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Nacionales E.Herria :: 16/01/2014

La pregunta es cómo cambiarlo y hacia dónde

Borroka Garaia
Solo mediante la intensificación del conflicto se podrá crear ruptura democrática debido a las dificultades que imposibilitan a nuestro pueblo acceder a cotas de soberanía
La semana pasada un lector comentaba lo siguiente: Vale, esto es una mierda, podemos estar de acuerdo aunque yo creo que no estamos peor que antes de 2009 (por poner una fecha en la que empieza el cambio de estrategia de la izquierda abertzale) no estamos más lejos del objetivo (independencia y socialismo), ni de la resolución de las denominadas consecuencias del conflicto (reconocimiento de todas las víctimas, número de presos políticos, % del espectro socio-político que está en contra de las leyes de excepción…) Pero vale, esto es una mierda, de acuerdo “la pregunta es cómo cambiarlo y hacia dónde”. Y esta es una pregunta clave independientemente de que la situación sea mejor o peor pues lo primero que hay que dilucidar es si queremos cambiar la situación o asentarla. Teniendo en cuenta que los derechos de Euskal Herria no están reconocidos, la repuesta es obvia , hay que cambiar la situación ya que la actual situación es de opresión nacional y social. Lo segundo a dilucidar es en que situación objetiva se encuentra el conflicto político. ¿Estamos en un proceso de paz? ¿Estamos en un proceso de solución?. La respuesta es negativa en los dos casos. Estamos en pleno conflicto abierto independientemente de que algunas formas de lucha hayan desaparecido del panorama. En este conflicto que sigue abierto, los estados tienen un proceso contra Euskal Herria y su clase trabajadora. Euskal Herria y su clase trabajadora no tienen un proceso concreto y definido de liberación activo. Y eso se hace visible en que no tenemos respuestas definidas ante las preguntas de ¿Cómo vamos a independizar a Euskal Herria? y ¿Cómo vamos a avanzar hacia el estado socialista?. No existen respuestas y no existen procesos estructurados que den respuesta a estas preguntas. Por lo tanto, a la pregunta de cómo cambiar y hacia dónde la situación actual, la respuesta tiene que ser definiendo concretamente cómo vamos a independizar a Euskal Herria y cómo vamos a avanzar hacia el estado socialista. Existe un choque visible de filosofías en la izquierda abertzale. Las que piensan que a través de un proceso de paz inexistente se pueden generar acuerdos políticos entre partidos que hagan a su vez generar un desbloqueo de la situación y eso de alguna manera no concretada fuerce a a los estados a moverse hacia la paz. Es decir, un proceso de arriba a abajo que mediante el diálogo, anulando la confrontación y asentando la convivencia en una situación de injusticia paradójicamente pueda revertir esa situación. Ese camino en mi opinión pone en manos de la burguesía colaboracionista vasca la llave. Y que, aprovechando la ansiedad que genera que el estado no se mueva (no tiene ni tendrá razones para ello en esa situación) el conflicto político puede acabar en una asimilación muy difícil de revertir, en un acatamiento de la legalidad impuesta y en una supresión progresiva de la rebeldía. Y la otra filosofía, que solo mediante un proceso de confrontación se puede desbloquear la situación y crear las condiciones para la solución y la paz que serían el resultado de un proceso y no el proceso en sí mismo. En cualquier caso, estas filosofías por si mismo, e incluso aunque se puedan llegar a sintetizar en una sola no dan respuesta a la pregunta central que en primera instancia significa cómo vamos a liberar a Euskal Herria. Al final lo importante son los hechos. Sin una hoja de ruta concisa en ese sentido nos vamos a perder. El hecho de que no haya existido tal hoja de ruta hacia la liberación ha generado el bloqueo actual y la intensificación de contradicciones. ¿Cuáles son las vías, caminos y posibilidades que tenemos para la consecución de la independencia y el socialismo en el actual contexto y con lo que hay encima de la mesa?. Esta es la pregunta del millón. De entrada habría que constatar que las posibilidades no son muy altas de no cambiar las tornas y producirse algún nuevo punto de inflexión determinante y que las vías o caminos en este contexto se han visto reducidos por auto-elección. La prueba reside en que estas cuestiones apenas existen en el debate político actual vasco habiéndose cambiado por un debate sobre la resolución del conflicto y la paz tomando centralidad absoluta y por lo tanto construyendo la casa por el tejado y colocando el proceso de liberación en una situación resistencialista y dependiente. A mi entender, solo mediante la intensificación del conflicto se podrá crear una ruptura democrática debido a los nudos y dificultades que imposibilitan a nuestro pueblo acceder a cotas de soberanía y los factores externos e internos que inciden en ello. El no hacerlo de esta manera progresivamente hará cambiar la pregunta de ¿Cómo nos vamos a liberar? Por un análisis ombliguista cuando no partidista de ¿Estamos mejor o peor? (como movimiento, electoralmente, etc…). Lejos de haber llegado a un tiempo de soluciones que está aún por llegar, la única ecuación que puede dar sentido a las potencialidades y logros que se han conseguido en décadas de dura lucha es precisamente la que la lucha pueda generar en el futuro. Todo lo demás serán elementos accesorios. Esa ecuación es lucha = solución. El desarrollo del cambio estratégico de la izquierda abertzale está probablemente variando el eje histórico de lo que hasta hace nada era entendido como la filosofía base de como se producen los cambios. El motor de cambio ha pasado a ser las soluciones y las soluciones han dejado de ser el resultado de la lucha. Este desajuste tendrá que ser ajustado en algún momento dado porque no va a llegar ninguna solución sin inestabilidad previa, y de lograrse una normalidad democrática en plena opresión nacional y social sería el fin de las posibilidades hasta que llegue una nueva generación. Una constante histórica que no se puede obviar: El capital jamás hace algo en contra de sus privilegios e intereses si no se ve forzado a ello. Sino se le es arrebatado y recuperado. En Euskal Herria la clase dominante y minoritaria es la capitalista, a su vez dos estados capitalistas son los que ejercen la opresión nacional, el español y el francés. Solo mediante una ruptura se puede dejar atrás la opresión nacional debido al carácter y esencia de los estados que nos someten, en ningún caso democráticos. La construcción del socialismo tiene exactos parámetros. Dicho esto, vayamos a la respuesta directa a la pregunta. Vía democrática (burguesa) Aceptar en la práctica que los estados español y francés son democráticos y mediante la vía del convencimiento social y la “lucha ideológica”, a través de las instituciones burguesas de los estados en algún momento dado esa realidad se hará patente y provocará el cambio de parecer en los estados permitiendo lo que la realidad social ha consolidado a modo de desarrollo “espontáneo”. Como si la subjetividad de un pueblo se hiciera realidad objetiva lentamente. Probabilidades: Ninguna. Pura anti-dialéctica que contradice toda la historia de los pueblos oprimidos pese a que la lucha ideológica y el convencimiento social sean factores importantes, aunque nunca desgajados de procesos de lucha si realmente quieren incidir. Vía autonómica progresiva (legal) Mejorar paulatinamente la autonomía dentro de la legalidad en un proceso parecido al planteado histórica y actualmente por el PNV. Plantear saltos como el de unificación autonómica de Hegoalde y creación de estructura “autonómica” en Ipar Euskal Herria. A partir de esa base consensuar la autodeterminación con los estados. Probabilidades: Todos los estatutos autonómicos que caminen supuestamente en ese sentido han sido ya rechazados en Madrid (hasta los suaves estatut catalán, y el nuevo estatuto vasco fueron laminados) y en París no quieren oír hablar de estructura institucional. Lo cual abré por fuerza una fase de confrontación dejando atrás la vía autonómica progresiva. Vía española / francesa Incidir en un cambio de sistema, a poder ser socialista, en los estados español y francés, que respete la autodeterminación de las naciones bajo su seno. Por lo tanto, una vez cambiados los estados, la opresión nacional desaparecerá. Probabilidades: Ciencia-ficción. El nacionalismo reaccionario español y francés es radicalmente hegemónico y ni siquiera gran parte de las izquierdas revolucionarias, muy minoritarias en los estados, entienden en toda su extensión la opresión nacional, salvo honrosas excepciones. Suele ser una excusa del sucursalismo españolista para no hacer frente a la opresión nacional. Vía constitucional negociada Cambios parciales en las constituciones española y francesa que hagan sitio al derecho de autodeterminación. Probabilidades: Es la vía que promueven que acepte el independentismo sobre todo desde el nacionalismo español sabedores de la nula voluntad de los estados para modificar las constituciones en relación a las libertades nacionales y por tanto enquistando el proceso de liberación y dejándolo en manos de los estados para siempre. Declaración unilateral Promover un proceso de independencia sin mirar a los estados ni pedir su permiso. Aplicar la autodeterminación por la vía de los hechos. Ya sea desde las instituciones autonómicas convirtiéndolas en nacionales o desde instituciones propias ajenas al entramado extranjero. Probabilidades: Es una vía con posibilidades pero que necesariamente necesita un nivel de organización y determinación muy elevado que tendría por una parte que resistir a los embates de los estados y plantear desde ya mismo una preparación concisa y acumulación necesaria. Sería en definitiva un proceso a construir con sus etapas y preliminares. Confrontación-represión-confrontación Básicamente sería la misma vía usada históricamente por el MLNV en diversas etapas solo que sustituyendo las herramientas de confrontación clásicas por un proceso en espiral de desobediencia e insumisión hasta hacer inestable la ocupación extranjera forzando una ruptura negociada o siendo el preliminar de una declaración unilateral. Probabilidades: Es una vía con posibilidades pero requiere un nivel de lucha de alto voltaje y una preparación teórica y práctica en cuanto a las herramientas que a día de hoy no se ha hecho en toda su extensión. Estas son algunas de las vías generales, (aunque algunas se pueden combinar), en el actual contexto y sin entrar en otras que también existen, que pueden servir para desatar el núcleo de la opresión nacional ,que es la forma que toma la lucha de clases en Euskal Herria. Obviamente todo proceso debe contar paralelamente con un proceso de construcción nacional y social, con una lucha por la hegemonía más gramsciana que burguesa y pegada a la realidad vasca, con una unidad de fuerzas importante( también en lo nacional, y en derechos democráticos mínimos) , con una doble vía de lucha nacional y socialista coordinada y con un proyecto integral de liberación con especial importancia de la lucha de clases para acelerar las contradicciones y todo unido a un gran esfuerzo movilizador. En resumen, dada la situación actual , con sus limitaciones y potencialidades, la hoja de ruta hacia la liberación debe construirse en un esquema rupturista, con perspectiva unilateral hacia el ejercicio de la autodeterminación, que tenga su base en el rebasamiento de la legalidad impuesta y en la fuerza popular construida pueblo a pueblo y barrio a barrio. Del proceso en Catalunya se pueden extraer algunas enseñanzas tanto negativas como positivas. Tampoco se puede hablar indefinidamente de una hoja de ruta sino que hay que hacerla literalmente. ¿Quién tiene que hacerla? El contrapoder es una estructura que se construye frente al poder oficial en un Estado. La situación en la que se da una confrontación entre el poder oficial y un contrapoder se denomina poder dual. El poder dual es un concepto primero articulado por Lenin en el artículo El poder dual (dvoevlastie) que describe una situación en la Revolución de Febrero en la que dos poderes, los soviets y el aparato oficial del Estado del gobierno provisional ruso, coexistieron el uno con el otro compitiendo por la legitimidad. Por todo ello la conformación de una autoridad nacional vasca por encima de ataduras legales. Sea ésta desde el contrapoder o desde las instituciones (o con ambas) se convierte en un elemento que va a requerir una construcción de cara al futuro. De cara a negociar con los estados, de cara dar directrices, de cara a dar pasos unilaterales,de cara a cambiar los paradigmas políticos que hoy en día conocemos y en definitiva a funcionar como un pre-estado. Hasta el día de la independencia. En definitiva sería juntar a todos los que comparten ciertos objetivos en ese proceso de liberación,a brir un amplio proceso de debate, abandonar el partidismo, construir un proceso popular que diga queremos ejercer la autoderminación y la vamos a ejercer con esta agenda concreta. Las condiciones que pueden faltar ahora mismo para que ese proceso pudiera ser exitoso solo tienen posibilidades de crearse abriendo un proceso similar. Por todo ello, y para incentivar ese escenario, es posible que se haga necesaria la apertura de un nuevo ciclo revolucionario con el horizonte puesto en ello. Diseñando dos procesos paralelos de liberación nacional y social. Uno de forma unilateral para romper amarras con el estado mediante los hechos y acciones de una hoja de ruta detallada y otro hacia el socialismo donde hay que empezar por el diseño de la base que no está ni hecho. Todo esto va a ser difícil sin un proceso de auto-critica que identifique las limitaciones que han surgido los últimos años. Algunas auto-impuestas por nosotros mismos. Una que considero importante, el no haber llevado a cabo lo estipulado en relación a que la lucha popular debe ser la avanzadilla y lo demás estar a su servicio. Estamos en el camino inverso en ese sentido. También se puede pensar que los partidos pueden hacer todo esto y la sociedad no tendría mas que esperar a que se pongan de acuerdo pero eso no es mas que una ilusión y el fracaso asegurado. Luego existen otros aspectos paralelos que son importantes de cara a la pregunta de cómo cambiarlo y hacia dónde. En relación estricta al MLNV, acabar con el desasosiego existente sería un factor. Desasosiego. El porqué y el cómo acabar con él En cuanto a la potenciación de una linea subversiva que esté presente hay mucho que decir y hacer aún. Think tank
 

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