Elkartzen exige a Lakua que garantize el derecho a la vivienda

Los derechos no se sortean, se garantizan. Tras este lema se ha concentrado Elkartzen en el Pabellón de la Casilla donde funcionarios de Lakua sorteaban 53 viviendas de alquiler. Elkartzen ha pedido que se cree un parque de vivienda pública en alquiler suficiente que garantice el derecho a una vivienda digna.
Elkartzen ha denunciado que existe vivienda publica vacía y que el 10% de las viviendas de Bilbo no están ocupadas tal y como recoge el informe anual municipal. Así mismo, ha recordado que los precios de los alquileres están completamente desorbitados, "frente a la situación de precariedad e inestabilidad económica de los y las de siempre".
Ha reiterado la demanda a la administración para que, "fuera de la palabrería", acabe con la especulación y con la mercantilización del derecho a la vivienda.
En este sentido, ha propuesto:
1. Se debe garantizar al conjunto de la población el derecho al uso de una vivienda.
2. Uso de la vivienda vacía. Hoy en día se construyen miles de viviendas, muchas de ellas como segunda residencia o vivienda de lujo, y el derecho a una vivienda sigue sin garantizarse para muchas personas. Hay que contener esa construcción fundamentada en la especulación y hacer uso de las viviendas vacías. En Euskal Herria hay alrededor de 250.000 vacías. Posiblemente con esta cantidad sea suficiente para satisfacer las necesidades existentes. Proponemos una serie de medidas para que estas viviendas sean utilizadas:
1. Despenalizar la ocupación
2. Establecer un impuesto o canon especial a las viviendas vacías y castigar mediante el IBI a estas viviendas.
3. Establecer normas y poner en práctica la expropiación del uso de la vivienda vacía.
3. Desarrollar el alquiler público. Haciendo uso de la vivienda vacía, rehabilitando la vivienda antigua, y si hay necesidad construyendo nuevas para generar un parque público de viviendas en alquiler. Ese parque debe estar en manos de la comunidad, y debe de ser usado en base a las necesidades de la misma.
4. Límites a los precios de los alquileres. Mientras el modo de vida sea precario, gran parte de la sociedad no puede hacer frente a los alquileres del mercado. Y siendo la vivienda una necesidad básica, hay que establecer límites a los intereses privados, ya que no se puede hacer riqueza a costa de las necesidades básicas. Los alquileres deben de tener el límite dependiendo de los ingresos de cada persona inquilina. En ningún caso se optará por iniciativas como las de Bizigune, que aunque establecen límites a los alquileres, a los dueños de los inmuebles les garantizan precios casi de mercado. No se puede permitir que con absoluto descaro se dé este trasvase de dinero público a manos privadas.
5. Gestión social de la vivienda. Los ciudadanos tenemos que organizarlo y tomar parte activa en la gestión. Sólo así se conseguirá que sea público, y que se desarrollen los proyectos y necesidades comunitarias.







