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Nacionales E.Herria :: 25/08/2013

El enfrentamiento que no se ha producido

Borroka Garaia
El descrédito, menosprecio y humillación a los que durante décadas han padecido la violencia del estado no es delito en España pero si una práctica común
A mucha gente le han escandalizado las palabras de la presidenta de la AVT cuando ha afirmado recientemente que el enfrentamiento que no se ha producido en 50 años llegará. Muchos lo han interpretado como una amenaza. Si alguno tuviera dudas, han sido disipadas cuando ha añadido que va a terminar habiendo enfrentamiento físico. Sin embargo, yo lo interpreto como un avance y casi como una aportación a un proceso de paz y solución aún no abierto en este país. Teniendo en cuenta que en los últimos 50 años los casos de tortura se cuentan por millares, son cientos las víctimas mortales causadas por la represión, ya sea a través de las diferentes policías, guardia civil, ejército, grupos para-policiales y para-estatales de mercenarios y ultraderecha. Miles los heridos… Teniendo en cuenta que decenas de miles de personas han sido secuestradas, miles de ellas bajo legislaciones especiales y sufriendo unas condiciones de presidio infrahumanas. Que los familiares de estas mismas personas también han tenido que padecer políticas de violencia como la dispersión… Teniendo en cuenta que en definitiva, Euskal Herria ha vivido en un permanente estado de excepción donde todos los derechos civiles, humanos y políticos, desde el derecho a la autodeterminación hasta el de expresión, han sido ultrajados uno por uno de una forma tan impune como si un ertzaina matara a un joven a las puertas de una herriko taberna mientras celebra el éxito de su equipo de fútbol… parece un paso adelante que el estado desarmaría a sus fuerzas de ocupación, dejara a un lado a la inquisición judicial y llevara acabo un supuesto enfrentamiento que nunca se ha producido en 50 años a base de mero enfrentamiento físico. Desde luego sería un avance. Lo que pasa es que el estado no está por la labor de abandonar el monopolio de la violencia. Y no va a dejar el cetme a un lado, ni las bocachas, ni los martillos judiciales para un enfrentamiento físico. Ya que es lo único que hace mantener a Euskal Herria sometida a la voluntad del fascismo español. Las armas y la coacción. No hace falta que algún fanático se suba al escenario mientras esté tocando Berri txarrak, Fermín o SA a golpear al cantante. Ya está la AVT para denunciarlos y que la violencia del estado haga el resto. Tampoco hace falta que algún energúmeno empuje a la chupinera elegida por el pueblo en la Aste nagusia de Bilbo, ya está el cónsul español para desahogar su frustración ultraderechista. No hace falta pedir las cabezas de los que muestran solidaridad con los presos o denuncian la violencia de estado que mata en las prisiones. Las cabezas cuelgan de una pica en la calle génova de Madrid. Desde la desestructuración territorial y la invasión militar del Reino de Nafarroa ha llovido mucho. Decenas de miles de vascos han sido víctimas de entes extranjeros que se han configurado como estados en Euskal Herria por encima de la voluntad soberana de su población que sigue secuestrada. Un conflicto que a lo largo de los siglos ha conocido la ocupación militar, el bombardeo de civiles, el exilio, la tortura y la violencia en toda su extensión. Dictaduras militares, dictablandas, nazismo, franquismo, democracias burguesas. Sistemas que ilegítimamente se han hecho con el monopolio de la violencia en nuestra tierra. Aún mucho después de la conquista de Nafarroa han sido necesarias cuatro guerras y una dictadura fascista de medio siglo para asentar el proyecto español que desde hace apenas unas décadas llaman democracia y que incumple todos los requisitos mínimos para ser tal, empezando por el reconocimiento de la nación vasca y continuando por el respeto a su libre decisión. Trajeron guerras y no se las han llevado. Se han quedado a gestionar las derrotas históricas del pueblo vasco. Un pueblo que ha sido incapaz por ahora de quitarse el lastre de dos estados ajenos. En este conflicto histórico cada cual tiene su opinión en muchos apartados. Lo que si tengo bien claro es que los que niegan que el sufrimiento se ha padecido ampliamente y a ambos lados de la barricada mienten de la peor de las maneras. El sufrimiento merece respeto y verdad, independientemente de donde se sitúe. El descrédito, menosprecio y humillación a los que durante décadas han padecido la violencia del estado no es delito en España pero si una práctica común y desde las más altas instancias. El verdadero enfrentamiento al que no se ha atrevido jamás el estado español y que no se ha producido, es que el pueblo vasco en paz, mediante la voluntad popular, decida su futuro libremente. No es casual que el mismo que miente de la peor de las maneras se niegue a eso por todos lo medios posibles.
 

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