Tiempos interesantes … para el PNV
Que la pregunta ¿Cómo atraer al PNV? desaparezcan de la escena y 100 años han sido suficientes como para no seguir jodiéndola de la misma manera
Una de las cosas que caracteriza la nueva fase política en Euskal Herria es la comodidad con la que se está desenvolviendo el PNV. Esa comodidad se vio rubricada en la asamblea general que el partido jeltzale celebró en Iruñea el pasado fin de semana.
Esta asamblea cierra un recorrido táctico de gran éxito ya que los objetivos trazados se han ido cumpliendo escrupulosamente. Desde el sepultamiento total de la prioridad soberanista en la agenda política vasca, pasando por el control institucional firme de la CAV y la comandancia del gobierno de la CFN hasta llegando a avanzar en los objetivos de la renovada hoja de ruta del pacto de Ajuria Enea mediante la pacificación y normalización política del sistema español en Euskal Herria. Otro de los objetivos cumplidos ha sido la inutilización estratégica de la izquierda abertzale.
Y todo ello ante peligros evidentes a sus intereses, lo cual hace que los éxitos tácticos cobren especial valor. El PNV puede que haya sido el único partido conservador de toda Europa al que la crisis económica no ha erosionado prácticamente nada. Los últimos años hemos conocido la cara más reaccionaria en lo social y más españolista de Sabin Etxea y como si nada.
Hay que decir que todo esto mayormente no ha sido solo por la virguería de sus think tank sino mas bien por la inoperancia de una izquierda abertzale que no ha querido asumir compartidamente ante unas condiciones objetivas que lo pedían a gritos que una clase trabajadora vasca sea oposición y alternativa y ha regalado al PNV su preponderancia y hegemonía llevándola al centro del carril político vasco mientras que por el otro lado ha sido la izquierda abertzale la que se ha visto arrastrada ideológicamente por el jeltzalismo.
Esta situación de dependencia ha posibilitado tanto la incapacidad para abrir un proceso soberanista decidido, como el ahogamiento de la respuesta social ante la ofensiva capitalista pasando por el encierro autista en las paredes de la institucionalidad española. Así mismo ha sido la estocada y guinda que ha conseguido los peores resultados electorales de la izquierda abertzale en toda su historia.
Lo que a la misma vez ha propiciado que el PNV, libre de ataduras y presión, pueda desplegar con tranquilidad absoluta toda su retórica ambigua y de palabrería. Acierta Podemos marcándose como objetivo “desbancar al PNV” pese a que sus contenidos de cambio social sean inocuos para el capitalismo ya que la imagen que se pretende dotar el PNV, unida a la imagen que se pretende dotar Podemos, es decir, reformismo nacional y reformismo social, anulan por completo y hacen innecesaria a la izquierda abertzale en las coordenadas actuales, por lo que de no encarrilar el independentismo ni el socialismo en clave de ruptura, el proyecto político de la izquierda abertzale puede llegar a encontrarse sin espacio.
El objetivo estratégico del PNV responde a la sobreexplotación interna de la clase trabajadora vasca y a la expansión transnacional de la patronal. Para ello cuentan con dos coberturas principales e insustituibles: El estado español (de ahí la necesidad de acuerdo de “nuevo estatus”) y la UE (de ahí lo de “Euskadi en Europa”). Siendo los convenios, conciertos y el autonomismo regionalista que descarta la autodeterminación y el proceso independentista las herramientas indispensables para tal tarea. La discusión para esa burguesía se reduce en negociar con las otras facciones del capital más facilidades para esa sobreexplotación interna y expansión transnacional mientras se rodean con una ikurriña para timar al abertzalismo y hablan de “nacionalismo social” para timar al trabajador vasco.
En estos momentos su comodidad y seguridad es tal, que pueden realizar con bastantes visos de éxito el juego del palo y la zanahoria.
Son conscientes de que prácticamente toda la estrategia de la izquierda abertzale ha girado entorno a ellos (satélite) durante demasiado tiempo, y el haberle hecho imprescindibles les pone en una situación tan fácil que en el momento que se puedan ver en apuros no tienen mas que sonreir y guiñar el ojo para acto seguido continuar con su cometido.
El cortoplacismo institucional que rompe totalmente los lazos entre táctica y estrategia, que ayuda entre otras cosas a que el PNV siga manteniendo la iniciativa y una esperanza folclórica, ya malsana y que no hace gracia, de un supuesto PNV independentista y “progresista” que existe tanto como los personajes de cuentos de hadas y duendes.
Los últimos años han servido para que la burguesía vasca se atrinchere e incluso avance y se recomponga mientras que el independentismo de izquierda en todos los frentes ha ido perdiendo fuelle. Este atrincheramiento y su centralidad regalada (y ganada a pulso) del PNV ha bloqueado cualquier amago de proceso soberanista. .
Durante cuatro años, gran parte de la estrategia a nivel nacional de la izquierda abertzale ha girado en torno a seducir al PNV causando el desencanto de buena parte de la base social de izquierdas y abertzale e impidiendo nuevos horizontes de acumulación por la izquierda cuando las condiciones eran óptimas para ello. Mientras tanto, el PNV sabiamente se ha dedicado a asediar y atacar a su enemigo de clase. Aumentando con ello horizontes de acumulación por la derecha.
En el fondo, es miedo a ganar e inseguridad tanto en la fuerza propia como en alianzas de base. No hay mas que quitarse la txapela ante la ingeniería del PNV. Su hegemonía se la saben ganar a pulso.
Mas en el fondo aun, la clave principal reside que no se ha realizado análisis de clase alguno ya que de haberlo hecho resulta evidente que el vector principal de acumulación desde una perspectiva vasca de liberación vería como punta de lanza en el contexto vasco y al calor de la crisis capitalista y de régimen español que no se encuentra en los acuerdos con el PNV ni en la seducción de sus bases militantes abducidas, que sería algo así como convencer a alguien del Athletic que se haga de la Real, sino en la clase trabajadora vasca y su unidad de intereses objetivos.
La clave reside entonces en empezar a visualizarlo y que la pregunta ¿Cómo atraer a las bases del PNV? o ¿Cómo atraer al PNV? desaparezcan definitivamente de la escena y 100 años han sido más que suficientes como para no seguir jodiéndola de la misma manera . Alguien bajo la esfera del PNV solo se acercará al proyecto de independencia si asimila que sus intereses de clase no concuerdan con los del PNV. (Algo que además es comprobable históricamente en la gente desligada). Y el PNV como partido solo se alineará con la independencia si internamente estallan sus contradicciones de clase y están bajo peligro de desaparición. Que estallen las contradicciones de clase en la izquierda abertzale (algo que por si alguien no se ha enterado está sucediendo) solo es reflejo opuesto debido a la debilidad estratégica y el destartalamiento de la clase trabajadora como sujeto de liberación sublimado por el posmodernismo.
La pregunta clave a hacer es la siguiente: ¿Cómo hacer que el pueblo trabajador vasco, el cual tiene los mismos intereses objetivos, se conviertan en subjetivos, y de pasos hacia la independencia y el socialismo, ¿Cómo hacer que eso se traduzca en un proceso soberanista y en uno constituyente?. Y una de la respuestas evidentes es que eso no se hace desde el BEC ni desde los balcones del Carlton, tampoco diciendo que “el pnv está por un proceso constituyente” cuando está a favor de un estatuto de autonomía, ni tampoco en medio de una crisis sin par del sistema con cada vez más familias vascas destrozadas ofreciendo Txirri, Mirri y Txiribiton, sino desde la calle y con las grúas de la ría de fondo o desde cualquier escenario de precariedad existente. Es decir, haciendo que la agenda social camine junto a la agenda nacional, de esa fusión nacerá la ruptura con los estados y contra el neoliberalismo. No es ninguna formula mágica ni ningún misterio. Es algo que ya se sabía y que ha quedado ocultado. Lo que ocurre que este proceso no es idealista ni se consigue solo con “buenas ideas”sino que es un proceso material que necesita desplegar una lucha de clases con tensión incluida en el interior de la sociedad vasca. Una estrategia revolucionaria de confrontación basada en el poder popular con la brújula puesta en la emancipación de la clase trabajadora vasca, un camino que está por (re)construir, una unidad popular no autocentrada en el partidismo, ni en el institucionalismo ni en la endogamia, y una red de redes política, social y sindical con diferentes niveles y perspectivas que aúne esfuerzos siempre teniendo como brújula el interés de la mayoría de la sociedad, la clase trabajadora. Centrados los esfuerzos ahí, lo demás tenderá a caer por su propio peso.







