¿Está todo escrito?

El viernes pasado comentaba en relación a Sortu la importancia de ir generando condiciones para retomar algo que se ha ido perdiendo a lo largo del tiempo y que especialmente es un proceso en activo y expansivo a día de hoy. Retomar la cohesión y confianza entre todas las sensibilidades de la izquierda abertzale en un espacio y punto común para el que Sortu está destinado a cumplir una función importante.
De la misma manera que desde hace décadas se aprendió a trabajar con el diferente en el movimiento popular y en la construcción nacional y social, cosa que en los últimos años se ha trasladado esa óptica al ámbito institucional, resulta significativo que existan dificultades, no reconocidas muy abiertamente, para hacerlo en casa propia.
Y un ejemplo gráfico de todo ello es la edición de Gara de hoy Domingo. En el que podemos encontrarnos con dos artículos que en apariencia hablan sobre lo mismo pero que son tan diferentes. No hablo fundamentalmente de contenidos, de los que algunos comparto, otros no, y algunos serían debatibles sino sobre todo de la actitud y espíritu que trasladan.
La editorial es uno de ellos. Y resulta curioso porque en teoría las editoriales siempre deberían al menos hacer un esfuerzo extra de cohesión y síntesis ya que la gama amplia y muy diversa de lectores y lectoras ponen la lupa en él. De un periódico además, que aspira a ser un referente para como mínimo todos y todas las abertzales de izquierda de este país.
En cambio, los artículos de columnistas o colaboraciones siempre suelen tener otras características y licencias, más personales por decirlo de alguna forma, mas blogueras por decirlo de otra. Sin embargo, en el otro de los artículos a los que me refiero, escrito por Iker Casanova, contiene todo lo que le falta a una editorial que no sepa sumar sino restar. Y repito, no hablo fundamentalmente de contenidos sino de lo que subyace.
La editorial mas bien parece un post de cualquier blog personal con su propio código y muy escorado a su propia agenda, como este mismo, mientras que el artículo de colaboración tiene ingredientes de una buena editorial.
En la editorial se ve un afán que roza lo autoritario desde su pedestal, aporta elementos de marginación y señalización, aunque realmente refleje la propia duda de los autores y se aparta del debate insertando dogmas de fe: ”está todo escrito”, que suele ser el clásico recurso típico para no entrar en argumentos. Eso si, en la editorial se contradice casi al final del texto al afirmar no que no era verdad que todo está escrito sino que lo que se pueda escribir en adelante lo tiene que hacer Arnaldo Otegi. (Que por cierto el 2 de marzo habrá marcha a la cárcel de Logroño, Otegi askatu!).
En definitiva, que una parte importante de los lectores y lectoras se ven desplazados, se insertan elementos conscientemente para que así sea, y por si fuera poco se intenta apretar las filas en vez de ensancharlas, cosa propicia en esta coyuntura, en un ejercicio quizás incosciente de divisionismo de manual que tiene unas consecuencias directas; provocar el alejamiento de sectores con el pobre objetivo de tener campo libre en vez de que sea cada vez más poblado.
Todo lo contrario al espíritu del artículo de Iker.
“sin desdeñar la imprescindible aportación de otras organizaciones” , “una mayor horizontalidad y participación” , “enorme tejido social comprometido con la independencia y el socialismo” , “preguntar y escuchar” , “invitar a retomar un camino en común”, “no debe asustarnos la pluralidad” , “el debate tampoco termina ahora porque es dinámico y debe nutrirse del contraste permanente con la realidad y la evaluación continua de la eficacia teórica y práctica de nuestras decisiones”.
Como comentaba, no hablo fundamentalmente de contenidos sino de lo que subyace y desde luego de alcanzar una cohesión adecuada, base requerida para con la intensidad adecuada dar pasos determinantes en el proceso revolucionario donde la lucha popular es prioritaria, será desde un talante como el que se desprende del artículo de Iker y no como el de la editorial.
Otro día hablaremos de contenidos, porque como afirma Iker todo esto debe nutrirse del contraste permanente con la realidad y la evaluación continua de la eficacia teórica y práctica de nuestras decisiones, ya que la historia la escriben los pueblos. Y las editoriales de Gara en mi opinión serían más enriquecedoras y unitarias si responden a ese intereses popular plural. Para otras cosas más quirurgicas y personales ya están los blogs o las columnas de autor.







