LAB llama a intensificar la ofensiva sindical en el homenaje del 3 de Marzo

La secretaria general de LAB, Ainhoa Etxaide, ha participado en el homenaje a las víctimas del 3 de marzo de 1976, día en el que la Policía española disolvió a tiros una asamblea que se celebraba en las iglesia de San Francisco y causó la muerte a cinco personas, produjo heridas de bala a más de cien y dejó centenares de heridos de diversa consideración.
Para la dirigente sindical, el 3 de marzo es "un día muy importante para los trabajadores vascos" porque sirve para "exigir la justicia que no se ha dado" ya que "todo valía entonces y todo vale ahora, cuando se trata de defender el régimen establecido".
Etxaide ha llamado a los más de 200 trabajadores presentes en el acto a "intensificar la lucha", tanto en los centros de trabajo como en la calle, para lograr "cambios laborales, sociales y políticos", ya que "de nuevo hay una situación económica complicada" y los trabajadores "tienen que defender sus puestos de trabajo". En este sentido, ha remarcado la necesidad de realizar "una ofensiva sindical que abra una nueva etapa a los trabajadores vascos" y como instrumento para ello no ha descartado la huelga general como "ofensiva desde el sindicalismo", para conseguir "un cambio laboral que conforme una nueva clase trabajadora" y que haga frente al "régimen establecido"; aunque ha matizado que hay que determinar "cómo y para qué" servirá dicha huelga.
Asimismo, Etxaide ha señalado que "no va a haber un cambio desde la actual clase política, ya que está alineada con el capital", por lo que ha abogado por la "necesidad de una huelga general que abra una nueva fase sindical para defender los derechos sociales y de los trabajadores".
Por su parte, el juntero abertzale Aitor Bezares, presente en el acto, ha señalado que, "al igual que en 1976", en la actualidad "es necesario un cambio de verdad y no, como algunos quieren imponer, una mera reforma".
Bezares ha señalado que se ha "avanzado" en el camino marcado aquel 3 de marzo, con el que se "superó la trampa de la Transición", y que continuará "por encima de pucherazos electorales" orquestados por los mismos que "hace más de 30 años vendieron a su pueblo por un plato de lentejas".







