[Video] Me encanta que los planes salgan bien
Algunos quieren que Euskal Herria sea un batzoki, un centro comercial o un cuartel de la guardia civil, para otro@s nuestro modelo de Euskal Herria libre es un gran gaztetxe

Hace un par de años una parte de la juventud de Lekeitio hizo una tarea que es bastante saludable. Sentarse a pensar en que situación se encuentra la juventud de su pueblo y qué es lo que necesita. Una vez identificadas las problemáticas existentes, de esos debates surgió la necesidad de empezar a enfrentarse a ellas. Una de las conclusiones fue que Lekeitio necesitaba un gaztetxe. De esta manera, se dio paso a la creación de una gazte asanblada, ya que la que existía anteriormente ya no funcionaba en los últimos tiempos. Uno de los objetivos de ella; conseguir un gaztetxe.
Como diría ese del equipo A con el puro en ristre: “me encanta que los planes salgan bien”. Recientemente y a consecuencia de la organización y la pelea durante todo este tiempo de la juventud de Lekeitio, el gaztetxe es ya una realidad. No es un punto final sino un punto de inflexión que abre ahora nuevas posibilidades con el mismo hilo conductor; debate, organización y trabajo para en definitiva que la juventud tenga el espacio que se merece, para que sea libre. No es retórica que precisamente se les llame espacios liberados. Pues ciertamente lo están de un sistema depredador para el que un joven no es nada.
Los gaztetxes y gazte asanbladas en Euskal Herria son un capital social y humano de primer orden. Son la muestra viviente de que otra forma de hacer las cosas es posible, fuera del círculo vicioso del interés económico. Por eso son odiados por el capital y atacados con saña.
Frente a los que consideran que la propiedad privada de elementos que no han dudado en especular, robar y maltratar al pueblo trabajador vasco es preferente al interés colectivo, las necesidades de un barrio o la juventud no cabe mucha discusión. Es un choque moral, económico, político e ideológico que ha regido la historia desde que es historia en una guerra que intenta borrar la conciencia comunitaria, la memoria histórica de infinidad de peleas y conquistas sociales. Una guerra necesaria para que el capital avance en su proyecto de control, en su necesidad de anestesiar y atemorizar a la clase trabajadora, en su necesidad de impulsar barrios dormitorio, de una cultura no participativa y elitista, de eliminar los lazos que unen a una comunidad. En definitiva, de crear las condiciones sociales para que sus intereses de clase estén asegurados.
La multiplicación de espacios liberados, la construcción social y comunitaria que crean y la confrontación contra el capital que suele traer consigo es un camino que merece una nueva vuelta de tuerca en este país, un refuerzo organizativo, una mayor coordinación y en definitiva un impulso y apoyo de todos los sectores que apuestan por el cambio social en Euskal Herria. La rabia reaccionaria, la violencia reaccionaria y los medios que despliegan para atajar procesos de emancipación social solo indican donde hay que incidir más. Donde más les duele es donde la sociedad podrá sacar más beneficio.

El binomio ocupación y asamblearismo intenso han sido instrumentos que salvando pocas excepciones han estado en manos del movimiento juvenil. Gaztetxe y gazte asanblada en sus propios nombres lo indican. Teniendo en cuenta la efectividad de este esquema de trabajo, la exportación a otros frentes de lucha como el laboral, la lucha de clases o incluso el de liberación nacional podrían ser un punto y aparte en la historia de nuestro país y de nuestro movimiento popular. Nada fácil, claro está.
Algunos quieren que Euskal Herria sea un batzoki, un centro comercial o un cuartel de la guardia civil, para otros y otras nuestro modelo de Euskal Herria libre es un gran gaztetxe.







