Un aficionado de la Real Sociedad ha sido condenado a casi 4 años de cárcel

Un aficionado de la Real Sociedad ha sido condenado a penas que suman tres años y once meses de cárcel y a pagar una multa de 1.080 euros por hacer frente a la Ertzaintza durante las cargas policiales previas al partido entre la Real Sociedad y el Alavés del 13 de marzo de 2022. El juez también le obliga a compensar a tres de los agentes lesionados con un total de 1.120 euros.
Las cargas tuvieron lugar en el barrio donostiarra de Amara Berri y la Ertzaintza empleo salvas y balas foam contra un grupo de aficionados. Según fuestes oficiales del Gobierno Vasco no hubo heridos, pero dos jóvenes de 23 y 24 años fueron detenidos. Durante el juicio celebrado el pasado febrero en la Sección Tercera de la Audiencia de Gipuzkoa, uno de los jóvenes reconoció que arrojó "dos o tres piedras" contra los policías, aunque aclaró que lo hizo producto del "calentón" y bajo los efectos del alcohol, ya que había bebido "ocho o diez cervezas”. La defensa de este aficionado ha apelado el fallo para pedir que se rebaje la pena impuesta a su cliente porque, según mantiene, ha sido condenado como autor de dos delitos de atentado en concurso ideal con dos delitos de lesiones, cuando en realidad sólo había sido acusado por un delito de atentado en concurso con dos de lesiones. Además, la defensa afirma en su recurso que el tribunal ha aplicado al procesado las atenuantes de dilaciones indebidas y de reparación del daño causado lo que debería disminuir en mayor grado las penas.
Absuelto el otro joven encausado
El otro joven ha sido absuelto debido al las incoherentes declaraciones de la Ertzaintza. Este joven catalán que estudiaba en Gasteiz en aquellos momentos y que había acudido Donostia a ver el partido junto a dos amigos fue detenido en el exterior de Anoeta tras llamar "escoria" a unos agentes de policía que había en el lugar. Según la declaración de un ertzaina, este joven habia participado en los incidentes previos al partido y ese fue el motivo de su detención. Sin embargo, el tribunal manifestó "serias dudas" respecto de la "identificación realizada", ya que el policía declaró en instrucción estuviera seguro de la identificación del acusado porque "vestía una mascarilla del orgullo gay y una sudadera de un determinado color", pero durante el juicio afirmara que lo reconoció "porque le vio la cara" y porque en contextos de altercados como los sucedidos "te quedas con la cara de la gente". Finalmente, sin ninguna otra prueba de la participación del joven en estos incidentes ha resultado absuelto.







