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Nacionales E.Herria :: 07/05/2013

Urkullu solo es un tipo aburrido

Borroka Garaia
Euskal Herria no sale del barrizal institucional extranjero. Y lo cierto es que las instituciones españolas no van a traernos la independencia ni el socialismo

No se a vosotros y vosotras pero a mi cada vez me aburre más todo lo relacionado con las instituciones españolas afincadas en Euskal Herria. Desde el supuesto parlamento vasco pasando por el parlamento foral hasta el último de los ayuntamientos. En la mayoría de los medios de comunicación a la hora de la política tampoco existe apenas nada que no trate directa o indirectamente de lo que pasa entre esas paredes institucionales y de lo que dicen y no dicen los partidos políticos que las transitan. Si algo no tiene que ver, se enfocará en el sentido de que consecuencias tiene para esas instituciones. Y ya el colmo del aburrimiento lo copa Urkullu hablando sobre pactos institucionales.

El significado literal de la palabra inglesa gatekeeper es “el que guarda la entrada” o el guardián. Sin embargo se ha convertido en un anglicismo que es usado en diferentes ámbitos y con diversas acepciones.

En el mundo periodístico existen muchos gatekeepers. Las estructuras de dirección o el director del medio sería la primera barrera pero pasaría por toda la jerarquía hasta que una noticia es presentada. Todos los elementos que ponen barreras o impedimentos a la noticia son funciones del gatekeeper; Elegir que es y que no es noticia, como mostrarla, el léxico, una fuente que no revela toda la información, el efecto que causa la publicidad insertada en el medio … son muchos los factores relacionados. El gatekeeper sería como un filtro de censura pero su función es mucho más profunda. Cuando los criterios no son profesionales, como sucede casi siempre, sino políticos a la hora de crear informaciones, es cuando se produce ese efecto. Es la presentación de informaciones aparentemente neutras pero que tienen más de opinión que de información. El objetivo de ello es crear una agenda setting y vehiculizarla hacia ciertos intereses.

La agenda setting sería un conjunto de noticias que hacen pensar sobre lo que parcialmente ocurre y sobre lo que se quiere que se hable. Es poner encima de la mesa lo querido en vez de lo que pasa en toda su extensión. Que se hable de lo que quiera uno y de la forma en que se quiera.

Euskal Herria no sale del barrizal institucional extranjero. Y lo cierto es que las instituciones españolas no van a traernos la independencia ni el socialismo ni van a “sacarnos de la crisis”. Como mucho podrán ser una herramienta, que utilizada en sentido rupturista y junto a otras pueda ayudar aunque en demasiados casos haga lo contrario. Por otra parte, las instituciones españolas tienen un poder relativo ya que los centros verdaderos de decisión se encuentran en gran medida fuera de ellas por no hablar de la inexistente soberanía que hace que las decisiones tomadas en Madrid sean las que siempre prevalezcan. Sin embargo, no hacemos mas que hablar de temas enclaustrándolos en las limitaciones del sistema y sus instituciones. Lo que interesa es que va a hacer o no va a hacer Urkullu en vez de trazar un proceso soberanista donde el pueblo sea el sujeto principal y que arrastre a todo lo demás.

Cómo lograr una agenda setting que rompa con la inercia asimiladora y ponga en primera plana nacional los temas que mas puedan interesar a las clases populares y las vías para darles cauces resolutorios es en cierta manera una quimera.

Al fin y al cabo lo que se desprende de todo esto es que no existen vías democráticas para dar solución a todas las problemáticas existentes, al no existir poder popular ni soberanía y el Estado insiste con intensidad en absorberlo todo bajo su paraguas sistémico. Debates incluidos.

Salir de ese laberinto posiblemente solo sea posible estructurando un contra-poder real, no una mera oposición o gestión institucional. Sin embargo, es difícil estructurar un contra-poder combinado con el caballo de troya institucional que haga en un determinado momento coexistir al poder del sistema y al poder popular hasta que la balanza se incline hacia la emancipación nacional y social, si nadie está pensando en ello.

Si a nivel local hay experiencias de contra-poder exitosas de la mano del movimiento popular, no se parte de cero a la hora de plantearlo a escala nacional. Somos los y las suficientes para hacer entrar en un período de inestabilidad al estado en Euskal Heria, requisito para levantar la alternativa de contra-poder. Claro está, que para ello debe haber voluntad inestabilizadora, colocar a las instituciones e institucionalismo en su justo lugar, no tener miedo a cortar amarras, acabar con la dependencia psicologíca hacia la dirección del PNV y dotarnos de autoridades nacionales y sociales abiertas,plurales y acumuladoras que sean las que vayan a chocar en una guerra de legimitidad con “las oficiales”.

 

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