que busca propagar por tanto la anulación de los sueños y fantasías.
Ante este ataque, una mente en guerra permanente dispuesta a no dejarse robar los sueños es la única base sólida de cara a la teoría y la acción. El arte que hay que recuperar y mimar, es el arte de la rebelión. En éste se encuentran las llaves de la salida. La buena noticia es que ese arte es inexpugnable porque no se encuentra al alcance de nada que pueda encadenarlo. Se encuentra en la voluntad y la conciencia. Es por ello que al observar a Euskal Herria y a su clase trabajadora veo su derrota, pero también su victoria. Esperando agazapada a la pérdida del miedo a soñar.
Que la rabia se torne en lucha hermanx
Defendiendo lo que hicieron tus manos
Nada valen los ricos sin tus horas
Que comparten a los buitres del estado
Responderemos ante la mentira
La rabia convertida en estrategia
El dolor en maniobra organizada
Y esta lucha de abajo hecha conciencia
Solo habré de llamarte patria mía
Si tomamos las riendas y el camino
Solo habré de llamarte patria libre
Si los ricos no marcan tu destino
A la patria – Gabino P.







